Dejar de fumar con luz

Dejar de fumar con luz

Dejar de fumar con la ayuda de los fosfenos

La química del tabaco

Inhalar el humo del tabaco, es absorber cerca de 4.000 sustancias más o menos tóxicas entre las que por lo menos 50 son cancerígenas. No hay que olvidar tampoco los elementos indeseables que provienen de la combustión del papel del cigarrillo y de los agentes utilizados  para el sabor y la textura del cigarrillo por la mayoría de los fabricantes de tabaco. El humo del tabaco es pues un veneno múltiple, un cóctel de productos nocivos cuyo impacto se refleja a todos los niveles del organismo, tanto en el cuerpo como en el espíritu.

El principio activo del tabaco es la nicotina. Su consumo constituye la razón principal para la cual la gente fuma. Es una sustancia altamente adictiva cuyo consumo regular provoca rápidamente una dependencia. En el marco del funcionamiento cerebral, la nicotina es lo que se llama un antagonista, es decir, una molécula que puede desempeñar el papel, y hasta llegar a reemplazar, un neurotransmisor. En el caso de la nicotina, este neurotransmisor es la acetilcolina.

La acetilcolina interviene en numerosas funciones del sistema nervioso central: controla movimientos voluntarios, memoria y atención, el sueño y la vigilancia, el dolor y la ansiedad. La acetilcolina funciona en interacción con receptores neuronales particulares: los receptores nicotínicos. Así como su nombre indica, estos receptores no son sólo sensibles a la acetilcolina, también a la nicotina. Por consiguiente, para el fumador, la nicotina tiende a reemplazar la acetilcolina: cuanto más fumamos, menos producción del organismo de acetilcolina, porque el cerebro tiene cada vez menos necesidad, ya que este neurotransmisor es reemplazado por la nicotina que se absorbe fumando.fosfenos-humo

Esta consideración es uno de los elementos esenciales para la comprensión de los efectos de la deshabituación. En efecto, cuando se deja de fumar, no introducimos más nicotina en el cerebro y por consiguiente, un cierto número de funciones cerebrales se ven alteradas por la desaparición súbita de un neurotransmisor esencial para el funcionamiento de múltiples sinapsis: falta de concentración, imposibilidad de dormir, ansiedad, forman parte de los síntomas que se puede encontrar durante el deshabituación de la nicotina. Poco a poco, el organismo irá recuperándose al producir la acetilcolina y el funcionamiento cerebral se restablecerá. Pero debemos atravesar un período desagradable de estado latente, durante el cual el funcionamiento cerebral se ve fuertemente disminuido. El restablecimiento de la producción de acetilcolina es una de las apuestas principales durante el período de deshabituación. En efecto, mientras la producción de acetilcolina no se restablece, el funcionamiento cerebral es muy lento y el individuo tiene la impresión de que sus facultades mentales son deficientes.

Dicho de otro modo, tenemos la impresión de ser un poco idiotas, como de estar anestesiado por la perturbación de la actividad neuronal. Hay que pues que tener paciencia, en ese estado de debilidad psíquica, hasta que el organismo pueda recuperarse y producir la acetilcolina. Este período de debilidad puede durar de 3 a 5 días.

Para remediar esta debilidad de la conciencia y para atenuar los efectos negativos de la nicotina sobre las neuronas, podemos utilizar los fosfenos. Acabamos de ver que la dependencia a la nicotina tiene una influencia directa sobre la actividad de ciertas neuronas del cerebro. Utilizar la energía de la luz, por medio de los fosfenos para estimular el potencial cerebral, puede ayudar a vivir mejor durante las semanas difíciles consecutivas a la interrupción completa del tabaco, así como a canalizar las capacidades del cerebro en su conjunto hacia la realización de este fin.

Vamos pues a poder definir dos tipos de ejercicios que hay que practicar con los fosfenos:

– El trabajo sobre la organización, la voluntad y el aspecto psicológico
– Los ejercicios que hay que practicar para atenuar las sensaciones desagradables

Ejemplos de ejercicios de la mezcla fosfénica

1) Haga un fosfeno. Reflexione sobre su relación con tabaco. Reviva y evalué los pequeños detalles negativos y reflexione sobre su implicación en su vida cotidiana, sobre el impacto sobre su salud y la de sus allegados. Provéase de papel y bolígrafo, y durante el ejercicio, haga una lista de cada punto negativo.

2) Haga un fosfeno. Piense en todo lo que la dependencia le fuerza a hacer en el marco de su vida cotidiana y cuánto representa en tiempo y en dinero. Cuántas veces ha ido en busca de un estanco abierto un domingo por la mañana, por ejemplo. Provéase de papel y bolígrafo, y durante el ejercicio, haga la lista de cada punto negativo.

3) Haga un fosfeno. Piense en la libertad que supone la vida sin tabaco. Salud, energía, frescura, mejor economía, visualícese disfrutando de ello. Viviendo según su elección de tomar el camino limpio Provéase de papel y bolígrafo, y durante el ejercicio, haga la lista de cada punto positivo. Tenga estas listas próximas, por ejemplo, en un tablero con, de un lado, los aspectos negativos del tabaco, y del otro, los aspectos positivos de la vida sin tabaco. Tenga las listas muy a la vista, sitúe el tablero en la pared, por ejemplo.

4) De vez en cuando haga fosfenos pensando, alternativamente, en los beneficios de la vida sin tabaco y en el impacto negativo de la mala costumbre que es fumar. Procure desde ahora, en su cabeza, optar por la decisión beneficiosa.

5) Haga un fosfeno. Visualícese liberado del tabaco. Ya no fuma más. Siente el aire fresco en sus pulmones y alrededor de usted. La vida es más agradable y usted se siente mejor. Hay un rayo de sol en su vida. No encontrará a faltar el tabaco.

No vacile en repetir estos ejercicios, una vez por día, por ejemplo. No obstante, déjese llevar por su intuición y su imaginación según las imágenes y los contextos que le sean más familiares. Hacer fosfenos, es estimular las capacidades cerebrales en su conjunto. Entrénese en utilizar su cerebro más a fondo gracias a los fosfenos y verifique por usted mismo los resultados.

La psicología del fumador

En un sujeto que no es dependiente del tabaco, fumar puede dar la impresión de una aceleración de los procesos cerebrales. La importante dosis de nicotina enviada al cerebro estimula los receptores nicotínicos, y tenemos la impresión de que el cerebro funciona más intensamente, más rápidamente.

Esta búsqueda de la velocidad va de la mano con los impulsos de autodestrucción del individuo. En efecto, fumar precipita la muerte: cuanto más fumamos, más rápidamente viene la muerte. Todo ello coincide con estrés de vivir rápido que anima nuestra sociedad actual. No hay que perder de vista pues el aspecto emocional de la compulsión a fumar. En las situaciones de estrés, el individuo tiene tendencia a consumir tabaco, porque el suicidio es un modo de escapar a este estrés. Se hace necesario pues, practicar ejercicios que van a permitirnos administrar mejor nuestras emociones, en particular frente a los diferentes estrés de la vida que van a propiciar que caigamos en el vicio de fumar. No olvidemos tampoco que absorber el humo de un cigarrillo, es de algún modo como mamar del pecho de la madre y es, psicológicamente hablando, uno de los efectos que inconscientemente se buscan,

Para ayudarnos tener confianza en nosotros mismos y a evolucionar, podemos utilizar el fosfeno.

Ejemplos de ejercicios para trabajar con las emociones

Ejercicio n°1: fluidez mental.

En una posición muy confortable, acostado o sentado, haga un fosfeno. Observe el flujo de sus pensamientos tratando de ser muy consciente, y en la medida de lo posible sin perder el hilo. Si no obstante, su concentración no es perfecta, no pasa nada. Tan pronto como recupere su concentración, continúe observando su pensamientos.

En el momento que encuentre un pensamiento que le cause una reacción emocional, analícelo: ¿le produce crispación ? Si es el caso, trate de relajarse, hasta que la tensión psíquica se libere.

Sus pensamientos deben ser fluidos y debe procurar aprender a hacer frente a los sentimientos molestos, irritantes, horrorosos y humillantes, sin perder jamás su calma ni su fluidez.

Piense que no se puede romper un líquido porque no resiste, se deforma todo el tiempo para absorber los choques, luego se reforma. Divise su psiquismo de ese modo, como un líquido pastoso que no opone resistencia a las emociones. Los envites de la vida no le impactan, porque le atraviesan sin tocarlo.

Ejercicio n°2

Haga un fosfeno. Analice cada aspecto de su vida que le molesta, que siente que le enfurece o le  avergüenza, que estimula su sentido de la injusticia, en fin todo lo que puede suscitar una reacción emocional importante para usted.

En cada ocasión, perdónese y perdone también a su entorno. Pero comenzando por perdonarse a sí mismo. Después de todo, pasará el resto de su días en su propia compañía. Dese usted una oportunidad y saque provecho de los fosfenos y la interrupción del tabaco para borrar su pizarra y no aparezcan más los viejos expedientes.

Para pasar a otra cosa, echar el lastre y evolucionar, es esencial perdonar: a sí mismo y a los otros. Es también lo que pide la interrupción del tabaco: dejar de infringirse daño y de castigarse con el cigarrillo.dejar-tabaco

¿La deshabituación es buena o mala?

En el sujeto que sufre el tabaco, la adicción a la nicotina provoca que, sin nicotina, los procesos cerebrales se reduzcan drásticamente. Fumar da pues la impresión de restablecer el modo normal de funcionamiento cerebral. Es desde luego, una ilusión, porque solo la interrupción completa del tabaco puede restablecer un ritmo de funcionamiento cerebral sano.

Nos encontramos enfrentados a un efecto psicológico perverso: el individuo que sufre la adicción tiene la impresión de que fumar le hace bien y puede que intente conceder virtudes positivas al consumo de tabaco: fumar permite concentrarse mejor, fumar relaja y combate el estrés, el fumar vigorizante, etc.

Algunos hasta afirmarán que fumar es un placer, cuando es sólo una mala costumbre, para un individuo sano, que no sufre adicción, fumar es desagradable. Hará falta pues que el fumador integre la noción de que fumar, es envenenarse.

Ocurre algo parecido en el momento de la deshabituación, es posible que el paciente tenga la impresión de que el cigarrillo actúa como una medicina, y que puede atenuar la molestia y los dolores debidos a la desintoxicación. Así pues es muy importante que el individuo invierta la visión errónea y adopte la lógica siguiente: fumar es perjudicial y dejar de fumar es beneficioso, aunque al principio dejar de fumar parece provocar reacciones desagradables y que se intente fumar para escapar de ellas.

Ejercicios para trabajar la voluntad

1) Haga un fosfeno y mantenga pensamientos orientados alrededor de las ideas siguientes:

Fumar es una dependencia. Fumar, es perder su libertad. Procuro ser más libre y encargarme de mi destino. Para ser libre, hay que ser disciplinado. Así pues voy a encontrar un equilibrio entre disciplina y libertad. Fumar, es hacerse mal. Voy a disminuir mi karma dejando de perjudicarme. Si dirijo mis propias acciones con armonía, no me dejo atropellar por los demás y por las cosas que me pierden. Gracias al fosfeno, tengo intuiciones y me sirvo de eso para avanzar.

Rehaga un fosfeno aproximadamente cada 5 minutos.

No vacile en repetir este ejercicio, de 10 a 15 minutos al día bastan para obtener un gran impacto sobre su voluntad.

2) Con el Neurosincronizador.

Escoja la sección PEDAGOGÍA y luego la opción voluntad. Haga un fosfeno. Abandónese a la escucha del sonido y quede atento a sus pensamientos y a las sensaciones que experimente. Rehaga un fosfeno aproximadamente cada 5 minutos.

Evaluar al paciente y preparar su deshabituación

En primer lugar hay que considerar el nivel de consumo del individuo:

– Fumador empedernido (más de 10 cigarrillos al día)
– Fumador medio (de 3 a 10 cigarrillos al día)
– Fumador ocasional (1 a 2 cigarrillos al día)
– No fumador

El objetivo final es, desde luego, que la persona pase a ser de la última categoría, es decir, dejar completamente de fumar. No obstante, sólo los fumadores ocasionales podrán empezar una deshabituación suave para los otros fumadores abordar la deshabituación será muy difícil y doloroso. Es evidentemente factible, pero es mucho más duro y traumatizante. Consultar con un médico especialista es más que recomendable.

Por consiguiente, vamos a comenzar por procurar reducir el consumo de tabaco, hasta que alcancemos y conservemos el nivel de fumador ocasional (es decir 1 a 2 cigarrillos al día, en general después de las comidas).

La principal táctica que hay que utilizar es eliminar el momento del primer cigarrillo. El hecho de marcar una pausa en el consumo de tabaco puede ayudar al individuo a darse cuenta de sus efectos nefastos, la pausa que provoca una mejora, un bienestar, que luego se ve anulado por el consumo.

Esta fase de reducción del consumo de tabaco se debe aprovechar que la relación del paciente con el tabaco evolucione, sin que aparezcan fenómenos de culpabilidad. Pues, de modo general, la recaída debe tolerarse. No pasa nada si se rompe la fase de reducción y encendemos un cigarrillo. Es la ocasión de sentir y de aceptar los efectos nocivos del tabaco y de generar un rechazo hacia él.

El aspecto positivo de las recaídas es llegar a un punto en el que el paciente encienda un cigarrillo y luego lo apague enseguida, o bien lo consuma pero no le salga a cuenta, porque comprenda que fumar es desagradable. No puede todavía pasar sin ello completamente pero en su cabeza comienza a fraguar la idea de que es mejor parar, porque es desagradable y reconoce que fumar lo envenena.

Es por esta razón que jamás hay que culpabilizarse en caso de recaída. La recaída es una ocasión para darse cuenta de lo perjudicial del tabaco y de decirse: nunca más.Desintoxicarse con fosfenos

La deshabituación

En cuanto el paciente reduzca su consumo a 1 o 2 cigarrillos al día y entre en la lógica de la interrupción completa, puede emprender la desintoxicación.

La desintoxicación produce sensaciones desagradables: vértigos, sudores, angustia, tensiones psíquicas, imposibilidad de dormir… Estos fenómenos no son simplemente debidos a la interrupción del consumo, sino sobre todo a la acción de las sustancias nocivas del tabaco. Es decir, mientras el organismo no elimine estas sustancias, continúan teniendo un efecto venenoso. Pero al suspenderse el consumo, los efectos supuestamente positivos ya están allí para enmascarar los efectos nocivos debidos a la intoxicación. No nos encontramos pues más que en presencia de los efectos adversos del consumo del tabaco. Es un poco lo que se llama de modo popular tener resaca.

La desintoxicación es por consiguiente, un período particular durante el cual se deben eliminar las toxinas debidas el consumo del tabaco. Es imperativo beber mucha agua para facilitar la eliminación. Nos sorprenderán importantes sudores nocturnos y habrá que prever sábanas de recambio, hasta tal punto sudaremos para eliminar las toxinas.

Desde el punto de vista psicológico, hay que admitir que se está enfermo y llevar con paciencia el malestar, como hacemos en el momento de una gripe, por ejemplo. Deberemos también esperar para que la producción de acetilcolina se estabilice y se recuperen las capacidades cerebrales.

La eliminación de la mayor parte de las toxinas y la reactivación de la producción de acetilcolina pueden dilatarse de 3 a 5 días. Durante algunos días, sentimos vértigos y malestar general y presentaremos debilidades intelectuales y psicológicas. A todo ello hay que hacer frente durante este corto período de desintoxicación.

Desde el fin de la desintoxicación, el individuo siente mucha más energía, tanto física como psíquica pero estas agradables sensaciones se ven asaltadas por otras, más o menos intensas, de abstinencia.

