El Fosfenismo en la Historia

El Fosfenismo en la Historia

La luz a lo largo de la Historia: el Fosfenismo

El Fosfenismo, la ciencia de los fosfenos, tiene sus orígenes en los albores de la humanidad y ha formado parte de todas las culturas en todas la épocas; pero este hecho nunca ha quedado evidenciado claramente antes de los trabajos del Doctor LEFEBURE, quien en sus investigaciones sobre la fisiología cerebral trabajó más de treinta años sobre las aplicaciones de los fosfenos.

El Fosfenismo engloba todos los métodos de desarrollo personal y místico así como todas las técnicas iniciáticas, con al ventaja de hacerlo de una forma clara mediante el estudio y la metodología de los fosfenos: que son un método de análisis y medio multiplicador de los proceso psíquicos y mentales. El Fosfenismo constituye la enseñanza iniciática más elevada ya que forma parte integrante de todo individuo. Se trata, consecuentemente, de una técnica tradicional de desarrollo de las facultades psíquicas permitiendo un acceso a la iniciación, en el sentido literal del término.

A los 18 años, Francis LEFEBURE fue iniciado por Arthème Galip, como consecuencia de una imposición de manos que le provocó dotes de videncia, visiones y fenómenos de desdoblamiento. Ese  zoroástrico le enseñó también, ciertos ejercicios, como los balanceos, a fin de mantener y desarrollar las capacidades recién despertadas.  Gracias a ello el Doctor Francis LEFEBURE descubrió los fenómenos psíquicos que transformaron su vida y le llevaron hacia una investigación que ni él mismo podía imaginar que se prolongaría durante toda su vida y encontraría un éxito y repercusión considerables.

En la época en que recibió este impulso los fenómenos psíquicos eran todavía considerados como misteriosos y se les creía reservados a ciertos iniciados o elegidos. A  los 44 años, después de su encuentro con el místico indonesio Pak Subuh, el Doctor LEFEBURE tuvo la certeza que los fenómenos se debían a una práctica específica que afectaba profundamente al funcionamiento cerebral y que provocaba unos estad

El mago pak subuh

os de conciencia muy particulares: al igual que Galip, Subuh se balanceaba, pero con unos efectos incomparablemente más benéficos.

Subuh creaba un ritmo en el pensamiento, lo que provoca transformaciones profundas de la personalidad y despierta las capacidades superiores del individuo ya que el ritmo estructura el pensamiento. En el «latihan», la ceremonia de iniciación de Subuh, las personas sentían intensamente los ritmos y las ondulaciones que nacían en lo más profundo de ellas mismas. De esta manera, tenían acceso a la gran fuerza de la vida, lo que los yoguis denominan kundalini. El pensamiento se veía influenciado favorablemente e incluso depurado. Analizando el efecto de los balanceos con ayuda de los fosfenos, el Doctor LEFEBURE hizo su primer gran descubrimiento en 1959 y se dio cuenta que los fosfenos hacían crecer el potencia energético del individuo.

El fosfeno cordón umbilical entre nosotros y el otro mundo

Los fosfenos constituyen lo que el Doctor LEFEBURE llama en su libro La iniciación de Pietro, «el cordón umbilical que nos conecta con el otro mundo». Efectivamente, el fosfeno es una sustancia sutil, intermedia entre el pensamiento y la materia (es fotografiable), también se le ha llamado forma-pensamiento. Consecuentemente, cuando se asocian los fosfenos a cualquier ejercicio tradicional, multiplicamos los efectos en proporciones considerables. De esta manera, obtenemos todo aquello que las sociedades «iniciáticas» supuestamente ofrecen a sus adeptos desde la noche de los tiempos.
En efecto, los fosfenos son una maravillosa fuente y método de análisis de toda acción del cerebro.

Permiten determinar de manera precisa lo que es favorable y desfavorable para el buen desarrollo del cerebro y el individuo en general. Con el estudio de los fosfenos, uno se da rápidamente cuenta si los ejercicios que realiza están bien, regular o mal practicados. Se sabe igualmente si estos ejercicios va a aportar alguna cosa o no nos aportarán nada; e incluso, se conoce el tiempo óptimo y mínimo de cada ejercicio para que sea eficaz.

