Dislexia tratada con luz, fosfenos la luz interior

Dislexia tratada con luz: logopedia y fosfenos

Dislexia y fosfenos

Uno de los muchos aspectos de mejora espectacular en los que la energía de la luz transformada en energía cerebral se manifiesta diáfana es en la dislexia. Explica el Dr. Lefebure que un psicólogo escolar, aplicando la mezcla fosfénica con un niño de nueve años consiguió que éste pasara, en tres semanas, de leer treinta palabras por minuto a sesenta y cinco. Es normal que los creadores y los divulgadores de Dr. Lefebure Methods hablemos maravillas del fosfeno, pero la característica fundamental de la aplicación pedagógica de la luz es que los resultados son reproducibles y objetivables en cualquier persona que aplique la metodología correctamente y además en un corto espacio de tiempo, con la dislexia es si cabe, todavía más evidente que la luz actúa de un modo rotundo en la mejora de las pesonas que padecen dislexia..

En el caso del psicólogo escolar ¿cómo lo hacía? siempre fácil. Primero el niño con dislexia, leía las palabras, después con el fosfeno presente en su campo visual, las deletreaba y acto seguido las volvía a leer. Eso únicamente requiere la observación fija de la lámpara fosfénica durante treinta segundos para crear la estimulación cerebral manifestada en el fosfeno y poco más, la repetición habitual del texto a memorizar, en este caso del problema a solucionar.

Dislexia y fosfenos método de Dr. Lefebure Methods

Tratar la dislexia con fosfenos

Es obvio que los ejercicios logopédicos específicos para tratar la dislexia son irrenunciables pero aquí lo que estamos proponiendo es hacerlos con un empujón descomunal de energía cerebral que fecundará, amplificará y dinamizará los ejercicios habituales, todo ello con una inversión mínima de tiempo si entorpecer la dinámica de las sesiones de un profesional.

Cómo vencer la dislexia en 30 sesiones de Stéphanie Schultze una prestigiosa logopeda, es una pequeña muestra de la utilización de la luz natural, en este caso, recordemos que (como todo el mundo tiene cerebro y a las neuronas les gusta la luz, las posibilidades son infinitas), para vencer y tratar la dislexia, entre miles de profesionales que aplican el trabajo del Dr. Lefebure en el campo de la pedagogía.

Dice Stéphanie en el libro Cómo vencer la dislexia en 30 sesiones:

Este libro es un camino donde usted podrá, abandonar, o hacer abandonar, las viejas costumbres instaladas en lo que entendemos como DISLEXIA y cómo tratar la dislexia. Déjeme contarle cómo pude trazar este camino y proponer este gran paso pedagógico.

Trabajé como consejera pedagógica para la enseñanza de Francés realizando un proyecto destinado a la Comunidad Europea, estábamos muy satisfechos con los resultados más que asombrosos que obteníamos con las proyecciones de películas y de diapositivas, en pequeñas pantallas translúcidas. En efecto, sobre cuatro pequeñas pantallas, aparecían imágenes luminosas y ricas en colores.

Un día, el abogado de la empresa, vino a vernos y nos enseñó un pequeño libro, La mezcla fosfénica en pedagogía del Dr. Francis Lefebure. nos explicó rápidamente la importancia de la luz en los procesos de memorización como explica el Dr. Lefebure. La palabra luz puso en evidencia que estábamos utilizando sin saberlo, el fosfeno, lo que explica el asombroso éxito de nuestro método en la dislexia.

En la misma sala de proyección, delante de nuestras pantallas luminosas, hicimos entonces por primera vez de forma consciente, nuestro primer fosfeno. Más tarde nuestro grupo de trabajo se entrevistó con el Dr. Lefebure y así lanzamos nuestro primer estudio sobre el empleo del fosfeno en pedagogía. Hice así mis primeros pasos con la mezcla fosfénica con niños disléxicos con fracaso escolar. Tres semanas de aplicación me probaron su eficacia para tratar la dislexia: ¡esta luz era verdaderamente un instrumento, una ayuda pedagógica, excepcional!

El encuentro con el Dr. Lefebure tuvo lugar en 1976, y la primera imagen que miramos junto con el Dr. Lefebure me vuelve a la memoria con una precisión notable; la creía olvidada hasta el momento de escribir este libro, veintitrés años después, la imagen aparece clara, nítida sólo con plantearme esta pregunta: ¿cuál era esa imagen? Y mi recuerdo vuelve a la sala de proyección con una precisión asombrosa.

A finales de 1976 presenté, en el Congreso Mundial de Hipnopedia, mis trabajos y sus aplicaciones, en presencia de Dr. Lefebure.

Como pedagoga, maravillada por este instrumento fantástico de luz natural me planteé estas cuestiones fundamentales:

• ¿Qué sucede en el cerebro cuando se aprende y en qué momento debe intervenir el fosfeno? superar y tratar la dislexia

• ¿Cómo asegurarse que el sujeto capta la información y de que, rectificando ciertos errores, no se creen otros?

La acogida de esta investigación fue, en Francia, discreta. En el Hospital de Pitié-Salpétrière en París, me propusieron una colaboración en investigación, sin remuneración, durante seis o ocho meses, ¡unas condiciones demasiado difíciles para que pudiera aceptarlas! Fue en la Universidad de Salt Lake City que pude comprender mejor el proceso de encauzamiento de la información por el sistema nervioso central, y el mismo año, pude profundizar en mis investigaciones con unos seminarios en Harvard (USA). Siguieron años de aplicación y de puesta a punto; durante siete años participé en el Foro de la Pedagogía, en Troyes, donde presenté mi método, mis herramientas pedagógicas y las películas y las diapositivas creando fosfenos. En 1986, para transmitir mejor esta enseñanza, fundé la Unidad de Búsqueda y de Formación Neuropedagógica, que asegura la continuidad de la investigación, y los cursos de capacitación.

Mis conocimientos encontraron también una aplicación en mi trabajo de conferenciante en el Museo Nacional de Arte Moderno, donde trabajo específicamente con grupos de personas con dificultades (autistas, enfermos neurológicos y mentales). Con el fin de ofrecer más y perfeccionar mi trabajo con estas personas con dificultad, me formé durante dos años en Neurolingüistica en el I.F.P.N.L de París.

En fin, tres encuentros, en mi vida han hecho de piedra angular en mi camino:

• Berthold Brecht por la fuerza de la palabra.
• Marc Chagall por la composición y la estructuración de los símbolos por los colores.
• Francis Lefebure por sus trabajos sobre la luz.

Gracias a este método es posible superar y hacer desaparecer la dislexia, pero es importante, necesario e incluso indispensable, que utilicen las ayudas pedagógicas mencionadas a continuación y explicadas mejor más adelante. La mezcla fosfénica para superar la dislexia es el instrumento pedagógico más sencillo de utilizar, pero no hay que olvidad la expresión que se repite continuamente en el libro ¡mira la lámpara del Dr. Lefebure! El material necesario es una lámpara especial conforme a las normas de seguridad CEE, y creada y concebida únicamente al efecto de generar fosfenos perfectos, distribuida por Dr. Lefebure Methods.

Es una profesional una logopeda, especializada en el tema de la dislexia la que habla, los fosfenos siempre tienen este efecto impactante entre todos los que los utilizan sean profesionales o particulares.

Cuando llevamos la luz al interior de nuestro cerebro también podemos utilizarla en mejorar la disortografía. La ortografía depende en gran medida de la memoria motriz, existe una memoria muscular cuya característica es ser muy poco consciente o incluso completamente inconsciente, pero la ortografía depende de la memoria muscular. El procedimiento, otra vez es muy sencillo como en la dislexia, el niño escribirá tres o cuatro palabras en las que encuentre dificultad, correctamente. Tras ello mirará la lámpara fosfénica para provocar la estimulación neurológica y generar el fosfeno, como siempre durante treinta segundos, después observará la imagen creada en su campo visual con los ojos cerrados y si es posible colocándose un antifaz, entonces escribirá las palabras sin mirar, con los ojos cerrados y el antifaz puesto. Desarrollara de este modo la memoria y la inteligencia muscular desarrollando automatismos.

La presencia del fosfeno fortalece la memoria y la inteligencia digamos cinestésica, es decir, del movimiento, pero que está relacionada con la cenestésica, la sensación de la existencia del cuerpo, puesto que el fosfeno actúa no solamente sobre la memoria visual, sino también, como hemos visto, sobre la memoria auditiva, e incluso más sobre la memoria auditiva que sobre la memoria visual, lo cual muestra que, no porque el fosfeno sea un fenómeno visual, está especialmente ligado al pensamiento visual, a la imaginación visual; actúa sobre todas las memorias y, por lo tanto, ayuda a fortalecer la memoria y la inteligencia muscular.

En definitiva las aplicaciones, como antes comenté, son infinitas si entendemos que lo que la luz nos ofrece es un brutal caudal energético cual salto de agua en las más altas montañas que el fosfeno es una especie de central transformadora de esa energía y que luego con ella podemos, al igual que hacemos en nuestra casa, conectar diversos aparatos (aplicaciones del método) para muy diversos usos, aquí hemos hablado de la dislexia y la disortografía.

En el tratamiento de la dislexia se utiliza también y conjuntamente con el fosfeno la audición alternativa es decir, la estimulación interhemisférica mediante sonidos alternos que colocan al sujeto en un estado menta específico para memorizar, comprender, analizar, etc. es pues evidente que se trata de un instrumento imprescindible para asociarlo con los fosfenos en el tratamiento de la dislexia.