curso chamanismo de luz Matarranya 2010

Curso chamanismo de luz Matarranya 2010

Testimonios del curso chamanismo de luz Matarranya 2010

Meki

Hola a todos de nuevo. Voy a intentar contar mi vivencia en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010.

Dos días antes del viaje me sentía un poco inquieta, apenas podía dormir, me asaltaban miles dudas…, me preguntaba si sería capaz de sentir cosas tan increíbles como las otras personas; me cuesta mucho ver cosas como las que suelo oír, de hecho he leído en la revista Naturo los temas sobre el trísquel, el péndulo, y la vivencia que era tan intensa, que decidí cerrar la revista y no leer más.

Quería ir vacía, no quería que mi subconsciente recibiera ninguna información, ninguna sugestión. Pensé, a la vuelta la leo, y así lo haré después de contaros mi experiencia.

Tan sólo esperaba que al ir a un lugar tan poderoso con gente tan preparada la Tierra pudiera sentir con más fuerza la oración que siempre repito varias veces al día, empieza diciendo: amada madre Tierra, que eres quien yo soy… frase que en su momento me impactó y me emocionó.

El viaje fue muy agradable, claro que los compañeros de viaje son gente muy querida y eso suma. Hicimos una parada en el camino, visitamos las cuevas de Cristal en Los Molinos. Una belleza natural que os recomiendo. Al llegar al pueblo mi impresión era: ¡¡¡qué pueblo tan bonito!!! Subiendo en el curso de chamanismo de luz a la Magdalena

Y eso ya hizo que me sintiera muy a gusto. Empecé a encontrarme con los compañeros y a saludar, y me producía mucha alegría.

Ese mismo día subimos al alto del pueblo donde Francesc nos daba una charla a todo el grupo para decirnos un poco el plan del curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Allí ya se estaba bien, ya era mágico, con una puesta de sol preciosa y había una piedra que me recordó la Vesica Piscis donde al sentarte no hacía frío, fuera de esa piedra se había levantado mucho aire fresco.

Al día siguiente por la mañana fuimos a un bosque, no recuerdo el nombre de los lugares, pero supongo que los compañeros lo pondrán. Allí hicimos un ejercicio de respiración hacia el pasivo, y era increíble porque al expirar sentía que todo mi tronco se desplazaba hacia adelante, esa simple experiencia ya me valía. Antes del ejercicio tuve un rifi-rafe con una compañera ¡vaya usted a saber por qué! pero le doy las gracias por estar ahí, me sirvió para sanar algo en mí y desde aquí cuando me leas te digo gracias y que desde mi corazón te quiero.

Hicimos un ejercicio de visión con el bosque y fue precioso porque podías ver más allá de lo que normalmente ves al ir a un bosque, se convertía en otro paisaje.
Nos fuimos a comer y creo que por la tarde hicimos una subida que creí que me moría y no podría llegar nunca a la cima, pero llegué, y era una cueva grande en lo alto con una energía muy fuerte, nos distribuimos en grupos como siempre y trabajamos sexta parte de segundo sobre el pasivo. Ahí decidí ponerme como pasivo y esa fue una experiencia que no olvidaré nunca.

Estaba acostada sobre una esterilla, con la cara tapada con un fino pañuelo, por eso de las moscas que te tocan las narices y te despistan. Estaba relajada y sentía calorcito por la espalda. No sé en qué momento vi en mi campo visual dos ojos grandes rasgados preciosos, pero me recordaban a los ojos de las plumas de los pavos reales, no vi mi animal de poder.

En un momento dado sentí como si un músculo de la pierna izquierda se moviera hacia fuera de forma involuntaria y eso me llamó la atención; pero enseguida vinieron sensaciones muy seguidas, se movió la cadera un segundo, la mano derecha empezó a moverse por su cuenta, yo no hice nada por cortar esas sensaciones, no tuve miedo y me dejé llevar, entonces sentía como mi cuerpo se movía todo, todo entero, es algo difícil de explicar, el ritmo era el dueño y cada vez era más rápido y en un momento sentí algo grandioso: desde abajo subió una columna de luz blanquísima como si abrieran las compuertas de un embalse y provocó que gritara, era un grito… muy fuerte y muy largo y sentía que se llevaba cosas que ya no tenían que estar, era una gran limpieza, yo sentía que Francesc tiraba de mí, era una sensación, seguramente, no lo sé seguro, pero ese día hacía diez años me operaban de una cadera rota en un accidente de tráfico y aunque yo creía que estaba superado, casi seguro que no, desde la raíz. Cuando terminó el ejercicio yo era otra persona, más ligera, más feliz. Impresionada porque creía que a mí esas cosas no podían pasarme. Al día siguiente estuvimos en las cuevas negras, impresionaba cuando entrabas, había mucha energía muy envolvente y muy agradable. Ahí también pasaron cosas maravillosas. El grupo en el que trabajé fue increíble. Creo que menos Charo, que canta los armónicos como los ángeles, los demás en mayor o menor medida éramos normalitos, bueno mi OM es de andar por casa.

Al ratito de empezar el ejercicio para buscar nuestra piedra de poder fui notando que nuestros cantos se armonizaban hasta tal punto que parecíamos un coro entrenado desde hace años, yo era consciente que cantaba desde el sentimiento y desde el alma, nunca había cantado así, de hecho lo intenté en mi casa y no sale nada parecido; cuando Charo fue el pasivo hasta me salieron armónicos y os aseguro que no sé cantar armónicos.

Ahí también estuve de pasivo, ya no esperaba más sensaciones así que lo que hice fue aprovechar que estaba dentro de la Tierra y rezarle mi oración para que me sintiera más cerca aprovechando la energía del grupo, pero pasó algo también, sentí que mi cabeza se hundía como si estuviera apoyada en cientos de bolitas blancas de esas que se utilizan en los embalajes y me vi dentro haciendo un recorrido turístico.

En la Coveta de l'Aigua: piedra de poder

La Tierra por dentro era como una cueva gigante y las estructuras que podía vislumbrar se parecían a los cuarzos celestiales pero todo era de noche, sólo veía unos destellitos pequeños de vez en cuando de unas lucecitas azul eléctrico, a la izquierda vi dos puntas enormes de cuarzo y aunque eran color tierra, yo sabía que eran de cristal.
Luego otra compañera estuvo de pasivo y pude ver un cristal transparente sobre ella, pero tenía una luz azul cobalto; como tenía los ojos abiertos podía ver en varias ocasiones una luz azul clara en medio del círculo y era como si allí estuvieran otras personas, no exactamente personas… pero era agradable.

Ahora estábamos en un lugar donde había una pequeña cascada que seguro en invierno es bellísima, pero el lugar también tenía lo suyo de mágico y poderoso.

Trabajamos de nuevo con la respiración enfocada al pasivo, se trataba de hacerle sentir un remolino sobre su ombligo y que llegara a sentir como desde ahí nacía su árbol de poder, creo que todos consiguieron el objetivo. Ahí sólo recuerdo que me esforcé mucho por hacer bien el ejercicio.

A la noche nos fuimos hasta una ermita con una luna llena que iluminaba todo el bosque. Ese fue un trabajo de meditación rítmica enfocada hacia el pasivo para que consiguiera subir su energía desde los pies a la cabeza. Impresionantes los resultados.

El lunes fuimos a conocer al gran árbol Oscar, ¡impresionante! Sin acercarte a él ya le sentías. Francesc dirigió una meditación muy poderosa donde formábamos nuestro doble etérico y pasábamos al interior del árbol, ¡madre mía, que sensación! sentí que me estiraba como el chicle, nos enraizamos con las raíces de Oscar y nos hundimos en la tierra y pude ver lo mismo que en las cuevas negras, pero sin desplazarme como si mirara desde un balcón. Fue un trabajo muy fino y muy intenso.

Te sientes parte de todo, es muy especial sientes mucho agradecimiento hacia todo. También quiero destacar la convivencia, fue muy divertido compartir risas, muchas, muchísimas risas.
Aquí ya no me voy a extender porque supongo que todos habéis pasado la convivencia con vuestros compañeros de casa la mar de bien.

No sé cuanto he escrito, voy de corrido. Me he dejado pequeños detalles, pero lo esencial ahí está. Es una experiencia tan impresionante que creo que todo el mundo debiera tener la oportunidad de vivirla.
Gracias a todos y sobre todo a ti Francesc, que eres muy grande.
Os quiero.

Adriana

Mi incógnita. La gran pregunta de la humanidad: ¿Cómo domar la mente? Se han impreso miles de tratados filosóficos revelando experiencias místicas vividas plenamente o fantaseadas y otras miles volverán a escribirse. Pensamientos plasmados en papel para explicar en un noble intento la respuesta de la gran pregunta. Yo encontré la respuesta. La mía: se puede aquietar la mente practicando Fosfenismo.

El recuerdo primitivo de lo que nuestra esencia humana fue antaño me llevó siempre a la búsqueda de lo extraordinario. Siempre quise entender la substancia del ser humano y su unión con la naturaleza, comprender el porqué de su hechizo y belleza; y puede que por esto en un impulso repentino participé sin expectativas algunas en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 que ofrecía el Fosfenismo, en el corazón de Matarraña. Acudí a seguir una enseñanza para la que simplemente sentía una llamada especial, acompañada por un posible amor; para que después de la experiencia personal vivida, volviera a mi Universo de todos los días acompañada por el amor incondicional y extraordinario de la propia vida.
Y sé que será para siempre. Desde que traspasas sus fronteras, la comarca de Matarraña te invita a desvanecerte entre sus densos brazos verdes, la espectacularidad del paisaje te envuelve en su deleite hasta el total abandono de tus sentidos.

El Salt: elemento agua en el curso de chamanismo de luz

La comarca que nos acogió y nos permitió vibrar al unísono con ella, es un enclave de energía ancestral, poderosa y efervescente; y a la vez un remanso de paz que te invita nada más mirarla a fusionarte con su magia, su embeleso y sus secretos, para que poco a poco a ritmos y sinfonías de viento y humedad, domar la mente. Entender el milagro de la vida.

Las ruinas de las ermitas extendidas por doquier, en un silencio sepulcral, desvelan y murmullan sus olvidados secretos, sus gloriosos momentos; incitándote impetuosamente a adentrarte en ellas con los ojos del alma, para tocar sus energías especiales encarceladas en las rocas de su pasado.

Parece complicado descubrir en cuatro días la naturaleza y unificar tu ser con los cuatro elementos primordiales de la vida, pero acompañados por una mano maestra, lo conseguimos.
Descubrí el suave beso del aire sobre mi boca y volé sin alas a ritmos de latidos del corazón del infinito. Bailé con el fuego salvaje y ardí sin llamas a ritmos de espirales de alientos de vida, saboreé la humedad de las profundidades de la tierra a compases del tambor del Universo, enmudecida en un gemido gutural provocado por el asombroso espectáculo de la vida desvelado ante mí. Respiré agua a ritmos de pensamientos sublimes y buceé en la convulsión de la lluvia de agua al caer por un barranco abrupto, rompiendo súbitamente el velo acorazado e inconsciente que revestía invisible mi esencia. Aprendí a revelar las formas ocultas y transcender lo impenetrable de los árboles, de la tierra, del fuego y del agua, elementos que uno a uno se han condensado en un todo, disimulando inocentemente sus sabidurías esplendorosas dentro de nosotros.

Extraña pero exaltada sensación de estar rodeado por personas que no conoces en absoluto pero que de repente y en un solo instante se integran en ti y tú te unificas con ellas para danzar el ritmo de la vida en un vaivén de olas de respeto mutuo, de ternura, comprensión y de amor. Hemos comenzado por separado un viaje extraordinario tocando con nuestras almas el vientre de la tierra para volver a la superficie unidos por el invisible hilo de la unión con el Universo, para pulsar a ritmos de latidos del corazón del mismo Universo con la humanidad, con todas las cosas vistas y todas las cosas ocultas de la raza humana.
Hemos escalado cada uno la montaña del esfuerzo para llegar a la gruta de las sensaciones y ser engullidos por la espiral de la vida quemando a toda prisa el inconsciente repleto de cenizas.

Hemos sido acompañados desde otra dimensión por hadas, duendes y serpientes desnudas, de lobos enfurecidos y colmillos de osos adormilados; de delfines juguetones, cocodrilos y panteras sorprendidas. Todos hemos sido columna vertebral, raíces y baladas musitadas por las hojas eternamente acariciadas por el aire del viento solitario.

Hemos sido orillas y cascadas, humedad ardiente y brillantes esmeraldas arrancadas delicadamente de las profundidades de la madre tierra.

En un ritmo fosfénico todos fuimos luna brillante en el cielo y todos fuimos apuestas de sol anaranjado y violeta. Todos fuimos luz y a la vez armonía y belleza y lágrimas del sol.