Los efectos de la abstinencia pueden revestir un aspecto a la vez físico y psicológico. El aspecto físico se debe a una reacción del organismo frente a la ausencia de nicotina. En efecto, cuando el organismo no recibe más su dosis acostumbrada de nicotina, el cerebro reacciona dando señales de desamparo grave: desde el punto de vista del organismo, todo pasa como si dejar de fumar, fuera a causar la muerte del individuo. Hay que pues resistir a estas reacciones en ocasiones muy intensas del organismo, que se expresan con tensiones, temblores, y molestias características. No obstante, si se la compara con la incomodidad de una fiebre o de una gripe, la deshabituación es completamente soportable por poco que se organice bien y se acometa con flexibilidad.
El aspecto psicológico, para muchos, está vinculado a las costumbres del individuo: en ciertos contextos, sentimos las ganas de fumar, porque tenemos la costumbre.

Al despertar, en el momento del café matutino, al fin de una comida, durante la pausa en el trabajo, en una salida donde se consume alcohol… Todas estas situaciones representan momentos que el individuo tiene la costumbre de asociar con consumo de tabaco. Son pues momentos de riesgo durante los cuales hay que estar particularmente atento. Una solución muy eficaz, es tomarse vacaciones para dejar de fumar. El hecho de cambiar las costumbres de la vida cotidiana reduce los momentos a riesgo. Además, si se aprovecha para hacer una actividad deportiva o turística, podemos divertirnos y enfocar el psiquismo sobre actividades y situaciones que no están vinculadas al consumo de tabaco. Así, podemos aprovechar de modo constructivo el aumento de energía debido al fin de la intoxicación por tabaco. Un viaje o unas caminatas pueden representar situaciones particularmente favorables para una deshabituación,  por ejemplo  durante 15 días.

Organizar la deshabituación con fosfenos

Utilizará la estimulación de los fosfenos para conseguir ideas y organizar poco a poco su deshabituación.
Para hacerlo, empezará con una idea y la mantendrá durante la presencia del fosfeno, anotando por escrito todas las ideas nuevas que le vengan a la mente. Luego escogerá una o varias de estas ideas y reproducirá la misma operación: mantendrá una idea, la elegida, durante la presencia del fosfeno, anotando por escrito, todas las ideas nuevas que vienen a la mente.

Idea de salida: organizar mi deshabituación.

Haga un fosfeno y piense en la organización de su desintoxicación. Tan pronto como le venga una idea precisa respecto a un detalle de la organización, anótela: ¿va a viajar, a quedarse en la casa, qué periodo del año sería mejor empezar ? ¿Hay alguien que pueda ayudarle? He aquí ejemplos de cuestiones que le vendrán a la mente poco a poco. Recuerde anotar las soluciones, las respuestas que le vienen a la mente.
Poco a poco podrá elaborar una lista de su objetivos y de las diferentes fases que hay que encadenar para alcanzarlos.

Escoger vivir mejor sin fumar

Hacen falta unos 15 días (deshabituación incluida) para que los diferentes síntomas desagradables desaparezcan completamente. La tentación psicológica todavía puede perdurar mucho tiempo, pero basta con tener un mínimo de voluntad para resistir, ayudará mucho si integramos bien la lógica siguiente: nos sentimos mucho mejor cuando no fumamos que cuando fumamos. A medida que se avanza en estos 15 días, sentimos cada vez más los efectos positivos de la interrupción completa del hábito. Si se consigue centrar la atención en estos efectos positivos, más que en las reacciones desagradables, sentiremos que la apuesta vale, sin duda alguna, la pena, porque los efectos positivos superan ampliamente a las molestias producidas por la desintoxicación del tabaco.
Desde el punto de vista del cuerpo, es en el corazón y en los pulmones donde los efectos positivos se sienten de modo más neto. Fume un cigarrillo y observe que el corazón palpita rápidamente, luego intente hacer un esfuerzo deportivo y verá que le falta el aliento. Dejar de fumar, es dejar de envenenarse. Saque provecho de eso para estar bien y practicar una actividad física que le guste.

Desde punto de vista psíquico, tenemos el espíritu mucho más claro cuando no fumamos. Sin nicotina, el cerebro retoma una actividad sana y perfecta. La diferencia es inequívoca.

Desde punto de vista sensorial, los sentidos del gusto y del olfato se reactivan. Deje de fumar y reencuentre el placer de oler una flor, de saborear una fruta.

Ejemplos de ejercicios

1) Trabajar en las sensaciones desagradables.

El principio consiste en concentrarse sobre una sensación desagradable mientras que se piense en la luz, durante la presencia del fosfeno.

Por ejemplo, hacemos un fosfeno, nos concentramos sobre una sensación de vértigo y visualizamos un remolino de luz que se concentra en esta sensación más o menos desagradable. Anote cómo la sensación evoluciona.

Cuando se sienta un poco enfermo, o enfrentando una dificultad, trate de llevar su atención en una sensación en particular, con la idea que esta sensación irradia luz. Anote cómo la sensación evoluciona.

Relájese, observe y controle lo mejor posible el flujo de sus pensamientos, manteniendo en el espíritu la imagen de una pequeña llama, de una pequeña estrella, o bien la noción de que usted es un foco de luz. Anote la evolución de sus pensamientos.

2) Ejercicio con el sentido del gusto.

Cuando se sienten crecer las ganas de fumar es cuando se estimulan por compensación, las ganas de comer, como esto sucede muy a menudo, podemos chupar un caramelo refrescante de menta y aprovechar para trabajar con el fosfeno el sentido del gusto.

Haga un fosfeno, luego concéntrese sobre el gusto refrescante del caramelo. No debería tener dificultades en disfrutar de una impresión de aire fresco, de espacio. Déjese llevar por estas imágenes y esta impresión observando el fosfeno.

Del mismo modo cuando sienta aparecer una sensación desagradable, puede concentrarse en el olor de un perfume o de un aceite esencial, observando el fosfeno. Escoja un olor que le inspire frescura, grandes espacios y pureza en los pulmones, como el eucalipto o la lavanda.

Utilización del Neurosincronizador

Para contrarrestar el menor rendimiento cerebral debido a la falta de acetilcolina, puede utilizar el Neurosincronizador para acelerar y estimular su cerebro utilizando tanto los ritmos de la sección de terapéutica como los del tono vital según el momento en el que se encuentre.

Ejercicios de respiración

Para reencontrarse con el placer de respirar y para mejorar el funcionamiento de los pulmones de modo energético generando prâna.

Ejercicio de respiración superficial.

Haga un fosfeno. Mantenga un ritmo regular en su respiración, por ejemplo, inspire durante un segundo y expire durante un segundo. Reduzca poco a poco la amplitud de su respiración para inhalar un volumen de aire cada vez más reducido. Al mismo tiempo, visualice corrientes de energía, si es posible con la forma de pequeñas nubes blancas luminosas o de chispas, que penetran en usted durante la inspiración y luego vuelven a salir durante la espiración.

Haga un fosfeno cada 5 minutos.

Fosfenismo y vida cotidiana

Aprovechará los fosfenos para dejar de fumar, pero debe saber que la utilidad del fosfeno es mucho más extensa. Su acción extremadamente positiva permite, en cierto modo, optimizar su cerebro, utilizarlo a un potencial más elevado, así pues es obvio que los fosfenos pueden aportar numerosos beneficios para todas las actividades de la vida.

El neurosincronizador es un PRODUCTO TOTALMENTE NUEVO. Es el primer NEUROSINCRONIZADOR en formato APP realizado con los procedimientos de fabricación y registro más modernos. 

 
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Los sonidos que componen este neurosincronizador han sido especialmente estudiados y orquestados para aumentar la capacidad cerebral. Por eso, están desprovistos de gran número de armónicos que aunque resulten agradables al oído, no aportan nada a este tipo de trabajo e incluso pueden anular sus efectos.