Depresión estacional y luz natural, fosfenos

Depresión estacional

Curar la depresión estacional con luz natural: fosfenos

La luz natural es estructurante y dinamizante para todas las facultades cerebrales emotivas y sutiles y su falta o desfase provoca serios problemas en el individuo. Existe un modo totalmente natural de sobreponerse a la depresión estacional: el Fosfenismo, los fosfenos. Cuando miramos una luz adecuada fijamente se produce un recuerdo sutil de dicha luz, el fosfeno. Con el fosfeno activado se produce un ebullición neuronal fantástica una activación emotiva equilibrada y una consciencia personal sobredimensionada, en definitiva, una explosión energética sin comparación alguna con cualquier otra técnica de dinamización vital, además, si en su presencia se asocia un pensamiento una emoción o bien una sublimación sutil, la energía de la luz, la energía del fosfeno se traslada al pensamiento asociado haciéndolo más intenso, más duradero, más consciente, amplificándolo y densificándolo, por si eso fuera poco literalmente limpia nuestra mente de pensamientos parasitarios, recurrentes y oscuros.

 

En el año 1984, el psiquiatra Norman Rosenthal habló por primera vez del llamado Trastorno Afectivo Estacional (en inglés SAD, Seasonal Affective Disorder), también llamado depresión invernal o depresión estacional. La falta de luz que provoca el acortamiento de los días y el clima de los meses de invierno influye en la producción de melatonina y serotonina, alterando su producción y por lo tanto el ciclo del sueño, lo que repercute en el ánimo de las personas y puede provocar la depresión estacional. La luz inhibe la producción de melatonina, que es la hormona que provoca la somnolencia, mientras que la falta de melatonina genera una mayor producción de serotonina, que es la hormona que despierta los sentidos y la actividad cerebral. Alterando esta producción puede ocurrir que la melatonina cree agotamiento y somnolencia por el día, derivando en el insomnio nocturno y alterando, en consecuencia, el ciclo del sueño, lo que provoca, finalmente, la depresión, en el caso que nos ocupa la depresión estacional.

Vencer la depresión con luz natural

Vencer la depresión estacional con los fosfenos

La importancia de la luz natural, sobre todo en los procesos de vigilia y sueño, no solo en las personas sino en todos los animales, es tal que alterar el proceso natural de luz y oscuridad afecta directamente tanto a nuestros hábitos como a nuestras sensaciones. Esto implica que este síndrome depresivo, la depresión estacional, produzca alteraciones en el sueño —insomnio—, aumento del apetito, sobre todo del consumo de dulces, irritabilidad, decaimiento, falta de energía para realizar las actividades cotidianas e incluso inclinación al suicidio.

Este síndrome se da con más frecuencia en países alejados del Ecuador, es decir, con menos cantidad de luz diaria; es conocida la gran incidencia de la depresión y el elevado índice de suicidios de los países nórdicos, en contraposición al carácter festivo de los habitantes de las zonas tropicales. Por lo tanto, la luz, y principalmente la luz natural o luz solar, ya que, como veremos más adelante, la luz artificial no tiene las mismas características que aquella, es vital para la salud y en consecuencia prescindir de ella nos afecta directamente. Como sabemos, los trabajos nocturnos son trabajos especialmente protegidos desde el punto de vista de la salud, precisamente por la incidencia que la falta de luz tiene sobre la energía y el ánimo de los trabajadores.