Todos fuimos hierba y tierra y todos a la vez gritos, vibración y ondas. Porque todos habíamos comprendido un pequeño gran secreto, sincero y espinoso a la vez, frágil pero complejo, difícilmente fácil de asimilar: la vida es compartir.

Siempre había observado la misma vida desde la altura del balcón de mis ojos pero ahora entendí que mis ojos pueden llenar de miradas miles de otros ojos y a la vez puedo lograr colmarme de miradas con sólo ver.
Y al llenar mi Universo de tantos Universos, también comprendí que lo sublime de la experiencia y el éxtasis que había recorrido todo mi ser y mi esencia humana, se había producido gracias al trabajo unánime y ecuánime de todos y de cada uno de los participantes del grupo, los cuales sencillamente han entregado sus energías, deseos, fosfenos y mentes a todos por igual; siendo la entrega total la que ha creado de la nada un todo especial. Comprender es un instante, asimilar lo comprendido menos de un instante o toda una vida.

Mi momento especial llegó en un atardecer emocionante. Subida casi en la cima del mundo y simplemente tendida sobre el suelo de una encantadora cueva, a compás de ritmos fosfénicos, comencé a vibrar.

Trabajando el elemento agua en el Salt

Un recorrido eléctrico totalmente desconocido hasta entonces atravesó todo mi cuerpo físico y casi en un solo soplo atormentada por sentir escalofríos delirantes e impulsos placenteros en mí, comencé a retorcer mi cuerpo furiosamente, al igual que una crisálida nerviosa a punto de romper y abandonar su capullo.

Sentía mi espalda tensionada mientras mi espina dorsal se había erguido impacientemente y brotaba demasiado recta desde mi cadera hacia arriba.
A la vez podía apreciar que todo mi cuerpo se balanceaba peligrosamente alrededor del tallo rígido de mi columna, como una bailarina en pleno apogeo pero caprichosa, nerviosa y desentonada. Mi mente ágil y alerta no entendía lo que estaba ocurriendo, creo que fue uno de los pocos momentos de mi vida en los que era plenamente consciente de mí, de lo que pasaba conmigo; pero a la vez me era prácticamente imposible actuar, pensar o controlar la actividad de mi cuerpo o de mi mente. Lo único que era capaz de hacer y quería hacer, era: sentir. Respirar y sentir.

Mientras mi cuerpo descontrolado seguía moviéndose frenéticamente cada vez más y más fuerte desmitificando en mí ente todas las leyes físicas conocidas, me abandoné en la cristalización del inmenso placer mezclado con dolor que transmitían las vigorosas ondas de energía que se apoderaron en un santiamén de toda mi columna vertebral, de mi corazón y mi ser.

Envuelta en soberbios círculos azules e inflamados, subí conmigo a través de mí, desencadenando a golpes delirantes un torrente de placer descomunal que me hacia gritar sin voz el llanto desgarrador que producía el deleite conmovedor respirado sin aire; rompiendo a mimos valientes todo el silencio de la oscuridad de mi interior.
Subí al cielo y rápidamente bajé nuevamente a la tierra.

Todo el encanto acabó de repente en una inmensa explosión de increíbles destellos de luz que se produjo justamente dentro de mi cerebro. Fui la obra y fui el actor y en el mismo tiempo el espectador de mi propio éxtasis universal, la subida de la energía kundalini. Poderosa experiencia que llenó de gozo mi día a día, que llenó de amor mi amor, que colmó de dicha mi vida, llenó de sonrisas mi corazón y me permitió en un resplandor efímero vislumbrar aquello que se esconde detrás de mis ojos…

El maestro nos ha enseñado el camino. La naturaleza nos ha abierto sus brazos. Se nos ha permitido tocar el fuego, la tierra, el aire y el agua con nuestra única esencia, poderosa, frágil y verdadera que somos. Amor.

Ahora sólo depende de nosotros proteger, cultivar, mimar y valorar lo que hemos descubierto en este éxodo hacia el conocimiento y domar los caballos salvajes de la mente. A todos y a cada uno de los participantes en esta unión especial, gracias.

Un fuerte abrazo.

Charo

El viernes subimos a Sta. Bárbara, el sol estaba poniéndose y lucía con todo su esplendor. Yo estaba contemplándolo. Llegó un momento que mi corazón vibraba al ritmo del sol. Sentía que el sol parpadeaba y mi corazón estaba totalmente unido a él. Hubo una sincronía perfecta, era muy gratificante. Al finalizar la práctica yo me sentía muy contenta y satisfecha.

El sábado a primera hora fuimos al Convent. Estuvimos haciendo una práctica de balanceos y repitiendo el mantra OM y también armónicos.
El espacio era precioso, veía el aura de los árboles y las líneas que unen a unos árboles con otros. Todos estaban unidos y entrelazados por líneas, parecía una tela densa.

Era sorprendente descubrir cómo se percibe el mundo cuando uno goza de un estado de conciencia acrecentada.

Los árboles tenían un color precioso, mucho más vivo. Todo cambia y se percibe con mayor viveza, fuerza y belleza como consecuencia del trabajo.
Por la tarde, subimos a la cueva de Sta. Magdalena. Trabajamos las tensiones. Me entregué totalmente a la práctica. Sentía una energía tremenda y en mí había mucha claridad y unión para enviarla al compañero que estaba recibiendo.

Había momentos en que sentía que la cueva se movía y sentía que se movía el suelo de tanta energía que había. Al terminar la práctica estaba con tanta energía que a pesar de haber parado el ejercicio, yo estaba en un estado muy especial podría decir que cerca del éxtasis. Todo maravilloso y fantástico. No me hacía falta recibir porque con la misma práctica ya estaba gozando.

Domingo, Cueva del agua: El grupo entró en una conexión preciosa todo el tiempo. Nada más entrar empezamos a trabajar sin que nadie nos indicase, repetíamos el mantra y acto seguido salían unas voces desde el alma, donde podías oír a la india en su canción, también al indio, al compañero que con sus tonos graves te hacía conectar con la tierra, resultó precioso, lleno de energía, de armonía, había una comunión especial.
Todos unidos cantábamos, percibíamos una fuerza súper poderosa y curativa.

Después de trabajar a varios compañeros, me permití recibir, a pesar de que estaba genial. Mi experiencia fue adentrarme en la tierra y sentir su latido. Me surge un compromiso claro de respetarla profundamente.

Trabajando con el árbol de poder en MatarrañaHubo dos momentos muy especiales: sentía una paz profunda. Mi cuerpo estaba totalmente inerte y conexionado con la tierra. Sentía la fuerza, la entrega de todo el grupo, era tan gratificante que me invadió una emoción de querer llorar, reír, de estar profundamente agradecida al universo, a la tierra, a los compañeros. Viví una comunión súper bonita.

Gracias desde lo más profundo de mi ser por hacer esto posible, Francesc, gracias a todos. Os tengo a cada uno muy presente.

En el río, hicimos la respiración circular. Inspirábamos. Parábamos, exhalábamos, parábamos, en cada ejecución contábamos un número de veces. Hubo décimas de segundo que me relajé tanto que me quedé traspuesta. Francesc me sorprendió y gracias a él, me puse las pilas y fui capaz de enviar la energía al exhalar al compañero. Trabajé con mucha consciencia hasta finalizar la práctica.

Oíamos el ruido del agua caer. Sentíamos la fuerza y la belleza del entorno.
A lo lejos divisé unos árboles, veía el aura perfectamente y también la energía del conjunto de la vegetación, sobresalía un metro por encima.

Ermita: Trabaja un compañero, yo estoy en primera línea apoyándole con el ki ki ki ki con toda mi consciencia.

El segundo compañero trabaja tan fuerte, que sus movimientos, sus quejidos, me ponen el vello de punta. Estoy apoyándoles con todas mis fuerzas, mis manos unidas se mueven al unísono y repito junto al grupo el ki ki ki ki. Siento en el chakra raíz mucha energía. Siento que sube por la columna. Me doy un descanso, permitiéndome tener mi experiencia de kundalini.

Estoy sorprendida y maravillada. Veo un globo en el techo amarillo, su luz es resplandeciente. La energía va ascendiendo hasta la cabeza, decido dejarla un rato con el fin de recobrar fuerza, energía y vitalidad, a continuación la bajé hasta el tan tien (cerca del ombligo). Estoy pletórica. Abro los ojos y me sorprendo al comprobar que en el techo no había tal globo luminoso, todo está en penumbra. Continúo apoyando al compañero de forma muy diferente. Estoy calmada, tranquila, no me llegan sus gritos, sus patadas. Todo lo percibo con mucha calma, con mucha paz. Al terminar la práctica se lo comento a Francesc y me contesta muy bien, así no has perdido el tiempo, o algo similar, no recuerdo.

Lunes: Practica con el árbol Óscar. Me encanta verle, está pletórico y decido ir por detrás y apoyar mi espalda en su maravilloso tronco. Siento la energía que sube por las piernas en espiral y otras veces en largas corrientes de abajo arriba y viceversa. Mi respiración es rítmica y tranquila, estoy encantada.

Soy consciente de que estoy llenándome de energía. Siento todo mi cuerpo y pido que la energía madera cure y resuelva todos los problemas de hígado y bazo, míos y del grupo. Que nos llene de fuerza.

Oigo a Francesc, estoy dentro del árbol. Siento fuerza y quietud, mi cuerpo está tan relajado que no puedo moverme, estoy totalmente anestesiada. Continúo un tiempo; después de esta preciosa experiencia y una vez que ha finalizado la práctica, decido abrazarle y mi sorpresa es que siento un pulso muy fuerte, es mi pulso unido al del árbol y al de la tierra.

Me despido del árbol con sumo agradecimiento y también de los compañeros, tengo abrazos efusivos de corazón por haber podido disfrutar de tanta energía y de tanta belleza.

También quiero tener un recuerdo y un abrazo de corazón a mis compas de la casa La Gregoria. Éramos los mejores, sobre todo en el restaurante, tuvimos muy buenos momentos de disfrute y de intercambio y de pasarlo bien.

Dani

Es precioso leer estos testimonios y, como dice Sito, hay que hacerlo rápido para que no se diluyan los recuerdos.

Yo estoy creando mi testimonio, juntando recuerdos y Es precioso leer estos testimonios y, como dice Sito, hay que hacerlo rápido para que no se diluyan los recuerdos.

Quizás pase bastante tiempo hasta que se publique la revista, así que voy a hacer un resumen de lo que he aprendido estos días, de mi lección. No ha sido que alguien me haya enseñado algo sino que yo mismo, desde mi interior, superé una situación de la que aprendí. Aprendí con la experiencia, con la práctica.

Y en resumen y hablando sólo de lo más importante, fue así: durante la práctica en la cueva vi, sentí, que mi grupo se iba apagando. Al hacer de pasivo la energía era mínima y eso me produjo un malestar, enfado, cabreo…

Y de vuelta al papel de activo no tenía ni ganas de proyectar. De hecho, nunca lo había visto antes en ningún curso, pero dos personas se fueron del grupo y quedamos sólo cuatro.

Mi enojo iba in crescendo. En la última pasiva, mientras yo proyectaba, sentía que me hundía, que nuestro ritmo caía en picado. Para darme cuenta de esto, comencé haciendo un balanceo circular en dos segundos y en ese momento ya lo hacía en más de cuatro segundos. Nos parábamos.

Nos hundíamos. Me dieron ganas de levantarme e irme. Y ganas de llorar de rabia. Muchas ganas.

Pero entonces me dije: vamos a levantar esto, hasta el cielo. Por mis hue…sos. (Sí, soy el vasco). Empecé a acelerar mi ritmo, no progresivamente sino bruscamente, con mucha fuerza. Pasé a hacer el balanceo circular en un segundo, a tope y además a sacar un OM intenso desde mi abdomen.

Subida de kundalini en el curso de chamanismo

Los que estaban a mi alrededor comenzaron a acelerarse y a proyectar el OM con más fuerza. Cuando todos estábamos mas acelerados, bajé mi ritmo a un balanceo circular en dos segundos, ritmo normal, pero el resto del grupo ya estaba casi en ese mismo ritmo.

Y desde ahí comencé a proyectar OM tan fuerte que veía como se me iluminaba la pared que tenía enfrente. Y el resto del grupo me seguía, tanto en ritmo como en sonido: había conseguido levantar al grupo.

Me sentía feliz. Pero mi sorpresa fue cuando al terminar la pasiva dijo: me tiemblan las piernas, creo que me ha subido la kundalini, ha sido maravilloso (por cierto, me gustaría especialmente que esta persona escribiera lo que sintió en esa experiencia, su punto de vista).

Esto para mí es mucho más que ver formas o colores o animales o lo que sea. Es una lección de la que he sacado esta conclusión: si una persona se deja arrastrar por el ritmo (pensamientos, ideas…) de los demás, pierde su fuerza y actúa como el resto del grupo.

Pero uno mismo puede restablecer su propio ritmo, su vibración para ser un ser completo, individual pero completo, y aquellos que están en su entorno van a tener que vibrar a su ritmo o desaparecer. Y esto para mí tiene unas implicaciones brutales en la vida.

Francesc lo llamó sincronicidad de personalidades implosivas a ese grupo. Pero uno mismo se puede acelerar en su ritmo y vibración hasta ser una personalidad explosiva. ¿Es esto mejor? Pues para mí sí, porque uno deja de depender de otros para poder sacar, deja de atraer a otros de baja vibración y sobre todo atrae a seres de vibración afín, más elevada y por ahí se va hacia arriba (me explico así, quizás un poco abstracto pero quien tenga que entender lo entenderá).

Una vez más Francesc, lo dijo un par de veces en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010: hay que crearse una estructura fuerte desde la cual poder trabajar sin que nada nos afecte. Trabajar bien nuestra base desde la cual podemos subir, ascender. Y ahí está el secreto: alta vibración y conexión con la tierra para llegar al cielo. Conectar el ombligo a la tierra para llevar nuestra alma al cielo.

Causalmente (no casualmente) al poco de llegar a casa leí estas palabras (más o menos, escribo de memoria) en un libro: el hombre, ser lleno de vulnerabilidades: sólo unas palabras lo desequilibran, un gesto despierta su ira, una mirada su desconfianza, cualquier cosa lo desestabiliza.

Esto es sólo para los que no tienen una base fuerte, una vibración rápida.

Mi curso chamanismo de luz Matarranya 2010 estuvo lleno de sincronicidades, de información que se sumaba, de cosas que estaba necesitando saber. Esta es sólo una de ellas, pero hubo muchas más que contaré en la revista.

También he de agradecer la experiencia en el colchón, el primer dia, que fue dolorosa y agradable; fue muy satisfactorio para mí el ver que ordenar la energía de Santa Magdalena tuvo sus efectos y sus resultados; fue especial para mí compartir la kinesiología con Amparo a quien le quitamos un pesito de encima, aunque luego aquella mujer me hiciera un agujero en el colchón con una vela (Amparo no, sino la que tenía agarrada a su cuerpo energético).

Fue mágico ver cómo Gisleno maneja el VAS y las energías de los árboles, de las formas, de los sonidos y de los colores. Me encanta que los demás se pongan en el colchón y que les proyecte un sexto, porque me regresa un eco que me activa.

Y como siempre, especial ver las caras de la gente tras sus experiencias y cómo se habían transformado. A todos, muchos besos.

Mara

Este año hemos vuelto a uno de los enclaves terrestres más notables que se conocen: la comarca del Matarraña. Cuando empezó a enfriarse la corteza terrestre y siguiendo las líneas Harmant terrestres y las frecuencias solares Curry (con forma de cuadrículas y diagonales sobre la superficie), ésta se fracturó haciendo posible el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 de los ríos, la salida de los gases de la combustión interna de materiales en fusión y otras situaciones como movimientos tectónicos que produjeron las cordilleras montañosas, las corrientes de agua subterráneas y subacuáticas incluso dentro de los océanos y mares.

Los chinos descubrieron hace 4000 años estas corrientes energéticas tanto en la tierra como en el ser humano y establecieron su comportamiento, control, manipulación y utilización en dos ciencias el feng shui y la acupuntura.

Los druidas (en nuestra tierra) también descubrieron las ventajas de contar con esta energía, medible con radiestesia (establecida como ciencia en la segunda guerra mundial) y con otros sistemas de detección científicos y sacaron provecho de su fuerza para mejorar su vida y la de los demás.

Matarraña es un lugar singular donde estas zona energéticas de alta potencia están muy cercanas entre sí y además con un subsuelo muy rico en hierro que aumenta el flujo y la potencia energética (ondas de Gauss) y produce una atracción magnética (inversa a los polos magnéticos terrestres) tan grande, que hace fluir el río Matarraña de sur a norte (contrario el curso fluvial a la ley de la gravedad) que domina a los otros ríos, excepto al Nilo y a otro río de EEUU que hacen lo mismo.

Trabajar en un enclave tan especial magnifica los ejercicios y además son enriquecidos por la utilización y manipulación energética de los grandes druidas y templarios que conocían y heredaron dichos conocimientos.

Además de estos privilegios, el pueblo de La Fresneda en sí mismo es un monumento en madera y piedra muy bello, confortable y tranquilo, cargado de historia y significado, lugar escogido por sus propiedades para ser habitado por humanos desde la prehistoria.

Es un privilegio estar allí.

Subida de kundalini en la Magdalena

Viernes. Ermita de Santa Bárbara. Anochecer
Al subir a la ermita hice una medición con radiestesia y comprobé que la energía del dragón (según los druidas) surge desde la tierra hacia arriba debajo de cada arco y delante del altar, ¿corriente telúrica con varias salidas, o chakra de la tierra con varios vórtices? (un chakra es un remolino de energía que se forma por el cruce de varios canales o nadis de energía). En la piedra del druida la energía es muy potente y decidí sentarme allí.

Empecé a observar el entorno mientras Francesc advertía, una vez más, de la importancia justificadísima de los testimonios (cuestión de justicia). Me puse a hacer el anillo de fuego tántrico con el sol poniente y el balanceo circular imperceptible. Súbitamente vi debajo de mí hundiéndose en la tierra un embudo con el vértice en el cóccix. La sensación de energía y vitalidad fueron extremas.

Sábado por la mañana. Convento de Mínimos

Es un lugar de aparición Mariana. Tiene una explanada fantástica para los ejercicios por grupos con sujeto pasivo. Hicimos los balanceos: circular, lateral, anteroposterior y vertical con el mantra OM. Simultáneamente se instalaron el sillón giratorio y el colchón con proyección de ki ki ki ki sobre el sujeto pasivo para la formación continua. Posteriormente hicimos un ejercicio de visualización del plano etérico y de la malla etérica del bosque.

Al empezar la formación continua en el colchón, por fin ¡¡conseguí dominar el cuerpo!! Enseguida empecé a notar la energía en el corazón y vi como la tierra se abría por debajo de mí en forma de cono enorme y algo como el badajo de una campana rotaba desde mi corazón agrandando la campana.

La energía era insostenible y concentrada en la garganta y en la cabeza ¡¡tenía que sacarla con la voz (gritos)!! tal como aprendí en otras formaciones. A medida que salía la energía, los conos eran sólidos y cada vez más grandes. Cuando Francesc hizo que terminara tenía la sensación de que ocupaba diversos espacios, me costó volver…

Al reincorporarme a mi grupo y los balanceos, de pronto vi como mi cuerpo etérico, hecho de luces chispeantes, blanco-plata, andaba por la explanada y todo: plantas, la tierra, las personas, el aire, estaban hechos de esas chispas de luz, metálicas….

En la visualización del bosque vi criaturas de luz sutil entre los árboles con aspecto chispeante.

Sábado por la tarde. Cueva de la Magdalena

Hace años tuve un accidente muy grave (parada en un semáforo, otro coche sin frenar, me empotró contra el de delante y la médula espinal se rompió casi en su totalidad a la altura de las vértebras cervicales 6 y 7 en el cruce de los hombros. Tuve más lesiones vertebrales, rotura de huesos y músculos y un diagnóstico de tetraplejia; he conseguido recuperar muchas funciones con terapias alternativas, pero tengo muchas limitaciones). La subida a la Magdalena la hice con muchísima dificultad, quise creer que podía hacerlo y no me cuidé a mí misma como debía.

Una vez arriba, gracias a la ayuda de Gisleno y de Pedro, estaba exhausta. Lo primero que vi fueron dos templarios de mediana edad que habían muerto de enfermedad y estaban debajo de unas inscripciones en la roca, tenían barbas y cabellos larguísimos y sucios. Estaban sentados en el suelo con la espalda apoyada en la roca.
Hicimos el ejercicio del fuego, muy poderoso. Varias personas vieron a su animal totémico. Yo volví a ver el águila enorme que me nació del corazón en el curso anterior de naturofenología y aún era más fuerte. Nuria tuvo un desfallecimiento y se recuperó, se puso de sujeto pasivo y tuvo una experiencia muy hermosa de subida de kundalini. Ramón vio una pantera negra. Al bajar, por la postura de los pies, a pesar de estar ayudada por Ramón y acompañada, el dolor fue insoportable, después perdí la fuerza de las piernas y me dejé caer. Francesc me mandó ayuda y Dani, el vasco bueno y fuerte, me bajó. Adriana me aplicó su terapia, sanergia, recuperé la sensibilidad y disminuyó el dolor ¡¡benditos sean!!

Acercaron un coche y pude salir de aquella montaña. Por la noche Francesc y Toni vinieron a verme y Toni me trató con bioluminis. Dormí con todos los filtros puestos y me levanté casi bien ¡¡tratamiento fabuloso!!

Domingo por la mañana. Coveta del Aigua

Ejercicio de Tierra. ¡¡Otra vez en la montaña pero ahora me quedé a pie de coche!! Francesc me explicó lo que tenía que hacer y lo hice hasta que vinieron visitantes, turistas. Cuando empecé con el mantra OM, sentí que el o-a-o-um hacía resonar toda la cabeza por dentro, arrastré con el acufeno todo lo que sonaba por la montaña y además hacía fosfenos de luz polarizada, mirando el sol entre las ramas de los árboles, el sonido del viento era magnífico…

Decidí salir del cuerpo y ver qué hacían mis compañeros, subí flotando por las escaleras, dejé de verlas y creí que me había ido a otro lugar, así que fui directamente a la cueva, estaba todo oscuro, me paseé y vi que no hacía falta que estuviera y me bajé. Más tarde Amparo le dijo a Ramón que me había visto y Nuria notó que estuve allí dentro…

Alterné el balanceo anteroposterior con OM, con el circular, y vi cómo la montaña se hacía transparente en una porción delante de mis ojos; vi un ojo enorme que se abría, hecho de materia de las rocas y de las hierbas; me miraba como somnoliento, pero con inteligencia, luego aparecieron otros, unos casi tan grandes y otros más pequeños.

Dentro de la montaña apareció una entrada de cueva que se bifurcaba en dos, el fosfeno tenía forma de flecha y señalaba la izquierda. Fui hacía dentro y los pasadizos se estrechaban y ensanchaban. Pasé la parte derecha de la cueva y se ensanchó; las paredes eran luminosas azuladas y oía físicamente el ruido de cascadas de agua, abría los ojos para hacer fosfenos pero allí afuera no había nada líquido.

Acticvación de chakras en la Magadalena

Al volver a la cueva vi seres sutiles que me miraban, uno de ellos me ofreció tres piedras: un diamante rosa en bruto, un diamante azul en bruto y un rubí tallado rojo sangre que lanzaba destellos.
Hice otro fosfeno para ver más claro y al cerrar los ojos ¡¡estaban dentro de mi corazón!! Sentí que la tierra y yo somos uno mismo. Volví a ver, todo el tiempo que duró el ejercicio, el cono debajo de mí en lo profundo de la tierra y del cielo. Al hacer otro fosfeno vi una pared de gelatina que me separaba del bosque y empecé el OM con balanceo anteroposterior haciendo fuerza para traspasarla, tenía medio cuerpo a este lado y medio al otro lado hasta que la traspasé y deambulé por el bosque con un cuerpo astral de gelatina. El cuerpo etérico y el astral no se parecen en nada… Cuando bajaron me contaron que la escalera era sólo una pequeña parte del camino y el resto era sendero ¡¡Lo vi, no me había perdido!!

Domingo por la tarde. El Salt. Ejercicio de agua con neumofeno

El lugar es impresionante, cataclísmico. El agua ha esculpido las rocas como olas y cuando hay, cae en cascada despeñándose en arroyos. Otra vez me quedé a pie de coche, arriba, y mis compañeros bajaron hasta el remanso y allí hicieron el ejercicio del árbol con neumofeno.

Empecé a respirar y vi el origen de mi ahogo: al nacer sin asistencia yací en la cama viendo a mi madre que me miraba con asco y yo respiraba tan levemente que casi no vivía, hasta que llegó el médico y me atendió: me cuesta hacer este ejercicio…

Comencé con el balanceo giratorio y o-a-o-um y vi como crecía en mi abdomen y en todo el hueco del Salt una secuoya enorme de energía azulada tan grande como todo el espacio y tan alta que llegaba hasta las golondrinas que volaban por el cielo. Se puso a llover, gotas de agua muy frías de un cielo completamente despejado. Paré al llegar visitantes. Cuando subieron, Francesc me dijo que algún compañero había visto manglares y secuoyas. Desde allí fuimos a la ermita de San Pedro Mártir a la orilla del río Tastavins.

Hicimos formación continua uno y dos, con luz de lámparas portátiles y una luna espectacular en el día sin tiempo. Pudimos gozar de una información preciosa del calendario azteca gracias a Meki.

El lugar es mágico y tiene muérdago en los pinos de los alrededores, una gran noche y un ejercicio de Alfons donde lo vi con forma de anaconda enorme…
Lunes por la mañana. Proyección de ríos de energía.

El saludo y la despedida de Óscar, la carrasca centenaria.

Francesc dirigió un ejercicio en el que todo el grupo entramos en el árbol, bajamos hasta las raíces y de allí pasamos a las entrañas de la tierra donde vi dos familias de ¿enanos? ¿duendes? No sé que eran pero nos observaban… Sé que alguien como ellos ha hecho este cuerpo de las mismas sustancias que ellos usan para hacer árboles y rocas y todo lo físico…

Al volver a la superficie Francesc dirigió la energía del grupo para trazar unos ríos-senderos de energía chispeante etérica entre los lugares trabajados: La Magdalena, La Coveta del Aigua, El Salt, Santa Bárbara y San Pedro Mártir, hasta la carrasca (Óscar) y después volvimos a entrar en el cuerpo. El viaje terminó de forma inolvidable porque el grupo de Valencia nos fuimos a comer a Los Molinos y luego a las Cuevas de Cristal ¡¡fantástico!!

Por la noche tenía mucho cansancio y me dormí. A las dos horas me desperté y vi a Francesc en la habitación (lo comprobé con él posteriormente) y decidí probar a salir del cuerpo, hice unas tensiones estáticas y salí enseguida. Empecé a volar con él y había muchos más, fuimos a La Fresneda y desde arriba y desde lejos ya se podían ver los ríos de energía chispeante que habíamos trazado, fue impresionante… Volví porque tenía que trabajar temprano al día siguiente y necesitaba dormir… jajjajajaja ¡¡no podía!! Una energía sin límites me lo impedía… Trabajé con el ordenador hasta las cinco de la mañana y por fin, dormí.

Tengo que aprender a hacerlo mejor porque luego fui sonámbula todo el resto del día…

Gracias a todos los que lo habéis hecho posible y a Francesc mi gratitud eterna…

Alberto

El primer día, en el ara, me vino la imagen de un monje con una botella pequeña en la mano derecha, que contenía un líquido, y lo iba echando sobre el ara. Al mismo tiempo que se movía alrededor de la misma. Era de noche y había una luna llena preciosa. No sé exactamente si estaba haciendo algún tipo de invocación o un ritual.

El segundo día, en la explanada del convento de Virgen de Gracia, estuve todo el tiempo de activo. Pero hubo un momento cuando se hizo el descanso en el que conecté con la naturaleza. Hasta ese momento había tenido un poco de frío, pero a partir de ahí me encontré fenomenal y muy conectado.

Una de las imágenes que vi durante una de las sesiones fue una especie de ninfa de la naturaleza, no sé si era la protectora de ese lugar, que intentaba esconderse entre los árboles y de vez en cuando asomaba la cabeza. En el ejercicio que hicimos con la naturaleza no vislumbré nada. Por la tarde en la cueva de la Magdalena, vi hasta cinco animales: un perro lobo, un lobo estepario, un oso, un leopardo y un tiburón. También vi la imagen de un chamán con la cara pintada de azul y blanco y se movía como un animal. También oí voces, pero no distinguía lo que decían. Sí sentí que tenía mucha energía.

Al día siguiente en la Coveta del Aigua, estuve todo el tiempo de pasivo, pero escuché voces que se quejaban de que estábamos molestando. Durante una de las sesiones también vi un ser de luz que estaba sobre el pasivo. También vi una cara reflejada en una piedra durante una de las sesiones. Igual estoy equivocado, pero tengo la impresión que en esa cueva había habido algún muerto.

En el Salt estuve de pasivo y vi claramente que mi árbol de poder era un abeto, conecté con él y me hizo sentir su inmovilidad, sus cosquillas cuando le subían los animalitos por el tronco, como las hormigas; su tristeza cuando talaban los árboles que estaban a su alrededor, así como cuando los humanos ensuciaban el sitio, y también su alegría cuando caía la lluvia, porque alimentaba sus raíces y le refrescaba, y sobre todo cuando había brisa, porque se sentía vivo y podía disfrutar del movimiento.
En la ermita de San Pedro, noté que había una energía impresionante.

Durante la sesión, hubo un momento de una oscuridad total, que me asustó y tuve que abrir los ojos para comprobar que había luz y que vosotros estabais allí. También sentí una espiral alrededor de mi ombligo, del segundo chakra.

Activación del segundo chakra en la Magdalena

Posteriormente, noté cómo el cuarto chakra se aceleraba e iba a cien por hora y finalmente, cuando terminó la sesión, sentí una presión en la cabeza.

A lo largo de la subida y de la bajada, tanto de la cueva de la Magdalena como de la Coveta del Aigua, pude contemplar un montón de mariposas preciosas y algunas se cruzaban en mi camino.

El martes cuando me levanté tenía una gran molestia en la parte de arriba de la espalda, no sé si sería por haber cargado la mochila o por qué.

Seguramente se me habrá olvidado alguna cosa, porque ya no me acuerdo. Este es el problema de no apuntar las cosas en el momento pero, en general, estas han sido todas mis experiencias y vivencias.

Tengo que reconocer que los sitios me han encantado, que me he encontrado muy a gusto y que el pueblo es una preciosidad, aunque lo que más ha merecido la pena han sido las personas que han compartido esos momentos conmigo.

Muchas gracias a todos nuevamente.

Muchos besazos.

Alfons

La memoria del río en El Salt de La Portellada

En el enclave del río Tastavins, a la altura de El Salt en el municipio de La Portellada, realizamos una práctica fosfénica con el neumofeno. Se trataba de un ejercicio de respiración cuadrada con ciclos de 24 segundos: 8 de inspiración, 8 de retención, 8 de exhalación y 8 de retención. La atención la teníamos que llevar al plexo solar y proyectar el neumofeno a dicho centro o chakra. El pasivo tenía que estar atento a la búsqueda de su árbol de poder.

Después de proyectar la respiración rítmica sobre otros compañeros pedí estar como pasivo. Cuál fue mi sorpresa que a los pocos segundos de estar estirado con la cabeza en dirección al río recobré parte de la experiencia que viví, también como pasivo, en el curso anterior de Naturofenología. Fue en el mismo río pero en aquella ocasión cerca de la Ermita de San Pedro Mártir en el municipio de Fuentespalda. Entonces vi la matriz etérica, la conexión que existe entre todas las cosas, y de nuevo la volví a ver en esta ocasión. También volví a notar cómo un cuerpo denso de color blanco surgía por mi coronilla, pero en esta ocasión ese cuerpo denso reptaba dirigiéndose hacia el río.

Sentí alegría, era como si el lugar me recordase del año anterior y me regalara de nuevo esa visión. Estuve disfrutando de esa visión aunque al mismo tiempo había un impulso de traspasar esa línea. Presionaba sobre esa matriz como cuando presionamos nuestras manos y cara sobre una sábana y quedan sobreimpresionadas por el otro lado. Hasta que sentí una voz: ahora no toca.

Me di media vuelta y disfruté corriendo y saltando por esa matriz. De repente, ante mi sorpresa, vi que esa matriz se rasgaba. Se me apareció como una rasgadura pequeña en forma de ojo invertido que poco a poco se hacía más grande. Y al poner el pie en el otro lado vi un mundo maravilloso donde la naturaleza ya no aparecía como una matriz cuadriculada en blanco y negro sino como una eclosión de color. No fue una visión de detalle sino de perspectiva, como si estuviera en la cima de una montaña desde donde se divisaba las aves volar y todo bañado de un colorido y belleza impresionante.
La experiencia continuó y la atención se centró en el plexo solar donde apareció, como en el año anterior, una piedra enorme de cuarzo sobre ese centro. En esta ocasión la piedra aparecía con mayor dimensión y con una luz en el interior. Sentí una gran sensación de fortaleza. La fuerza del elemento agua se manifestó en la zona del plexo solar en forma de remolino, como si fuera un desagüe.

Mientras estaba estirado sentía cómo la naturaleza del lugar nos acompañaba en el trabajo, el sonido de la suave cascada, el canto de los pájaros, la fuerza del viento. Incluso la visita de algunos turistas que hablaban francés, entraban en esa armonía de sonidos. Todo ayudaba para que pudiésemos entrar en ese ritmo pulsante de la naturaleza. Ahora que hablo de eso, recuerdo que sentía una pulsación de la tierra entrando en resonancia con mi cuerpo.

Como habéis visto, el trabajo de la búsqueda del árbol de poder, que ya encontré en el curso anterior, derivó en una manifestación de la fuerza de la naturaleza en la que se dieron varias visiones. Fue dar un paso más en el camino de la luz de la vida a través de los ritmos fosfénicos. Gracias a todos los compañeros que me ayudaron a hacerlo posible.

La energía primigenia en La Coveta de l´Aigua y su proceso en otras zonas

La Coveta de l’Aigua es una cueva que está localizada en una montaña conocida como el Más de Pau dentro del municipio de Fuentespalda. Se encuentra a una altitud de unos 800 metros sobre el nivel del mar y tiene una profundidad de unos 100 metros. El recorrido en su interior es de unos 700 metros donde podemos encontrar diferentes salas.

Dentro de la cueva hay una temperatura de unos 10 grados con un índice de humedad del 90%. En este lugar maravilloso y poderoso realizamos prácticas de Fosfenismo. Fuimos preparados con prendas de abrigo para combatir el contraste de temperatura, imaginaos fuera estábamos a más de 30 grados. Aquí realizamos lo que para mí fue una de las experiencias más importantes a nivel de ejercicios de Fosfenismo. Se trataba de enviar los ritmos fosfénicos al plexo solar sobre un pasivo en un ambiente absolutamente oscuro.

Concentración en el ombligo: árbol de poder

El grupo entonaba el OM y cada uno realizaba diferentes balanceos. Durante las aproximadamente 4 horas que duraron las prácticas con diferentes pasivos, la fuerza que reside en la Tierra se iba manifestando gradualmente en la zona del perineo, el plexo solar y el plexo cardíaco. La acumulación de ritmo y la fuerza del lugar iban tomando fuerza en mi interior con una fuerza inusual. La entonación del mantra parecía que salía de las entrañas no sólo de mi cuerpo, sino de la cueva, y aún más de la propia tierra.

A veces mi entonación me recordaba a la de un gemido, expresando un sentimiento desde las profundidades, era una fuerza que surgía desde la base de la columna y que salía hacia fuera por el plexo solar, transmitiendo desde allí la energía al pasivo. Nuestras voces formaban verdaderos sonidos de poder con entonación de armónicos y cantos del OM en diferentes tonos musicales.

La práctica avanzaba y la sensación de poder personal aumentaba, era como si la naturaleza dormida en la base de mi columna se hubiese despertado, notaba su pulsación y su ascensión.
Como si la diosa serpiente que aparece en los grabados rupestres de la zona, tal y como indica Jesús Ávila en la revista Más Allá, tomase cuerpo en ese lugar. Se producía una simbiosis, una relación estrecha entre el organismo de la Tierra y mi propio cuerpo.

Como una correspondencia entre la cueva física donde hacíamos las prácticas y la cueva donde reside enroscada la energía de kundalini. Como es afuera es adentro, dice un principio hermético, y lo que favoreció su manifestación fueron los ritmos: la de los balanceos y la de los mantras, la fuerza del lugar hizo el resto.

Todo esto sucedió el 25 de julio, día fuera del tiempo según la tradición maya, y en el cielo la luna llena acompañaba y favorecía ese proceso. La sincronicidad del espacio tiempo permitió que se dieran las condiciones adecuadas para que se produjeran esas experiencias grupales y personales. Las palabras que escribió Meki en el Foro adquieren total sentido:

Los mayas vivían en armonía entre ellos mismos, con su entorno, con el planeta y con la galaxia. Todavía hoy en día se reúnen un grupo de ancianos mayas para transmitir su sabiduría y provocar una toma de conciencia en la humanidad.
El Consejo de los Abuelos dice que la firmeza está en el espíritu y el servicio en el corazón. La firmeza es la convicción en los objetivos y la perseverancia en su logro. El servicio se refiere a tener presente al bien común sobre el bien personal.

Ellos piensan que el problema que sufre la humanidad en la actualidad, es que la razón invalidó el corazón y así desplazó el «fuego sagrado» de su interior, dando un predominio al ego sobre el corazón. Al ocurrir esto el hombre perdió la conexión consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y el cosmos, dejando de pertenecer a la armonía natural y perdiendo la conciencia de quien era.

Esta experiencia tuvo su continuidad ese mismo día por la tarde en las prácticas que hicimos junto al río Tastavins, como ya he descrito en el artículo La memoria del río en el Salt de la Portellada. Allí sentí como una especie de cuerpo denso blanquecino que salía por mi coronilla y reptaba en dirección al río. Todo ello a diferencia de la experiencia del año pasado en el mismo río, donde lo que sentí que salía de la cabeza era una especie de doble de mi cuerpo, lleno de luz. Me llama la atención esa diferencia que no sabría explicar.

Aún más, ese mismo día por la noche, cuando la luna llena hacia su aparición, realizamos formación continua en la ermita de San Pedro.

Al llegar a ese lugar sentía un dolor continuo de cabeza y tenía mis dudas de que en esa situación pudiese aprovechar el trabajo de la Formación. Pero más allá del estado de mi cuerpo recapacité sobre las recomendaciones que hizo Francesc previa a la formación continua, y también en el trabajo personal que había realizado hasta entonces con el giroscopio. Le consulté sobre la posibilidad de hacerla y qué tipo de formación podría realizar, me indicó que estaba preparado para la formación continua nº II. Así que pensé que podría ser una buena ocasión para intentar dar un paso más.

La primera formación (kundalini dulce) es muy diferente a la segunda, en aquélla se trata de romper bloqueos en diferentes zonas y llegar a subir la energía hasta el plexo cardíaco o la cabeza. Y ello se realiza como si quisiéramos romper una coraza que nos oprime, o como si quisieras soltarte de alguien que te está agarrando fuertemente. Todo ello con violencia, al ritmo de la sexta parte. Aquí cada uno tiene una vivencia diferente, pero uno acaba cabalgando encima de esa energía. En la segunda se trata la energía de una manera más sutil. Como danzando y sintiéndola sutilmente a lo largo del cuerpo físico. Al menos así fue mi vivencia.

Una vez iniciado el ejercicio mi cuerpo se movía espontáneamente con unos movimientos que asemejaban una danza de amor. Me sentía cómodo, el cuerpo se movía al ritmo de un movimiento sinusoidal ascendente que iba desde la base de la columna hasta la cabeza, e internamente también sentía un movimiento en espiral. Después de unos minutos sentí como si una gran serpiente y muy gruesa, salía de mi coronilla y se deslizaba por el lugar.

Pocos minutos después apareció un punto de luz intenso frente a mí que parecía desafiante, mostrándome su poder con su presencia y con sus sonidos. No entendía porque esa luz la sentía de esa manera. En ese momento se me acercó Francesc y me indicó que diese voz a esa situación. De repente, lo que estaba frente a mí lo sentí dentro de mí. Mi cuerpo se movía con los ojos cerrados, pero con la sensación de estar viendo en la oscuridad. No con mis ojos físicos sino con la energía, por llamarlo de alguna manera, que estaba en mi interior. Al mismo tiempo que me movía emitía un sonido, como si quisiera mostrar la fuerza y el poder de esa energía.

Serpiente kundalini en el elemento agua

Me deslizaba girando alrededor de la estancia emitiendo unos sonidos que me daba la sensación que además de mostrar su estado, transmitía energía a los allí presentes. Energía sanadora y energía de poder.

No sabría explicar sobre ello, sólo que una vez acabada la sesión me sentí conmovido por un gran sentimiento al que no pondría calificativos, simplemente lloraba. A medida que pasa el tiempo voy comprendiendo un poco por qué surgió ese sentimiento espontáneo después de la sesión.

Es obvio que fue por la experiencia vivida pero soy incapaz de catalogar ese momento. Podría haberme dejado arrastrar por ese sentimiento y seguir llorando hasta hoy, pero enseguida entendí que debía centrarme en el plexo solar para no desbordarme en sentimentalismos y dejar perder parte de lo vivido. Algo ha cambiado en mí, de momento hay una evidencia física, me siento más fuerte y curiosamente más flexible.

Creo que se desbloquearon muchas cosas y el cuerpo ha adquirido otra movilidad, nunca mejor dicho. Parece como si esa energía hubiese desbloqueado cosas muy profundas que estaban grabadas en mi cuerpo. Ahora entiendo a Francesc cuando dice que se encuentra en Champions…. Creo que después de este campeonato que he entrado en UEFA y espero dar un buen espectáculo en esta liga. Bueno no de la manera que se produjo en ese día.., sino algo más discreto.

Para finalizar quisiera recordar a Óscar, la carrasca centenaria que se encuentra a las afueras de Valderrobres. Allí Francesc nos guio en una práctica que sintetizaba los ejercicios fosfénicos realizados en este curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Era una meditación guiada en la que llevamos toda la energía desarrollada, en los diferentes lugares durante el curso, a nuestro plexo solar.

También nos enseñó cómo podríamos aprovechar los lugares donde habíamos practicado para convertirse en depósitos de energía en nuestros ejercicios fosfénicos.

En esa meditación también hicimos una conexión con tan magnífico árbol. Después de sentir sus entrañas y percibir su tronco ascendiendo de manera sinusoidal por su interior, la serpiente se convirtió en un ave y voló hasta la Luna.

Ana

El cuento de la bella durmiente

Antes era una mujer, ahora no, ahora soy una: esposamadreauditoraamadecasaorganizadoramultitareassinapoyologisticoultrarápida

Una entre miles; a todas con las que hablo les pasa lo mismo que a mí. Un día mientras corría entre tarea y tarea escuché a mi esposo en una apacible conversación telefónica decir haría cualquier cosa por ir a Matarraña, y esto en un primer momento me causó una sensación amarga, jamás le había oído pronunciarse en estos términos ni con respecto a nuestro hijo ni a mí, ni en resumidas cuentas con respecto a nada.

Respiré hondo y con el paso de los días surgió la idea, decidí acompañarle porque no podía explicarme cómo alguien tan poco dado a expresar emociones podía hablar así.

Llegó el día de ponernos en marcha y me di cuenta de que no sabía ni a dónde iba, ni con quien iba a reunirme, ni tampoco qué era lo que íbamos a hacer.

Cuando por fin llegamos algo sí estaba claro, yo era la única que no esperaba nada, un papel en blanco, la durmiente.

En Matarraña el tiempo se para,
Matarraña es mirar de frente,
es mirar al sol con los ojos del alma,
volar con el viento,
embeberte en sus aguas,
es abrazar la tierra y sentir sus entrañas

Matarraña no es magia ni milagro, es un esfuerzo en equipo, es un trabajo personal de la mano de un guía que sutilmente marca el camino.

Matarraña no es un fin en sí mismo sino un principio
y desperté.

Una vez terminado el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 y de vuelta en casa me llegó el nombre de mi piedra de poder, el chagral, la obtuve en el proceso de meditación en las cuevas.
Al día siguiente, mi hijo de siete años volvió de su clase de pintura con un cuadro para mí, era una leona, es mi animal de poder y sé que me acompañará siempre.

Una MUJER.

Gracias a todos porque de cada uno algo dulce traje.

Gracias especialmente a mis tres Marías por mimarme entre sus alas hasta que eché a volar.

Y para Francesc un no me olvides y mi más profunda admiración y gratitud por un trabajo y un curso chamanismo de luz Matarranya 2010 impecable.

Edu

Hola a todos, este es mi testimonio sobre mis experiencias en Matarraña:

Viernes 23 de julio

Llegamos a La Fresneda. Subimos a la ermita de Santa Bárbara y allí Francesc hace la presentación del curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Aquí estoy muy de acuerdo con él en el tema de los testimonios, sobre todo porque sé que mucha gente tuvo experiencias impresionantes en el curso anterior y no las han compartido.

Nos comenta cosas muy interesantes del lugar, meditamos haciendo unos fosfenos y bajamos la montaña. Nada me ocurrió allí, pero según bajaba la montaña me iba acelerando, cada vez con más energía como si me hubiese tomado seis cafés. Por la noche a uno de los compañeros de habitación no se le ocurre otra cosa que poner el alternófono a sexta parte (que quede claro que yo estaba encantado) y mi energía me iba despertando cada vez más, pensaba que no dormiría en toda la noche, hasta que lo apagó y dormí como un angelito.

Sábado 24 de julio

Por la mañana llegamos a la arboleda de la Virgen de Gracia, Francesc hace los grupos de trabajo. Mis experiencias más claras fueron en este lugar.

Nada más empezar con los balanceos verticales siento la presencia de cientos de seres moviéndose por el lugar, como el metro en hora punta o un estadio de fútbol a la salida de un partido, era tremendo, especialmente detrás de mí y entre los grupos.

Estando de activo pude ver (con poca nitidez) varios seres de color verdoso, uno parecía un cocodrilo; también unos ojos verdes de color naturaleza (el mismo color que los ojos de la lámina 18 de la revista Naturo 1, pero mucho más grandes).

Me sentí especialmente poderoso en todos los ejercicios realizados, sintiendo que aportaba mucha energía al grupo. Estando de pasivo me sentí muy conectado al resto de grupos, especialmente a los que estaban realizando la formación continua, sintiendo una vibración que no sé describir.
En el ejercicio de mirar sin mirar vi la matriz etérica de la naturaleza, y cómo todo el bosque se movía como una unidad, a la vez que un ser se asomaba y escondía detrás de un árbol al mismo ritmo que se balanceaba la naturaleza.Animal de poder y mantras en la cueva

Cueva de la Magdalena, por la tarde. El camino de subida fue muy curioso, muchísimas mariposas se cruzaban en mi camino, y permanentemente oía pasos detrás de mí como si me estuviesen acompañando (iba el primero del grupo y solo). Diversos ejercicios:

Animal de poder: estando de activo pude ver en diversas ocasiones el trísquel, símbolos matemáticos invertidos y varias cruces de diversos tipos. También vi una cobra en miniatura, posiblemente la misma que un compañero vio como pasivo, sólo que la suya era enorme. De pasivo, invoqué mi animal de poder y apareció un felino que no supe distinguir, así como una cara humana, un mono y un tiburón blanco (luego me di cuenta que otro compañero llevaba una camiseta con un tiburón blanco en la espalda). En este punto empecé a vibrar y podría haberme dejado llevar si no fuera porque el suelo era de piedra.

Balanceo en Herradura: en el segundo movimiento de este balanceo vi a Cristo crucificado, de nuevo en miniatura, de cintura para arriba y todo ello de color dorado (en el centro del fosfeno).
Tengo gran afinidad por este balanceo y por este maestro en concreto.

La bajada para ir hacia el pueblo fue increíble para mí, estaba muy a gusto y con la sensación de que ahora sí, el grupo ya estaba cohesionado.

Domingo 25 de julio

Llegada a la Coveta de l’Aigua por la mañana. Nos pusimos los cascos y para dentro de la cueva. Hicimos balanceo circular, el que para mí es el más poderoso de todos los que he probado. Estuvimos varias horas pero se me hizo relativamente corto.

Ejercicio de la piedra de poder: estando de pasivo pude ver algo que no sabría decir si es un trozo de carbón o una turmalina, y a su lado como dos cristales en forma de lágrima, de color azulado.

También me vi subiendo un camino montañoso, y en su cima había una cruz clavada en una piedra, cruz con el palo vertical muy largo, y de alguna forma sabía que en ese camino debería encontrar una piedra especial para mí. Pero aún más impactante fue que sentí que estaban manipulando mi rodilla derecha, era tan físico que casi me levanto pensando que era un compañero del grupo.
Resulta que cuando hacía amago de incorporarme paraban de tocarme y al volver a tumbarme seguían (curioso que esta es mi rodilla operada hace un año); cuál es mi sorpresa cuando al comentar mi experiencia uno de los compañeros me dice que me había hecho una reconexión (una técnica energética) y que esas cosas suelen pasar. Estando de activo pude ver una columna de luz y un remolino azul muy fino que salía del ombligo del primer pasivo hacia arriba. Durante todo el tiempo que estuve de activo vi muchas luces que se movían, y pensaba ¿qué leches está haciendo Francesc con la linterna? hasta que en el último balanceo, a mi derecha, una luz se empieza a hacer más grande y nítida.

Dejo de hacer el sonido OM, aunque continúo ligeramente con el balanceo, pero me quedo mirando a la luz, es un hada. Sus alas, su figura dorada, toda ella era bellísima. Tenía los ojos absolutamente abiertos y con plena consciencia de lo que estaba viendo, no hay palabras. También en algunos momentos oí campanillas de fondo (¿será por eso que el hada de la película Peter Pan se llama Campanilla?), varios seres detrás de nuestro grupo y mientras hacía alguno de los sonidos OM, alguien frente a mí me acompañaba con los mantras pero era casi como si me retase dando más fuerza al OM.

Por la tarde nos vamos al Salt, para la meditación con el elemento agua. Aquí, de nuevo veo unos ojos de color azul intenso que parecen representar el espíritu del agua, similares a los que vi el primer día. Aparte de esto, estando otro compañero de pasivo pude ver un remolino de agua que salía de su ombligo hacia arriba y otro que salía también hacia fuera pero por su espalda, éste mucho más abierto. También sentí en algún momento movimiento de seres a nuestro alrededor.

Llega la noche, increíble luna llena, espectacular. Nos detenemos en la ermita de San Pedro, sin duda un lugar especial y perfecto para la formación continua. Mi experiencia de subida de kundalini fue muy reveladora, aunque mucho menos festivalera que la anterior hace año y medio en un curso iniciático. Desde el 10 de Mayo llevo trabajando de forma continua (casi diaria) con la girascopía, lo que me ha servido para comprobar que con esta herramienta es fácil conseguir resultados (si se trabaja de forma consistente y continua).

El dolor tan intenso que se produjo a la altura del hígado no me permitió culminar la experiencia con una subida completa, pero me siento muy satisfecho. Sobre todo por ver como mi vibración se disparó en cuestión de segundos, especialmente a través de mi pierna derecha. Gracias a todos por brindarme esta oportunidad. Decía Daniel Stiennon: la lógica «kármica» quiere que sean los que no tienen pulsión los que progresen más deprisa. Pero todo es relativo; en mi caso creo que es exactamente así, puesto que si hubiese controlado al cien por cien mis pulsiones en estos dos meses y medio mi resultado tal vez hubiese sido indescriptible, o no, quién sabe.

Bueno, mi conclusión en esta formación continua es que kundalini, inicialmente, se expresa a nivel físico como lo que es, puro pensamiento rítmico. Gracias Doctor Lefebure, desde aquí sigo pidiendo un premio Nobel para este hombre.

Lunes 26 de julio

Por la mañana, antes de comer y dejar Matarraña, visitamos a Óscar, un árbol fuerte, noble y muy bonito. Una vez que lo rodeamos comenzamos una meditación para penetrar en la tierra con nuestra conciencia.

Mi experiencia no fue muy significativa hasta que terminamos el ejercicio; en ese momento, al separarme del árbol siento una sensación de amor y humildad enormes, y tengo ganas de pedir perdón a todo el grupo, por no haber amado incondicionalmente a todos desde siempre. Muy bonita sensación.

Las sensaciones del curso chamanismo de luz Matarranya 2010 son extraordinarias, agradezco a todos su presencia y aportación en cada momento.

Podría escribir mucho más sobre cómo me siento en estos días posteriores al curso chamanismo de luz Matarranya 2010, la sensación de unidad con muchas personas que allí conocí, sentir el vínculo con Óscar, redescubrir a Francesc y, en definitiva, sembrar la semilla del Fosfenismo en español, y que no sea sólo Francia la protagonista del milagro de la luz y el ritmo.

Muchos Besos.

Amparo

He ido por primera vez al curso de Fosfenismo en la Naturaleza, y es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. O mejor aún, ha sido una experiencia extraordinaria, única, que no se parece a nada que me haya pasado nunca antes. Quiero agradecer públicamente a Francesc que lo haya organizado, y también a Meki, porque sin ella no habría salido adelante, o por lo menos no así de bien; también a Toni y a Dani. A Dani por eso y por alguna que otra cosilla más.

El curso chamanismo de luz Matarranya 2010 en sí ha durado dos días, sábado y domingo, con una pequeña propina el lunes por la mañana, pero, de facto, ha sido mucho más largo pues hay que contar con los preparativos, el viaje de ida, la estancia propiamente dicha, y el viaje de vuelta.

Nuestro viaje (mío y de mis compañeras y compañero de coche) ha sido largo y bien aprovechado, tal y como deseaba el poeta (¿Kavafis?), pero eso daría para otro capítulo, de verdad. Bueno, sabía que no tendría que haberlo hecho, pero la curiosidad mató al gato: he leído algunos testimonios antes de escribir el mío y ahora no sé ni qué decir.
Para empezar se me ocurre corroborar lo que dice Meki: destacar la convivencia y compartir las risas. Me he reído como nunca. Mientras estábamos en Matarraña me preguntaba si de verdad nos dábamos cuenta de que la naturaleza era algo más que el entorno, que lo que estaba ocurriendo allí era muy distinto de lo que podría ocurrir en una sala en una ciudad durante un curso, por muy estupendos que fueran (curso, sala y ciudad). La naturaleza era, ha sido la protagonista, nos ha acogido y nos ha permitido disfrutar de ella y en ella y nos ha ofrecido lo mejor de su repertorio: un clima benigno, una atmósfera suave, árboles, pájaros (recuerdo especialmente los del Salt), mariposas, la luna, oronda, casi llena, compartiendo el cielo con el sol cuando bajábamos de la gruta.

Tardamos más en bajar que en subir (yo al menos tardé lo mío, en las dos ocasiones) pues bajábamos despacio, deteniéndonos cada pocos pasos a contemplar el paisaje, avisándonos unos a otros: mira la luna, fíjate en la luz, cuántas mariposas, etc.

También quiero mencionar al aire, al viento, que aparecía a veces inopinadamente, de forma caprichosa, alterando la quietud de un momento apacible.
Recordarás, Edu, que salió a relucir en nuestra conversación en la explanada de la ermita, el domingo por la noche.

La insistencia de Francesc en la petición de permiso, en la actitud de respeto, en el agradecimiento, también las instrucciones de Dani, acerca del tabaco sobre todo, y la propia belleza del lugar me llevaron a la conclusión, prácticamente desde que llegamos a Matarraña, de que tenemos que acercarnos a la naturaleza con otra intención, con otra atención.

Y, cómo no, las cuevas. En mi caso por partida doble, pues en el viaje de ida nos detuvimos en la Cueva de Cristal, maravillosa, en Los Molinos. Y la Coveta de l’Aigua, con su humedad y su oscuridad absoluta. La Coveta nos proporcionó a muchos de nosotros algo que no sabíamos que teníamos: voz. Bueno, nos proporcionó o nos prestó, no sé. Yo no tengo oído musical, sólo tengo orejas, y voz de andar por casa, no más. Pero me nacía de la garganta un OM que poco a poco me permití entonar sin vergüenza para que se uniera al de mi grupo y al del resto de grupos.

Dani, has de saber que te proyecté el mejor de mis fosfenos, bien grande y luminoso, pero sirvió de poco. Después de salir de la Coveta, a lo largo del día me iba asaltando, primero la impresión, luego tuve la certeza, de que me había apropiado de tu experiencia, de que la piedra de poder, o lo que quiera que fuese aquel hermoso brillante de muchos quilates que se me representó, iba destinado a ti.Animal de poder en el curso de chakras y kundalini de la naturaleza

Y a lo mejor también esa suave luz azul, que vi ascender en forma helicoidal. Lo otro, no. La sensación de que la madre tierra era yo, después de ver la tierra por dentro, aglomerada por la red formada por las raíces de millones de árboles, era para mí. Seguro.

Tengo un recuerdo especial del tiempo pasado en las horas que no formaban parte del curso chamanismo de luz Matarranya 2010 en sí, por decirlo de alguna manera; es decir, las comidas y cenas, las sobremesas, los desplazamientos, ida y vuelta, en los coches a los parajes. Casi inmediatamente, ya entraba y salía del coche como si entrara y saliera de una cueva, solía internarme en sus profundidades, y me ponía a hablar con mis compis, Edu y Meki.

Las conversaciones que hemos tenido allí han sido memorables, bueno, y casi con cualquiera en cualquier momento en general. Supongo que el resto de fosfenautas tendrán, más o menos, la misma impresión.
Allí se compartía mucha información, o sea, ellos dos me la daban y yo la recibía. Aunque tengo la impresión de que la información, cuanto más se comparte, más se genera. Las cosas que nos habían pasado, las experiencias, las visiones, o la ausencia de ellas, todo eso se amplificaba al hablar de ello. Y se transformaba, claro. Y nos transforma; el hecho de rememorar, de tratar de expresarnos con claridad para que nos entiendan, las preguntas que nos hacen, nuestras respuestas, los comentarios, las risas, tan presentes, trasciende la propia experiencia, la amplifica y la enriquece. No todo ha sido agradable. En la cueva de la Magdalena me invadió un frío que me dejó vacía y helada, un frío que no era natural. Por la noche, en casa, Tony y Dani me echaron una mano, una buena mano, sobre todo Dani, a quien vuelvo a dar las gracias.

Y para terminar con algo bien agradable, un par de cosas a cuenta de Mara. El primer día, en la explanada junto al convento, mientras yo estaba en mi grupo, creo recordar que con balanceo vertical, ella estaba en la colchoneta, teniendo una de esas experiencias sobrenaturales, tan suyas. Y entonces una corriente de energía, un chorro de luz amarilla, salió desde donde estaba ella y llegó hasta mí, como un rayo, que se mantuvo un buen rato, pude verlo claramente, como veía los árboles o las piedras. A la mañana siguiente, en la puerta de la Coveta, antes de entrar, pude verla claramente, a la propia Mara, mezclada con el resto del grupo. Lo que yo no sabía en ese momento era que Mara se encontraba a cierta distancia, al pie del sendero empinado que conducía a la cueva. Pero esa es otra historia que merece ser contada más despacio, en otro momento. Mara, hija, qué grande eres, mira lo que has conseguido conmigo, yo que no veo nada, no siento, no percibo nada.

Casi todos vuestros testimonios me han conmovido especialmente, sobre todo los de las superwomanmadrenfermerachofermujerdenegocios, aunque en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 apenas las he tratado. Quiero compartir un abrazo entrañable con Meki, Charo, Edu y Francesc. Me siento enormemente afortunada, ha sido un privilegio compartir estos días con todos vosotros, con todas vosotras. Os quiero.

Gisleno

 

Mis experiencias no suelen ser nada espectaculares. Yo creo que nunca he visto cosas fuera de lo normal. Sí puedo percibir a través del VAS (el pulso) o la kinesiología, que habitualmente utilizo como testeo terapéutico. Cuando hicimos el ejercicio de percibir la matriz de la naturaleza me hice un pequeño lío con el punto de luz, pero conseguí ver como un tapiz en el que estaba todo entretejido. Más tarde subiendo con Mara a la coveta, nos paramos y sí vi como si la Naturaleza pulsara, como un zoom adelante y atrás, y también de izquierda a derecha. Pensé que me había mareado o que era un amago de vértigo, pero mi compañera, más versada en estas lides, me dijo que no, que lo había visto. Quizá el truco está en no hacer demasiado esfuerzo, o ninguno.

La otra experiencia fue en la poza de agua. Cuando Javi estaba con su árbol de poder a vueltas y nosotros le ayudábamos, de golpe vi un círculo violeta y una espiral violeta que lo atravesaba. No tenía ninguna duda de que Javi había conseguido su árbol de poder. Así fue. Lo curioso es que Dani, que estaba en nuestro grupo, me dijo que vio lo mismo. Más tarde en el mismo grupo vi una especie de burbuja sobre el vientre de una compañera. También lo vio Dani. Y era un bloqueo, como pudo comprobarse más tarde.

Lo más potente, para mí, fue la meditación en la cueva. Ya sé que sería calificado como festival, pero yo siempre he estado un poco obsesionado por salir al astral. No conseguí mi animal de poder, ni mi piedra de poder. Pero aquello fue una visión muy interesante. Nuestro cuerpo etérico puede crecer con el de la Tierra, en una mutua y recíproca influencia. Si no apoyamos a la Tierra, ella subirá de todas formas, pero con consecuencias devastadoras para nosotros. Volcanes y ríos de lava cubrirán la Tierra, convirtiéndola en un infierno. Y ya sabéis que para ascender a nuestro cielo, primero hay que descender a nuestro propio infierno.
En fin, ese fue mi desparrame festivalero.Chakras y árbol de poder en Matarraña 2010

No puedo olvidar a Óscar. Siento admiración por los árboles. Lo dan todo a cambio de nada. Energía, paz, serenidad, sabiduría,…

Me gustó la meditación de Francesc, cerrando todos los centros e integrándolos con Oscar. ¡Muy bien, maestro!

Me siento agradecido a Francesc, Dani, Alfons y a Meki por la organización de este curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Poco o nada tiene que ver con los habituales retiros de meditación, tan espirituales ellos.

Aquí se trabaja muy duro, siguiendo las técnicas de Fosfenismo, pero se obtienen resultados. De forma práctica podríamos decir que en apenas tres días, nos cargamos las baterías más que en un mes de vacaciones. No hay ideologías sectarias, ni nada por el estilo.

También quiero manifestar mi agradecimiento a todos los que habéis participado en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Todos me habéis regalado auténticas perlas de sabiduría. Un recuerdo especial para ti, Dani. Utilizaré la kine para integrar las terapias que aplique a los que tengan el valor para ser mis pacientes (paciente viene de paciencia). Gracias por haber tratado a mi hijo.

En cuanto a mi mujer ha tenido una transformación total. Veo como sus ojos brillan, mostrando toda su fuerza interior. Está entusiasmada. Para ella y para mí, esto será un antes y un después.

Salud, Gisleno.

Pilar

Gracias Chagral, es un sonido con fuerza, con la vibración del recuerdo, ha surgido para despertar almas.

Desde el olvido gritaba…. ¡¡Recuerda!!, ¡¡ Recuerda!!

Pero qué recordar, si nada existe. Quizás ése es un nombre primigenio, ¿el que transporta la luz?

Van unidos, me falta el tercero para completar el triángulo, para sujetar y ver la forma… ¡La encontraré!

