La glándula pineal, activación mediante fosfenos

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La glándula pineal, activación mediante fosfenos

 Francesc Celma i Girón

Un fosfeno es la representación espiritual de la luz física que lo originó, es la luz de ajna, es la luz de nuestro espíritu, es la luz que ilumina y hace vibrar el asiento del alma, como denominaba Descartes a la glándula pineal, y podremos activarlo, verlo, entenderlo y exteriorizarlo, aprendiendo como desarrollar coherentemente, prácticamente, los poderes dormidos de nuestra mente y de nuestro espíritu según los trabajos del Dr. Lefebure. Desde la observación fija de una luz especial, la luz de la vida, la luz natural, llegamos al eterno mar consciente de nuestro espíritu mediante el fosfeno. Un fosfeno es una luz interior, una luz que se puede ver y que tiene una verdadera entidad, tanto es así que es capaz de modificar la realidad física de su entorno y es además, la visualización consciente de la activación directa de la glándula pineal que lleva consigo el desarrollo de los poderes supranormales de la conciencia.

Cuando miramos la lámpara del Dr. Lefebure llevamos la luz al interior de nuestro cerebro, literalmente, activando todas las funciones neuronales, equilibrando nuestras emociones y desarrollando nuestras capacidades sutiles. La glándula pineal es a la vez un sincronizador de la liberación de la melatonina y un convertidor neuroendocrino relacionado estrechamente con las vías neuronales vinculadas a la visión, ya que las fibras ópticas provenientes de las capas ópticas convergen hacia la base de la pineal para desde allí irradiar al cerebro, de hecho el tercer ojo de algunos lagartos prehistóricos no es otra cosa que una pineal hipertrofiada; es curioso constatar que todo lo que fue importante embrionaria o evolutivamente, y físicamente ahora ya lo es, tiene una importancia fundamental en el plano espiritual, el tercer ojo de los lagartos: ajna con el que se ve con los ojos del espíritu del mismo modo que los ojos físicos ven la realidad de su entorno; el ombligo, manipura: mediante el cordón umbilical el feto se alimenta de la madre y del tercer chakra  es desde donde se realiza la más poderosa comunión con la «madre tierra» con su plano etérico que es el matriz que nos une al cuerpo astral, así el chakra manipura es la pasarela que tradicionalmente han utilizado los chamanes para inicio de los vuelos, etc.

Ajna y la glándula pineal

Ajna y la glándula pineal: activación con fosfenos

Así pues al mirar una fuente de luz adecuada de un determinado modo, toma sentido que se genere una imagen de luz interior que ilumine nuestra mente, y la podamos ver, sentir y tocar, el fosfeno es la manifestación parafísica de la glándula pineal. En ningún caso es una simple postimagen pues esa supuesta luz subjetiva que aparece en nuestro campo visual es fotografiable, dirigible y exteriorizable, y en su presencia razonamos más y mejor, sentimos más y más empáticamente y conectamos más y más conscientemente con nuestro espíritu.

Tan relacionada está la glándula pineal con la visión que regula la luz exterior con los niveles hormonales. La pineal de hecho, esta fuera de la barrera hematoencefálica que se encarga de filtrar las sustancias nocivas para el cerebro y que de algún modo lo delimita, y está unida a la retina, así pues de facto forma parte de las vías visuales. A menos luz más melatonina es decir, más sueño, de hecho la glándula pineal la produce a partir de la serotonina, la llamada hormona del humor o de la felicidad. No es extraño pues que activando la pineal mediante fosfenos se superen rápida, eficaz y permanentemente, estados depresivos o de bajo tono vital.

La glándula pineal también se relaciona con la muerte controlada de las células malignas del cuerpo, y es la responsable además de decidir el inicio de la pubertad, punto clave en las iniciaciones de todo el mundo, pues es el momento de la iniciación a los misterios,  el salto al saber consciente, el segundo nacimiento, el dvi-ja el viaje de lo profano a lo transcendente; muerte para nacer a la nueva vida del alma.

La glándula pineal se desarrolla en el segundo mes de la gestación, casualmente el centro sutil o chakra con el que está glándula está directamente relacionada es con ajna que se representa con dos pétalos evocando la dualidad, aunque sean 96 canales de energía los que llegan al chakra, una vez más la homología luz/oscuridad se manifiesta claramente, solo que ajna, el fosfeno, está entre los dos ojos, en un perpetuo ejercicio de equilibro y conciencia, razón por la cual quien hace fosfenos describe siempre una sensación de paz y bienestar consciente, mucho más allá de las pugnas y discursos habituales de nuestro pensamiento dual. El fosfeno: la luz interior entre los dos hemisferios, como el cochero que guía y dirige sabiamente la energía de sus caballos que sin él harían volcar el carruaje, o lo condenarían a una loca carrera sin objetivo ni sentido; la luz interior guía, el fosfeno pastorea los pensamientos hacia un plácido sosiego.

Ajna para la iniciación védica, puerta de Brahma en el hinduismo y ojo celestial para los chinos, el ojo es la lámpara del cuerpo para el cristo en el sermón de la montaña; al leer el sermón es claro que hubiera sido más lógico decir: los ojos son las lámparas de tu cuerpo, pero no es así porque desde tiempos inmemorables, todos los grandes místicos han querido señalar la importancia espiritual del ojo sutil, del ojo espiritual, haciendo converger la mirada en él, es decir, convergiendo la mirada física en la base de la frente sobre su línea media. Este sutil mensaje se encuentra incluso en representaciones prehistóricas y evidentemente en toda la imaginería cristiana, es claro que no es muy artístico para la contemplación ver una representación religiosa bizquear, así pues el mensaje no es estético, es iniciático: mira la luz interior que los ojos que te permiten ver la luz exterior te ofrecen, el fosfeno creado por la luz desarrolla la visión interior activando la glándula pineal; es una luz nueva que no tiene nada que ver con fenómenos de la imaginación, se originó físicamente pero no es física, es sutil.

La DMT, dimetiltriptamina, es una triptamina de la que se encuentran trazas en el organismo humano y que se cree que está presente en la glándula pineal, es un componente básico de los preparados de ayahuasca, conocida planta alucinógena, utilizada desde hace milenios y con la que se producen estados alterados de conciencia que siempre se describen como muy transcendentes e impactantes, casualmente su estructura es extremadamente similar a la de la melatonia y la serotonina, hormonas gobernadas por la glándula pineal, no es casualidad que Pierre Gabriel en Les Pinéalomes  llegara a relacionar las crisis de misticismo con irregularidades metabólicas de la glándula pineal. La DMT podría ser el responsable de los efectos visuales de los sueños y de las experiencias místicas en situaciones cercanas a la muerte. Quien hace fosfenos sueña más y más conscientemente, hacer fosfenos permite vivir situaciones místicas con mensajes personales que llegan desde otros planos de forma totalmente consciente.

La glándula pineal aparece como tal en el embrión humano a los 49 días de gestación que casualmente es el tiempo que, según la tradición tibetana se tarda en encarnar de nuevo, no solo eso si no que la definición del sexo se produce justo en ese momento, otra vez la dualidad, dos pétalos, dos hemisferios, dos mundos, la tierra y el cielo unidos por la conciencia de la luz, unidos por el fosfeno.

Así pues resulta de lo más lógico pensar que mirando una fuente de luz adecuada durante un tiempo, el preciso para crear un fosfeno, una imagen de luz interior bellísima que toca literalmente la glándula pineal y que según los trabajos del Dr. Lefebure demostraron, su devenir de colores y movimientos tiene relación con nuestro estado mental, psicológico y espiritual, estamos activando conscientemente la pineal, conscientemente porque nuestro trabajo, el de Fosfenismo, es explicar qué es y como se desarrolla la luz interior para poder sacar provecho de ella en la mejora cognitiva, en el psiquismo y en el espíritu, de hecho llevamos sesenta años explicando porque toda la humanidad ha mirado siempre la luz: para generar fosfenos y desarrollar los poderes de su mente, su corazón y su alma. El Fosfenismo explica como la energía de la luz se puede convertir en energía cerebral, explica como la luz física se puede transformar en luz del espíritu, explica como podemos tocar la glándula pineal con luz para llegar a provocar que, sin estrés, sería este el caso de los episodios cercanos a la muerte, y sin ingesta alguna de plantas alucinógenas, podamos despertar nuestra glándula pineal y acceder al mundo atemporal de la verdadera espiritualidad, alejada de la dualidad de la mente pero apoyada en ella, cual cochero viajando veloz hacia los confines de la conciencia.

El Fosfenismo ofrece ejercicios y experiencias directas e impactantes en sus cursos, que cambian la vida de los que los practican pero todos ellos serán luego reproducibles por los alumnos en sus casas, porque el Fosfenismo nos da la posibilidad de ser libres una vez controlamos la técnica de las experiencias, se acabó el ir de copiloto, saber como manejar la luz interior en todos los ámbitos de la vida nos da autonomía para llevar las riendas de nuestro viaje, el de aquí y el de más allá, porque al contrario que los egipcios (grandes adoradores del sol, es decir, practicantes en su ejercicios iniciáticos de su observación fija para ver nacer el fosfeno, su homólogo sutil), que en sus procesos de momificación preservan cuidadosamente la glándula pineal y desechaban el cerebro, nosotros viajamos con dos caballos uno se llama tierra y el otro cielo y de momento estamos entre los dos, el Fosfenismo nos ofrecerá alcanzar el cielo con los pies bien firmes en la tierra.

Francesc Celma i Girón
Director de Fosfenismo España e Iberoamérica
Escuela del Dr. Lefebure