Esta influencia de la luz repercute en todos los ámbitos de la vida cotidiana: de hecho en España el número de trastornos depresivos asociados a la luz se ha incrementado en los últimos años debido a la falta de planificación en cuanto a la orientación en las edificaciones. De este modo, una mala orientación puede impedir la circulación de la luz natural diurna por el hogar e influir directamente en el ánimo de sus habitantes, provocando estas depresiones inconscientes. Igualmente, los trabajadores de oficina que pasan la mayor parte del día bajo la luz artificial de fluorescentes también se ven influidos por este tipo de luz, produciéndose numerosos casos de depresiones y otros trastornos asociados: susceptibilidad, mal humor, escaso rendimiento, agotamiento intelectual… Esto se debe a  que la luz fluorescente no posee el espectro de la luz solar: o bien se trata de la luz incandescente de la bombilla, que carece de los rangos de colores fríos —azules, verdes o violetas— o bien de la luz fluorescente blanca, carente de tonos naranjas o amarillos. Tampoco posee la misma intensidad, ya que la luz artificial suele tener unos 500 lux, mientras que la luz solar emite unos 100.000, siendo necesarios al menos 2.500 lux para detener la producción de melatonina.

Los beneficios de la luz solar para la salud han sido estudiados desde la antigüedad. Desde Avicena, que en el siglo X ya hablaba de las bondades de la exposición al sol con moderación, hasta las fototerapias, luminoterapias o helioterapias actuales, pasando por la moda de tomar baños de sol de principios del siglo XX, así como los estudios sobre la luz del físico belga Joseph Plateau o el psicólogo francés Pierre Janet, contemporáneo de Sigmund Freud, que probó los efectos calmantes de la luz en pacientes de histeria.

Es fácil pues convenir que la luz natural es estructurante y dinamizante para todas las facultades cerebrales emotivas y sutiles y que su falta o desfase provoca serios problemas en el individuo. Existe un modo totalmente natural de sobreponerse a la depresión estacional: el Fosfenismo, los fosfenos. Cuando miramos una luz adecuada fijamente se produce un recuerdo sutil de dicha luz, el fosfeno. Cuando el fosfeno se ha activado se produce un ebullición neuronal fantástica una activación emotiva equilibrada y una consciencia personal sobredimensionada, en definitiva, una explosión energética sin comparación alguna con cualquier otra técnica de dinamización vital, además, si en su presencia se asocia un pensamiento una emoción o bien una sublimación sutil, la energía de la luz, la energía del fosfeno se traslada al pensamiento asociado haciéndolo más intenso, más duradero, más consciente, amplificándolo y densificándolo, por si eso fuera poco literalmente limpia nuestra mente de pensamientos parasitarios, recurrentes y oscuros.

Depresión estacional y fosfenos

Depresión estaciona: fosfenos la luz de la cura

La extraordinaria aportación del Fosfenismo es que la mezcla de un pensamiento con el fosfeno traslada la energía de la luz que lo formo al pensamiento con el que lo asociamos.

En cualquier caso para curar la depresión estacional el modo de proceder es extremadamente sencillo, práctico e inmediato y ni tan siquiera requiere de la «mezcla fosfénica» y es idéntico al tratamiento de la depresión convencional que dicho sea de paso, enmascara en muchas ocasiones una depresión estacional; así pues se deben realizar 60 observaciones fijas de 30 segundos de la lámpara fosfénica del Dr. Lefebure a lo largo del día, sin necesidad de prestar atención al devenir de colores del fosfeno que se produce, observando que entre fosfeno y fosfeno debe como mínimo transcurrir un tiempo de tres minutos que de hecho es la duración del fosfeno.

Evidentemente si la persona en proceso de recuperación de la depresión estacional mediante el Fosfenismo y la observación de la lámpara fosfénica (es posible incluso trabajar con la lámpara fosfénica de bolsillo) generando 60 fosfenos a lo largo del día, encuentra un momento para tranquilamente observar la evolución con los ojos cerrados de los bonitos colores del fosfeno y lo asocia con una música relajante o con una idea de sanación o de bienestar, mejor, mucho mejor, pero para tratar la depresión estacional bastarán las observaciones fijas sin necesidad de cerar después los ojos para seguir la evolución del fosfeno. Puede leer el artículo de superar la depresión para entender mejor como generar los fosfenos e incorporarlos sin ningún esfuerzo suplementario a su dinamica cotidiana para curar la depresión estacional.

Ahora además dispone de la lámpara de luminoterapia del Dr. Lefebure con la que el simple baño de luz natural opera unos efectos maravillosos: