Hora mágica, San Juan y los solsticios

Hora mágica, San Juan los solsticios y el eterno retorno

Hora mágica, San Juan los solsticios y el eterno retorno

La hora mágica, así se llama el momento en el que no es de día y no es de noche, esos instantes en los que el sol ya se marchó pero su luz se refleja en el cielo de forma indirecta, es un momento en el que las sombras casi no existen y la luz sube grados en la escala kelvin. Momentos de cambio, momentos bisagra, instantes de tránsito que parecen continuos pero que en sí mismos son entradas y salidas a realidades no habituales, una luz especial, da paso a dos realidades bien diferenciadas.

Momentos de vinculación de dos mundos distintos, la noche y el día, del mismo modo que dos páginas de un libro nos ofrecen una sensación ficticia de continuidad pero son distintas a pesar de que soportan una misma historia y entre ellas hay un elemento que las une diferenciado de su misma estructura y función, así la hora mágica se repite una y otra vez en nuestra vida como un portal que pasa siempre desapercibido, a otro lugar, a otra luz, a otra experiencia. Puente de polaridades paso entre mundos de luz y de no luz.

Es significativo que la búsqueda de la unidad de la no diferenciación de la unión de los contrarios, del cuerpo calloso del espíritu, el incesante trabajo por  encontrar la vía de unión entre las polaridades, igual que la labor del haz nervioso del cuerpo calloso interhemisférico, sea una constante cuando el hombre intenta zafarse de sus anclajes, volar con su espíritu lejos del dolor y de la confusión dual, como diría el Tao el yang llama, el yin responde el Tao dio origen a UNO. Uno dio origen a DOS. Dos dio origen a TRES. Tres dio origen a los diez mil seres. Los diez mil seres llevan el ying sobre sus espaldas y abrazan el yang. Lao Tzu. Tao-te-king.

Es decir, la unidad indiferenciada, origina la dualidad cielo tierra, Dos, así ad infinitum, se recrea en el ciclo eterno de la luz, la hora mágica pasando sigilosa entre dos reinos o quizás creando los dos reinos…

En la línea del pensamiento de Nicolás de Cusa que identificaba a Dios con la coincidentia oppositorum, coincidencia de opuestos, o del de Jung que también utiliza el término frecuentemente con el yo como elemento integral de la toda la conciencia y de la actividad inconsciente.

Hora mágica y la androginia

Hora mágica solsticio y el eterno retorno momentos bisagra

La India ha tratado siempre el tema de la unicidad con suma profusión y atención sobre todo en los Vedas y en los Brâhmanas. La luz y la oscuridad aparentemente contradictorias, devas y asuras en una pugna constante, aunque únicamente a los ojos de la observación superficial pues antes de la explosión de la realidad diferenciada eran la misma cosa; de hecho el Rig Veda explica como la misma creación comenzó en el momento en que la cabeza y los pies de Purusa se separaron. Quizás la hora mágica actúe como una grieta por la que la brisa de la creación manifiesta la realidad en un baile del eterno retorno, Satapatha Brâhmana: el sol se libera de la noche… del mismo modo que Ahi (serpiente) se libera de su piel…

Homología que se perpetua en la esencia de Agni que es el dios del fuego y a la vez de la serpiente, así como las tinieblas son a la luz, la serpiente es al fuego.

Nace el fuego de las tinieblas de una ignota matriz, reptando como una serpiente… sin pies ni cabeza, enroscada, el símbolo cósmico del ciclo sin fin la Ouroboros, serpiente de iniciación que une los contrarios y simboliza el eterno retorno como el huevo cósmico, evocación última y esférica de la totalidad, símbolo del renacimiento perpetuo presente en multitud de celebraciones vinculadas al año nuevo.

El pensamiento indio siempre ha buscado la destilación de los opuestos de los contrarios para obtener la unidad indiferenciada, la hora mágica cósmica, las polaridades aparentemente contradictorias de Varuna como dios universal con un aspecto oscuro y amenazante y otro luminoso, celestial, son el inicio de lo que más tarde se dirimirá en el campo de la guerra de los opuestos, Indra héroe solar contra Vrtra, tinieblas y estancamiento, el pájaro solar contra la noche de la serpiente, recurso mítico extremadamente extendido por todo el mundo es ya un efecto de la creación dual, de la rueda de los acontecimientos, lejos de la hora mágica que los precedió que no es luz y no es oscuridad si no todo lo contrario… No es Siva ni es Sakti, dice el tantrismo, es Urgrund, nacido cuando kundalini, la serpiente Sakti, despierta para atravesar los chakras subiendo por susumnâ y encuentra a Siva que habita en el chakra sahasrâra, así producida la unión no existe dualidad, el momento mágico, la hora mágica del esp. tu, samarasae portal, la harxp ml chakra sahasrrund, nacido cuando kundalini, Sakti, despierta de lo que me.e portal, la harxpíritu, samarasa.

Las Actas de Pedro, las Actas de Felipe, el Evangelio de Tomás: haciendo lo de fuera igual a lo de dentro; haciendo lo alto igual a lo bajo; haciendo los primeros iguales a los últimos; haciendo la izquierda igual a la derecha.. ese será según estos textos el momento indiferenciado que revierta la pérdida del paraíso con la venida del salvador. La hora mágica del Cristo.

Coincidentia oppositorum que se manifiesta constante en todas las culturas, Heráclito dice: Dios es el día y la noche, el invierno y el verano, la guerra y la paz, la saciedad y el hambre: todas las oposiciones están en Él. Aunque es obvio encontrarla en un número abrumador de ejemplos, Odin, Loki son claros ejemplos escandinavos de androginia, Zerván dios iranio que luego será Cronos para los griegos tiene dos hijos Ormuzd y Ahrimán, dios de la luz y dios de las tinieblas igual que sucede con la tradición china, y así un largo etcétera, de hecho y mucho más próximo a nuestra cultura Eva no podría haber existido sin el andrógino Adán del que surge varón y hembra.

Vivimos ese nacimiento todos los días y todos los días pasa desapercibido, la hora mágica de cósmica reflejada en la fractalidad más aparentemente insignificante, la hora mágica de hoy, de mañana de siempre…

La unidad rota dio a luz el mundo, tinieblas y luz, sempiterna elección, el sol se libera de la noche y la noche del sol, la hora mágica vigila entre los dos.

La hora mágica es pues al día lo que Rebis a los alquimistas, la unión del sol y la luna, azufre y mercurio en el encuentro del ser noble, de la piedra filosofal. Es pues desde esa unidad desde donde nace la realidad quizás la hora mágica no sea solo el paso, el puente, el vínculo, quizás sea el origen de lo diferenciado, quizás sea el punto del tiempo sin tiempo del lugar sin espacio de la acción sin  reacción.

Cada día se reproduce el desgarro, cada día nos asimos al instante increado por el que estamos y no estamos, transitamos de puntillas desde la luz de la vigilia, en un instante del duermevela en una hora mágica del ser, hacia la noche del inconsciente, el día se desviste para entrar en la noche y luego como la hora mágica de amanecer, volvemos a vestirnos para la luz en un nuevo duermevela que verá nacer la vigilia y así como el día, bailamos entre los mundos creados pasando por la magia del instante intermedio, embebido de una danza imperceptible a los ojos profanos pero que reproduce el ritmo del universo alterno al sentir del iniciado, que pasa sigiloso pero atento por la hora mágica del espíritu realizando equilibrios entre el tiempo y la eternidad…

San Juan es al año lo que la hora mágica es al día, el punto medio, el punto de equilibrio, el instante de paso…

San Juan, luz y sombras punto intermedio, equilibrio del eterno retorno, cima de un instante mágico a partir del cual la luz pierde la batalla hundiéndose lenta y progresivamente hasta parecer morir y luego renacer a los tres días, en un nuevo solsticio que avanzará hasta un nuevo punto de inflexión y así una y otra vez.

La repetición de ese momento mágico y su importancia capital crean en el hombre un espacio sagrado que se configura en la noche de los tiempos en el momento en que se produce la conciencia del hecho, en el instante que un fenómeno astronómico es sacralizado por una apreciación subjetiva y elevado a la figura de arquetipo que hay que perpetuar por su importancia y sacralidad. El solsticio se manifiesta como un fogonazo que ilumina el tiempo profano inundándolo de magia y trascendencia, es pues un portal hacia un mundo subjetivo pero objetivo al fin debido a su componente arquetípico enraizado en lo más profundo de la psique humana. Son espacios pues en los que  las tradiciones hablan de recoger una planta en el momento adecuado y ese instante, ese portal, la hará mágica le conferirá unas propiedades maravillosas que en el tiempo dual no tiene, te hará inmortal, te hará invisible, curará todas las enfermedades, etc. Es como aire mágico e indiferenciado entrando en la atmósfera viciada de la dualidad, es la hora mágica del año, en la que este se desviste para entrar en la caída de la luz hacia la aparente muerte del solsticio de invierno que es cuando se viste para renacer avanzando victoriosa y regeneradora hasta la cima de un nuevo San Juan, otra vez el símbolo cósmico del ciclo sin fin la Ouroboros, serpiente de iniciación como el huevo cósmico evocación de la totalidad y del renacer eterno. San Juan natalicio de Juan el Bautista, cuya misión es preparar la venida del Salvador… de hecho es en San Juan cuando el sol empieza a precipitar en su caída y es en el solsticio de invierno cuando renace…

Hora mágica pasando sigilosa entre dos reinos

Hora mágica, puente de polaridades paso entre mundos de luz y de no luz

Los momentos intermedios los momentos mágicos las horas mágicas nos permiten navegar por el fino filo entre el tiempo y la eternidad, reviviendo un instante transhistórico en el que un hombre tomo conciencia de su transcendencia y lo hizo especial y arquetípico, aspirando a su perpetua repetición alabando el momento consciente y con la nostalgia del instante mágico consciente; siempre ha sido así en la historia de los mitos; Esta es mi sangre, la sangre de la alianza, que se derramará por todos. Lucas añade, haced lo mismo en memoria mía…

Una vez más desde que el asceta Juan Bautista recorriera los territorios del Jordán ofreciendo el bautismo para nacer de nuevo y gozar del perdón de los pecados, el cristianismo ha monopolizado lo que antes del crepúsculo de los dioses fue juego pagano, fiesta solar, historia de la luz y de la vida. Aunque es imposible otra vez a los ojos de los iniciados, no ver en el fondo de toda la estructura cristiana la sombra de la hora mágica, la homología entre los dos mundos el instante de paso indiferenciado.

Fue tanta la fuerza del mensaje de Juan que entre los muchos que acudían de toda Palestina llego un tal Jesús de Galilea. Dice la tradición que Juan lo reconoció como el Mesías, el salvador. La Iglesia celebra el nacimiento de uno el 24 de junio y se le llama el precursor del señor, nadie según el Mesías, nacido de mujer, fue tan grande, seis meses después justo seis meses, nace el Cristo. Dos fechas solares, momentos bisagra, hora mágica del año por la que se desliza la esencia subjetiva del instante consciente en el que el círculo se cierra, la Ouroboros, el huevo cósmico símbolos cósmicos sin principio ni final.

Hasta tal punto los dos personajes se interrelacionan que es en el momento del encarcelamiento de Juan Bautista cuando Jesús empieza su predicación. Solsticio, sol inmóvil, durante varios días su declinación se mantiene para luego definirse, es cuando Juan nace que empieza la cuenta atrás para el nacimiento de Jesús y es cuando este nace el preludio del nacimiento de Juan Bautista, la fiesta solar, la fiesta de la luz bailando al ritmo de eterno retorno.

No deja de ser curioso que el mensaje del Mesías habla de la inminencia del advenimiento del reinado de Dios, de la salvación precipitando así el fin del mundo histórico, aunque los ciclos se continúan produciendo uno tras otro una y otra vez, San Juan y Navidad, Navidad y San Juan, el sol parece morir y nace, el sol parece quedarse en lo alto del cielo y cae.

Muerte y resurrección contrarios unidos en un marco único de tradiciones ancestrales simbolizadas en su mayoría con la inmersión en el agua, el bautismo, instante de unión de los contrarios, una vez más, para resucitar a la nueva vida; Juan Bautista el precursor del Mesías de San Juan a Navidad… Las aguas de la muerte son, según el sabio M. Eliade, un tema constante en las mitologías paleo-orientales, asiáticas, y oceánicas. Rito iniciático puro, la lucha contra la muerte, aguas, monstruo, etcétera, y luego resurrección simbólica a un nuevo hombre.

Al bautizarnos para vincularnos a Cristo Jesús, nos bautizaron para vincularnos a su muerte… aquella inmersión que nos vinculaba a su muerte nos sepultó con él, para que, así como Cristo fue resucitado de la muerte por el poder del Padre, también nosotros empezáramos una nueva vida. Rom 6, 3-4

Los contrarios se unen, Ya no hay judío ni griego, siervo ni libre, varón ni hembra Gál 3, 28. Androginia en estado puro, Tomás: Y cuando hagáis del varón y de la hembra una sola cosa, de forma que el varón no sea ya varón ni la hembra sea ya hembra… entonces entraréis en el reino.

Del nacimiento del precursor de Jesús llamado el bautista al nacimiento del Mesías. Un especialista en la resurrección ritual mediante el bautismo que celebra su nacimiento el día en el que el sol parece decidirse a descender lenta pero constantemente hasta parecer morir y entonces, en una explosión de vida, volver a nacer el día del natalicio de Jesús. Lo que los solsticios son al año la hora mágica es a los días, siempre la misma música, siempre el mismo baile con la luz de testigo.

La salvación, dicen, está en romper la rueda, en saltar libres del carrusel del encadenamiento constante de las polaridades pero ¿acaso el mismo tránsito no es el portal? Cada día se produce y siempre es igual, pero es tan sutil o prestamos tan poca atención, que lo dejamos escapar una y otra vez, ahora en San Juan se abrirá el paso, parecerá la fiesta de la luz pero asomará el mundo intermedio entre la luz y la oscuridad, ese que une las páginas del año con una continuidad aparente, el espíritu siempre realizando equilibrios entre el tiempo y la eternidad… aunque cada día es San Juan, cada hora, cada minuto, cada segundo, la hora mágica se reproduce ad infinitum entre instantes que nos dan una falsa sensación de continuidad…

Esta será la dirección del curso de Matarranya 2015, chamanismo de luz.