Los misterios olvidados, la luz del fosfeno el eje del Fosfenismo

Desde siempre, los fosfenos han sido el alma de las tradiciones y las técnicas iniciáticas. Se encuentran incluso en los inicios de las grandes religiones que se han fundado basadas en los cultos solares, lunares o de culto al fuego.  Incluso existía una forma de desarrollo espiritual basado en la observación de las estrellas, aún practicada por los lamas tibetanos. La noción de «culto» designa los cuidados dedicados a un Dios. Por otro lado, el culto se efectúa por adoración. Este término proviene del latín «adorare» que significa «orar». Adorar, es pues, fundamentalmente orar.

Consecuentemente estos cultos se efectuaban con la plegaria asociada a la fijación de mirada en una fuente luminosa, directa o indirecta, como hacían por ejemplo los chinos observando el cielo luminoso.

Los Taoístas observaban el reflejo del sol en un espejo y el reflejo de la luna sobre una concha muy pulida, a fin de captar la esencia de las energías Yin y Yang. Sistemáticamente pues, generaban fosfenos. La religión arcaica china, es en sus orígenes, un culto al cielo luminoso.

En Persia, los zoroástricos observaban el fuego mientras rezaban.

Los egipcios, los romanos, los griegos, los celtas, los germanos, practicaban el culto solar y el culto al fuego. Los Ancianos vivían con el ritmo de la naturaleza, mucho mas que nosotros ahora, y sentían lo que más les convenía para el desarrollo psíquico y espiritual. Ese principio, simple en su esencia, era tan eficaz, que en ciertas épocas estaba prohibido revelarlo bajo pena de muerte. Los taoístas fueron perseguidos por los nobles, una vez que éstos conocían los secretos de sus poderes.

Los Misterios de Eleusis implicaban la prohibición de desvelar las prácticas; no obstante  conocemos gracias a textos antiguos, que consistían en la fijación de la mirada en una antorcha, y después la observación de la «luz» cuando la antorcha se apagaba. El iniciado debía pensar entonces en una espiga de trigo. Todavía en nuestros días, en Grecia, una familia de matemáticos transmite de generación en generación, un secreto iniciático que se remonta a los tiempos de los Misterios de Eleusis.Los misterios de Eleusis

El actual guardián de dicho secreto, me explicó que cuando era niño, su padre le dijo de situarse cara al sol, delante de un campo de trigo, y mirase cómo se balanceaban las espigas, mientras recitaba las lecciones (la observación del sol sólo dura unos segundos).

No hay que olvidarse de quitarse las lentes de contacto que harían de lupa y nos quemarían la retina). Todos los grandes hombres de la antigüedad griega, pasaron por los Misterios de Eleusis.

Es totalmente evidente, que comprendían la importancia de mezclar un pensamiento con los fosfenos, practicando la «mezcla fosfénica». Fue  a partir del momento en que esta iniciación ya no siguió practicándose (quizás bajo la presión de los Romanos) que Grecia empezó su decadencia.

Lo propio y característico de un secreto es necesariamente que sea muy simple, ya que en caso contrario no habría ninguna razón para esconderlo.

Desafortunadamente muchos rechazan esta simplicidad a causa de los prejuicios y de falsas ideas y los Misterios de Eleusis se extravían en reflexiones mayormente intelectuales y dogmáticas, limitando las investigaciones y haciendo inaccesibles sus objetivos. Por el contrario, las personas que han trabajado en los entornos esotéricos y espiritualistas reconocen que una vez despojados de estas superficialidades el acceso a las experiencias les ha sido muy fácil gracias a una práctica regular de las técnicas fosfénicas, donde pueden verificar los efectos en todas sus experiencias. La iniciación posee dos aspectos complementarios: la práctica del pensamiento rítmico asociada a los balanceos.

El pensamiento rítmico y los balanceos: fundamentos de las técnicas iniciáticas del Fosfenismo

En todas las grandes religiones, la plegaria está sistemáticamente asociada a los balanceos, como en el caso de los musulmanes, también en la religión israelita, en las prácticas budistas, en la religión Shinto (Japón) e incluso en la práctica hindú sannyasi, los lamas tibetanos, los sufíes, en las tradiciones africanas, al igual que en los indios de América del Norte y América del Sur.

Merece una mención especial la religión católica que ha expulsado de sí todas las técnicas iniciáticas. Los santos como San Simeón, las practicaba mientras oraba, y a tenor de las apariciones de Lourdes, Bernardette Soubirous efectuó unos balanceos que la Iglesia tomó como saludos. Esto  prueba que se ha perdido la característica iniciática de simples movimientos que poseen una acción psicológica profunda. Por este motivo un gran número de tradiciones, al igual que la Iglesia católica, ofrecen cantos y plegarias que se recitan en alternancia a fin de amplificar la función rítmica del cerebro. Su efecto es entonces mucho más intenso si se le añaden ligeros balanceos al ritmo de la plegaria ya que en ese momento toda la masa cerebral se encuentra mejor irrigada y estimulada en profundidad, lo que regenera las capacidades mentales y psíquicas. Además, la repetición rítmica estructura mucho mejor el pensamiento que los largos textos arrítmicos.

Por eso se utilizan frases bastante cortas que se puedan repetir fácilmente. No obstante la utilización de un soporte rítmico es absolutamente necesario para conservar un ritmo regular. Todas las meditaciones tradicionales se acompasan con uno o varios instrumentos de música. Si no hay ritmo regular la meditación o la plegaria no tiene ninguna oportunidad de provocar efectos ricos y profundos. Por razones fisiológicas es imposible la repetición de una frase constantemente al mismo ritmo, sin soporte rítmico exterior. Además, la regularidad del ritmo permite acumular las energías físicas y mentales, que después de un tiempo de latencia se transforman en fenómenos psíquicos (sin efecto de sugestión). Bernardette realizaba balanceos

Actualmente, el mejor soporte rítmico es el Mantratrón (aparato desarrollado por el Dr. Lefebure), que nos permite realizar un trabajo muy eficaz y  producir rápidamente las experiencias. El ritmo a utilizar es el de dos segundos (regularemos el Mantratrón a 1.00, lo que producirá un claqueteo cada segundo). En la práctica, hay que empezar con la observación de un fosfeno. Después de apagar la lámpara fosfénica, realizaremos ligeros balanceos laterales de cabeza al ritmo del Mantratrón: un segundo hacia la derecha y un segundo hacia la izquierda. El movimiento debe realizarse suavemente, sin interrupciones ni paradas. Seguidamente, comenzaremos a repetir a media voz una frase que no sea demasiado larga, de un tema escogido anteriormente y continuaremos la repetición mentalmente hasta la desaparición del fosfeno.

Realizaremos luego otro fosfeno y retomaremos el ejercicio. Para el paso siguiente y después  de la repetición mental auditiva, se utiliza la visualización.

Para ello, después de generar un nuevo fosfeno, nos imaginaremos una flor que se balancea al viento, el balanceo de un péndulo, o un niño en un columpio, etc. Moveremos esta representación mental al ritmo del Mantratrón y la mantendremos durante la duración del fosfeno. Cuando el fosfeno haya desaparecido totalmente continuaremos un poco más el ejercicio antes de realizar un nuevo fosfeno.

Cuando se haya acostumbrado a practicar ambas formas de trabajo por separado, las asociará, y aunque a priori pueda parecer algo dificultoso se sorprenderá de comprobar lo fácil que resulta.

La sesión puede durar un cuarto de hora, media hora e incuso toda una hora a condición de repetir las condiciones mencionadas anteriormente con la observación. Durante una sesión de una hora se hacen alrededor de 6 fosfenos. No sobreviene ninguna fatiga, al contrario, la práctica del pensamiento rítmico con los fosfenos permite acumular las energías mentales y lo que es más importante las energías sutiles. De esta forma, se obtiene una gran estimulación cerebral y mental, desarrollo de la ideación, inspiración e intuición. Después, con un poco de práctica regular se podrán percibir progresivamente los fenómenos de exteriorización de la conciencia fuera del cuerpo hasta percibir el doble totalmente exteriorizado.

Es importante recalcar que el término «meditación» significa ejercicio (del latín meditatio), y que su objetivo es precisamente provocar el desdoblamiento (o extensión de  la conciencia) y que esto no es posible hasta que el pensamiento sea perfectamente rítmico.

La exteriorización de la conciencia fuera del cuerpo es lo que persiguen todos los místicos para acceder a los mundos superiores. Ahora usted ya conoce el secreto, y si lo aplica, descubrirá que estamos en el inicio de la gran aventura del ser humano….