Hace mucho, mucho tiempo, cuando mis ojos aun siendo tristes, tenían mucho brillo, siempre veían luces; de niña acompañaba a mi padre junto a mi hermano, en sus días de ocio, a pescar, viajábamos en tren, y para evitar las horas de estío, de calor, montábamos en él antes de que saliese el sol, era un espectáculo maravilloso, esos caminos de tierra para llegar al pantano, el brillo de las hojas con el rocío, todo pulsaba delante de mí, era grandioso, en mi corta estatura y mi inocencia todo se magnificaba.

Mi padre montaba sus cañas, las clavaba en el suelo y se sentaba a esperar, es hombre de pocas palabras, mi hermano y yo nos entreteníamos como podíamos, a mi me gustaba mirar el reflejo del sol en el agua, me tumbaba en el suelo y buscaba las formas en las nubes, el día que las había. Mi imaginación no tenía límites, siempre estaba soñando y la belleza cobraba fuerza, yo era creadora, en mi cabeza estaba todo lo que afuera no podía alcanzar (o eso creía), bailaba, cantaba, daba forma a grandes espectáculos, montaba escenarios y coreografías increíbles con vestuarios de inmensos colores.

Crecí, pero de una forma diferente a todas mis compañeras de colegio, de juegos, amigas, yo era triste, me sentía rara y posiblemente lo era.
Viví episodios que nunca conté, y con el tiempo, en mi cabeza, quizás crecieron más que la realidad, nunca entendí y archivé, entré en la rueda del sistema, tenía que demostrar que yo también era, y así me olvide Ser.

Cumplí las expectativas que otros creían que tenía que realizar, me casé, tuve hijos, me convertí en esposamadrempresariaamadecasaorganizadoramultitareassinapoyologisticoultrarapida, sí, ya ves…. todas las mujeres hacemos casi lo mismo y así hasta casi llegar al final de mi primer ciclo, se dieron varios cambios, varios giros, pero todos controlados, dentro de los cánones.

Hasta que un día todo se vino abajo, nada me servía, nada me sujetaba, estaba en el aire, no tenía suelo y tuve que tomar una decisión, o despertar o morir, no decidí, o eso creo, no me dejaron, porque estaba tan cansada, que sólo quería dormir y entonces empezaron de nuevo a moverse las luces ante mis ojos, los brillos estaban por todas partes, y el sol me guiñó un ojo, no le entendía, empecé a observarlo, volvió a sonar el silencio y un día me habló, formó ante mí el más grandioso mandala que mente humana pueda imaginar, todo era forma, luz y color, multitud de planos unos sobrepuestos a otros y algo sucedió, me sacó, salí afuera, yo era todo cuanto estaba en mi entorno.
Cuando esa espiral se pasó, sabía que no era un sueño, que no había imaginado, que eso había sido real, que hay otra forma de mirar para ver otra realidad, e iba a ser capaz de mostrarlo.

Empecé a buscar, leí que un médico había investigado una serie de fenómenos y personajes y en todos encontró que tenían algo en común la luz, el sol, y creó una técnica, el Fosfenismo.

Así conocí a Francesc, vino a mi ciudad y habló de ello, en ese momento no se dio la oportunidad de hacer el curso chamanismo de luz Matarranya 2010, pero me ayudó muchísimo, pues me confirmó mis experiencias.

Según los mayas, el ciclo de vida son 52 años, cuando los alcanzas, es como una graduación, todo vuelve a comenzar y como nada es casual, el día que los cumplí, inauguré mi primera exposición de la luz; me había dedicado a captar con mi cámara fotográfica esas luces, todo el que pasaba por ella, decía que no sabían qué era lo que veían, pero a nadie dejaba indiferente.

En ello seguí, y la cámara no solo las captó estáticas, también la luz empezó a danzar con el sonido, vibraba con la música que yo escuchaba mientras la captaba, han sido cientos de horas trabajando juntas, y puedo asegurar que la luz es la llave que abre los registros, nosotros somos las bibliotecas, todo está codificado en nuestros células, nada hay bueno ni malo, todos tenemos una misión, sólo hay que recordar.

Pero a mí a veces se me olvida, y eso fui buscando a La Fresneda, recordar, recordarme, y como dice Francesc, lo que no se da, se pierde, así que dejo mi testimonio, no sólo del momento, sino de cómo llegué a él.Subida de kundalini en el curso de chakras

Fui buscando el recuerdo y me encontré con él, me encontré con un grupo de guerreros que activaron en mí la fuerza, el deseo de seguir y que para ello tengo que trabajar, a mí se me olvida fácilmente.

Como dice un amigo que siempre me ayudó a estar aquí, el traje tridimensional, lo traemos sin libro de instrucciones, y es el vehículo para la vida, aunque somos mucho más que el cuerpo, es mi obligación cuidarlo.
Gracias a todos por permitirme entrar en vuestro espacio, de todos me queda un recuerdo, quiero dar unas gracias especiales a mis cuatro chicos, por permitirme compartir su espacio y camino y dejarme participar de esas risas en los trayectos, ha sido fantástico, gracias Javier por tu trabajo de conductor.

Gracias Francesc por tu trabajo, entrega y paciencia.

A todos un abrazo y me despido con un saludo maya.
In Lakech.

Que quiere decir…..yo soy otro tú.

Raúl

Aquí va mi testimonio, no quiero entrar en mucho detalle, porque las experiencias son muy personales y están en relación con la etapa del camino en la que está cada uno, pero bueno, en líneas generales comentar que la experiencia fue muy positiva, intensa y enriquecedora. Los lugares de las prácticas estuvieron muy bien elegidos y exquisitamente preparados, aparte de que tuvimos el lujo de poder tener las llaves de las cuevas y de la ermita, y disponer de ellas el tiempo que quisiéramos, eso no es algo habitual.

En cuanto a las prácticas en sí, la primera sesión fue tranquila, cargando pilas, sincronizándonos y conociéndonos energéticamente. La matriz etérica se veía con claridad. La búsqueda del animal de poder fue un éxito, un águila imperial me acompaña ahora. Se fusionó conmigo en la ermita de la montaña y desplegamos las alas, siendo la parte de atrás de mi cuerpo una Isis alada. Ahí es nada. La piedra de poder tampoco la dejé escapar. Un maravilloso cuarzo ahumado se presentó ante mis ojos y pude ver a través de los suyos, si es que eso es posible.

La cueva estaba llena de presencias, había mucho ruidito, campanillas, incluso alguna entidad diferente.

El Salt fue muy tranquilo, me costó más transmitir el neumofeno. En cualquier caso sólo participé de activo y vi algunos árboles de poder de los pasivos.
La sesión de ermita/kundalini: intensísima, los pasivos se entregaron a la experiencia y los activos hicimos lo que pudimos en cuanto a la transmisión de la sexta parte. Fue nuestra particular vigilia.

Sugerencias: limitar el tiempo de las prácticas, en algunos casos fueron muy largas y algunos compañeros no pudieron ser pasivos. Yo las acortaría y así daría oportunidad a más gente a que pasara por la piedra.

Para finalizar, simplemente dar las gracias a todos los compañeros, conocí gente nueva muy interesante y me reencontré con viejos amigos y conocidos fosfénicos. Creo que todo el mundo aportó algo al grupo. Y gracias a Francesc, por supuesto, por estar ahí siempre. Besos y abrazos.

Nuria

Cuando estuvimos en el convento de la Virgen de Gracia y para ser el primer trabajo de grupo, fue bastante agradable, pues me sentí muy cómoda, tanto haciendo los ejercicios, como de sujeto pasivo que al final tuve la suerte de experimentar, el sitio era estupendo y me sentí muy bien y terminé la mañana, sintiéndome así de bien, que no es poco, aun así me hubiese gustado haber podido percibir todas esas cosas, que a mí se me escapaban y en este momento oigo esa vocecilla que me dice: ojito con lo que pides… , la tarde fue algo diferente. Madre mía si sentí, sí, empezando por el camino a la cueva de la Magdalena, tuve que ir reduciendo el paso hasta parar y recuperar algo de aliento, al final nos quedamos Pep y yo que subimos juntos, a nuestro paso. Cuando se me pasó el cabreo, decidí disfrutar de ese momento en la montaña, de sus árboles, de sus plantas, de las rocas, del camino y del sonido de sus grillos. Para mí el día sin tiempo fue aquel momento, pues cuando recuerdo el esfuerzo físico, fue duro y muy largo, en cambio cuando recuerdo cómo disfrutaba de la naturaleza, lo siento como un camino corto.

Y en eso que os escuché tan cerca que ya no quedaba nada para llegar, me entraron las prisas por llegar, me puse nerviosa y me desconecté de todo, y mientras más me esforzaba por tomar algo de aire, menos sentía que entraba, enseguida acudió Mara, con la numerología tantrica y los arquetipos de Colin Bloy, empecé a encontrarme un poco mejor: gracias Mara; al momento acudió Toni con aromaterapia y también noté sus beneficios: gracias Toni; también vino Gisleno y noté una energía que recorría mi cuerpo, era la energía de la flor de Lys: gracias Gisleno, recibí un regalo precioso. Bueno uno solo no, fueron varios regalos, me ofrecisteis, lo mejor de vuestra sabiduría y por momentos empecé a estabilizarme y a la vez estaba impresionada, pues nunca antes me había recuperado con tanta rapidez de una crisis como esa, sólo fui capaz de decir: gracias, gracias, gracias. Gracias de todo corazón, que es donde tengo guardado vuestro regalo rodeado de tanto cariño como el que recibí, gracias.

Me brindasteis la oportunidad de hacer de sujeto pasivo, la experiencia fue impresionante, pude dejarme llevar por la energía y por el sonido, fue entonces cuando mi cuerpo empezó a vibrar, la energía que movía mi cuerpo lo hacía con mucho respeto, con mucho amor, una energía amorosa, sentía mucha calma, era dulce y protectora, me sentí conectada con todo, fue precioso.

Cuando pasé a ser sujeto activo, sentía que podía dar mucha energía aunque no lo estaba haciendo bien pues me cansaba y tenía que parar cada dos por tres, hasta que Francesc me dijo como debía hacerlo, gracias Francesc por tus indicaciones.

Fue entonces cuando noté cómo un chorro de energía entraba en mi cuerpo, era una energía blanca con mucho amor, sentía cómo fluía a través de mí, una sensación muy placentera y lo mejor de todo es que esa energía la recibía un compañero nuestro.

Si recibir haciendo de sujeto pasivo fue una pasada, el dar energía como activo fue una sensación diferente tanto o más placentera que de sujeto pasivo.

Al día siguiente tocaba la Coveta del Aigua. ¡¡Madre mía, qué montaña!! Impresionante.El nombre natural de Dios: OM

Me costó tomar la decisión de subir y subí. Ya dentro de la cueva, con el ejercicio se oían unos OM que daba gusto oírlos, yo lo intentaba, lo hacía a mi manera pero no… Francesc siempre atento, me indicó como debía hacerlo, mis OM no eran tan intensos ni tan largos como los que oía, pero sí noté su la vibración a través de mí, estaba en sintonía con el resto de la cueva, en sintonía con los que allí cantaban, fue una experiencia preciosa, gracias Francesc por tus indicaciones.
Tuve también la suerte de experimentar de sujeto pasivo y fue toda una experiencia, noté como la madre tierra me arropaba con mucho amor, respeto y dulzura y con ese sentir, vi imágenes de la cueva, después vi la montaña por fuera, entonces sentí cómo mis ojos eran los de un águila que volaba por encima de la montaña, precioso, empecé a temblar, yo pensaba que era de frío pues estaba helada, pero no era por eso, sino que parecía como si las ondas del sonido entrasen en mi cuerpo y esas ondas eran las que lo hacían temblar, estaba en sintonía con el sonido y con la energía, era como si los ángeles cantasen, era un deleite escucharlo y mucho más sentirlo, una gozada, una pasada.

Cuando terminó el ejercicio tuve un momento de duda o miedo de contar a mis compañeros lo experimentado, no por egoísta y no querer compartir lo vivido, sino porque me había llegado tan adentro y fue tan personal….

Enseguida fui consciente de que gracias a todos yo pude experimentar lo que os he contado y la forma de darles las gracias, es compartir, y eso hice.

Ya por la tarde en el Salt, fue otro deleite, estuve todo el rato de activo o dando energía que prefiero llamarlo así, a estas alturas ya era muy consciente las energías de los árboles, de las plantas, de las rocas, de la brisa, del sol…, pude sentir que todas estas energías fluían a través de mí, sentí la luz, sentí el amor, sentí la dulzura, el respeto… era como una caricia que me recorría por dentro y a esto le añadía el sentimiento de gratitud por todo lo experimentado.

Lo mejor de todo fue poder compartirlo, poder dar esa energía preciosa, fue una experiencia diferente, me lo pasé genial, gracias a todos.

El día acabó con la visita a la ermita de San Pedro; en el primer ejercicio, que era en la colchoneta, me sentí muy bien dando energía, y noté una luz muy blanca que entraba por mi cabeza y yo la transmitía, fue una sensación muy bonita, en el descanso estuve hablando con Alberto, y al escuchar su experiencia me di cuenta de que yo no estaba siendo consciente de la energía de la madre tierra, que entraba desde abajo por los pies, gracias Alberto por esta conversación, pues en el siguiente ejercicio lo puse en práctica, fue una experiencia impresionante, notar como la energía o luz blanca del padre y la energía marrón dorada de la madre tierra entraba en mi cuerpo, se unían y la proyectaba al sujeto pasivo, que casualmente fuiste tu, Alberto.
Después del ejercicio todos nos pusimos a cantar OM, me quedé otra vez impresionada con los armónicos, qué belleza, no pude cantar pues sentía mucho dolor en el pecho, así que intenté llevar esa luz blanca tan bonita a donde tenía el dolor, para ver si podía apaciguarlo, empecé a ver una luz blanca que cada vez se hacía más grande y tuve la sensación de que esa luz tan blanca y tan bonita iluminaba toda la ermita, mi intención era calmar el dolor, pero no lo conseguí, no supe hacerlo, y cuando terminó el ejercicio, el dolor era tan intenso que no pude quedarme a contar y escuchar las experiencias allí vividas con todos vosotros, como me hubiese gustado, me fui al coche a sentarme.

Ya cuando regresábamos, en el coche, tuve la suerte de que Adriana viajase con nosotros, ya que recibí otro regalo precioso, Adriana puso las manos donde yo tenía dolor y a los pocos minutos ya estaba totalmente recuperada y sin dolor, muchas gracias Adriana.

Al día siguiente tocaba el magnífico árbol Óscar, fue un ejercicio guiado por Francesc, y lo que sentí fue como recoger la energía de todos los sitios donde habíamos estado, con la energía de los ejercicios que en cada uno de ellos hicimos, y la noté cómo iba asentándose e integrándose en cada uno de nosotros.

Gracias a todos.

Pedro

Los practicantes de Fosfenismo relatamos las mejoras que observamos en muchas facetas. Nada nuevo.

La activación que producen los ejercicios de Fosfenismo no depende de predisposiciones personales, de situaciones concretas o de estados emocionales –o sutiles- específicos; simplemente, si los ejercicios se hacen del modo descrito se produce, con independencia del sujeto o de sus juicios de valor, el resultado esperado antes de aplicar los mismos.

Parafraseando a Francesc en la introducción de la revista Fosfenismo y GDV, es lo que yo he intentado hacer en este curso chamanismo de luz Matarranya 2010.

El fin último era dejar a un lado nuestro pensamiento –raciocinio- y realizar, solamente, los ejercicios prestando la máxima atención y observación en su desarrollo. Había que atender al pensamiento rítmico, sin aditamentos de la memoria pasada, experiencias pretéritas o creencias mentales fabricadas.

Reconozco que, a veces, era complicado conseguir atender sólo al ritmo de pensamiento, por puro cansancio físico o también por distracción. Ayuda, y mucho, el haber tenido alrededor a gente a la vez tan dispar entre sí –cada uno con sus historias- como inteligente y encantadora, permitiendo una convivencia enriquecedora, que ya sólo por eso, hace una experiencia vital inolvidable.

En el santuario de la Virgen de la Gracia hizo una mañana soleada y con leves rachas de una brisa suave que nos permitió, en los ejercicios de sincronización, practicar acufenos: escuchamos el aire, los sonidos del campo, mientras realizábamos el balanceo lateral o vertical. Allí nos unimos a la Naturaleza; densificamos el ritmo de nuestro pensamiento, para, en un ejercicio posterior, trasladar ese ritmo a la globalidad: ver sin mirar. Mezclar un punto de luz con nuestro pensamiento. Ejercicio, este último, en apariencia sencillo pero que requiere máxima concentración y práctica para sacarle todo el provecho. Por la tarde no pasé frío.
La trocha por la que subimos hasta la ermita de Santa María Magdalena requiere un pequeño esfuerzo físico, que se alivió al respirar el olor a tomillo y contagiándome del buen ánimo de la gente. La ermita se construyó aprovechando una oquedad en la roca. Es un lugar de apariencia áspera pero con una energía fuera de lo común. Allí buscamos, ayudados por el elemento fuego, nuestro animal de poder, haciendo fosfenos más tensiones estáticas y sexta parte, concentrándonos en el plexo solar del pasivo –este último tenía que evocar el fuego en su plexo solar. Aquí me tocó bregar como activo y fui testigo de experiencias espectaculares de algunos compañeros de grupo, y de otros grupos, con la subida de kundalini e identificación con su animal de poder, por ejemplo: un oso, un delfín; incluso una compañera parece que se retrotrajo a épocas de sus ancestros; no lo sé.
Santa Magdalena es un lugar venerable, que nos trasladó a un mundo mágico por efecto del mantra OM y los armónicos de Charo (muchos besos).

Al día siguiente desayunamos en casa Gregoria y, con ánimo renovado, llegamos a la Coveta del Aigua para encontrar la piedra de luz. Impresionante la cueva por la longitud, profundidad, el silencio y el agua pura y prístina que casi podíamos tocar con la mano en su nacedero. Nos colocamos al final de la gruta y fui el primer pasivo de mi grupo.

Tuve que evocar una corriente sinusoidal de luz azul que nacía de mi zona sacra y ascendía a lo largo de la columna vertebral. Había que hacer un esfuerzo mental importante, prestando mucha atención al ejercicio. Los activos con el fosfeno más el balanceo circular más el mantra OM debían intentar visualizar dicha corriente en el pasivo. Yo, a pesar de poner todo mi empeño, noté mucho calor a lo largo de la columna vertebral, pero no encontré mi piedra de luz. Mis compañeros fueron más afortunados.

De forma resumida, uno sí que vio su piedra de poder, otro tuvo sensación objetiva de manipulación física en una de sus rodillas, visualizó hadas, oyeron voces diferentes. Aquí, al final de cuatro horas de estancia, sí que tuve un poco de frío. Donde estuve muy a gusto fue en el Salt de La Portellada. Lugar que me recordó a una gran caldera rodeada de formaciones rocosas en la que se precipita una cascada de agua que alimenta un pequeño embalse.

Trabajamos el reino agua más el elemento árbol de poder. Los activos practicamos el neumofeno (respiración cuadrada); acufenos: ruido de la cascada al caer en el embalse, brisa del aire, el canto de los pájaros que revoloteaban alrededor, el mantra de Mara (también muchos besos).

Óscar, árbol de poder en Matarraña

Curso chamanismo de luz Matarranya 2010. Óscar árbol de poder

Evocamos sobre el ombligo del pasivo una corriente circular de viento en cuyo centro nace un árbol y, de esa manera, vincularnos con el mundo vegetal. El pasivo se concentraba en su ombligo y ponía mucha atención en su ejercicio, observaba todo y aparecía un gran árbol –en mi caso recordaba a un cedro que me mantenía aprisionado bajo sus raíces y tronco, dejando libre mis manos y pierna.

Del agua, hicimos surf por los polvorientos caminos de tierra. Llegamos, ya de noche, a la ermita de San Pedro Mártir. Realizamos cuatro experiencias con el colchón muy importantes. Un pasivo se tumba en el colchón de aire y el resto, habiendo hecho un fosfeno, proyectábamos todo nuestro pensamiento rítmico a sexta parte sobre el pasivo que experimentaba la subida de kundalini con una rapidez pasmosa –la ermita es un sitio muy potente, es una autopista que vehiculiza la energía a una gran velocidad. Edu (a ti muchos abrazos, ¿eh?) estaba convencido que tenía que realizar la experiencia; quedó muy agradecido.

También José Ramón y Alberto (abrazos a ambos) quedaron estupefactos. Su experiencia fue muy rápida de comienzo e intensa en su desarrollo. Alfonso (eres una máquina, tío) tuvo una experiencia muy importante para él e impresionante para los demás. La guinda se puso al final por el efecto, durante un cuarto de hora de reloj, del mantra OM y los armónicos de Charo. Memorable.

El último día, después de una noche con mucha carga emocional por las experiencias vividas, fuimos a estar con Óscar –es una encina que como poco tiene un millón de años; enorme en su tamaño, poderoso con su energía.

En contacto físico con la carrasca, convertimos nuestro ombligo en un vórtice, donde confluyeron los chorros de energía que salían de: Santa Gracia, Santa Magdalena, de La Coveta y del Salt, para que nuestro doble etérico se imbrique con Óscar y convertirnos en sus ramas y raíces. Fuimos madera noble durante ese rato.

A mediodía comimos en el restaurante Matarraña y lamentablemente el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 tocó a su fin. Nos despedimos, aunque con la certeza de volver a repetir la experiencia y con muchas más ganas de seguir practicando y aprendiendo. A todos muchos abrazos y un hasta luego.

Ramón

Este segundo año ya iba yo con otra actitud (muy importante en lo que hacemos en la vida), el viaje hacia Matarraña muy tranquilo y ameno, llegamos allí, nos cogimos el hospedaje y seguidamente subimos a la ermita de Santa Bárbara donde Francesc explicó en qué consistía el curso chamanismo de luz Matarranya 2010 y la actitud a tener durante el curso (muy importante), hicimos un fosfeno de puesta de sol, realmente fantástico. A la mañana siguiente después del desayuno sobre las 9´30 h. marchamos al convento de la Virgen de Gracia, donde hicimos varios ejercicios con mantras, y sin haber sido sujeto pasivo hubo dos veces que experimenté una salida de mi cuerpo. A continuación, en el mismo sitio estuvimos contemplando el sol entre los árboles con fijación de objetivo, y a mí la verdad es que me costaba mucho realizarlo. A continuación nos fuimos a comer y un poquito de siesta.

Por la tarde nos fuimos a la cueva de La Magdalena, una montaña con una semicueva donde hicimos varios ejercicios para descubrir el tótem de cada uno y ahí fue cuando fui pasivo donde descubrí y vi mi tótem por primera vez: una pantera negra preciosa (fue fantástico). Después bajamos la colina y nos fuimos seguidamente ya a dormir. A la mañana siguiente, después de desayunar sobre las 9`30 h. partimos hacia la Coveta de l’Aigua, donde entramos formando grupos de cinco o seis personas (como en todos los anteriores ejercicios), y era como aislarte del mundo. Fui pasivo una vez, pero no lograba conectar con el ejercicio, en el último ejercicio que hicimos, ya como activo, sí que conecté y fue fantástico. Después nos fuimos a comer y un poquito de siestecita je, je, je.

Por la tarde fuimos al Salt de La Portellada, donde sentíamos la paz de la Naturaleza, el agua caer desde arriba y con los ejercicios era como una fusión con la propia agua. No estuve de pasivo pero sentí la naturaleza del agua dentro de mí. Después nos fuimos a la ermita de San Pedro, donde hicimos formación continua en el colchón; allí estuve parte del tiempo contemplando la luna llena y cargándome de su energía. Después nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos vimos a las 12´30 h. para irnos a ver a mi querido Óscar y cerrar el curso chamanismo de luz Matarranya 2010.
Allí hicimos una meditación en grupo dirigida por Francesc, haciendo un recorrido por todos los sitios donde habíamos estado los días anteriores, recogiendo toda la energía de cada lugar e interiorizándola dentro de cada uno de nosotros para que forme parte de cada uno. Y ahí concluyó todo el curso chamanismo de luz Matarranya 2010.

Para mí ha vuelto a ser una experiencia bonita, así como muy enriquecedora, se experimenta un cambio muy positivo interiormente. Yo lo recomiendo a cualquier persona que ame la Naturaleza y que quiera crecer; habrá un antes y un después de hacer este curso chamanismo de luz Matarranya 2010.

Josefina

La experiencia la iré asimilando con los días, poco a poco, para integrarla lo mejor posible. Ha sido maravillosa la cohesión del grupo. Os amo a todos. Todos me habéis enseñado algo y os expreso mi gratitud.

Me cuesta asimilar la realidad de las experiencias vividas en el estado de conciencia que conseguimos haciendo los ejercicios de Fosfenismo. Me alucina la manera en que el universo nos comunica la verdad cuando llevamos la armonía y el ritmo a la mente.

En la cueva, la Tierra me mostró todo su poder, se abrió al universo por cuatro grandes vórtices, a través de los cuales lanzó el mensaje de que los hombres habíamos conseguido elevar la conciencia. Desde cada ser humano se abrió una espiral Fibonacci, por donde nos reconectábamos de forma masiva con todos nuestros seres multidimensionales. Sentí que el día sin tiempo era el primer dia del nacimiento del gran hombre. Felicidades a todos por esta nueva vida que tenemos el privilegio de vivir.
Otro fuerte abrazo a todos.

Teresa

 

Mi experiencia en el curso chamanismo de luz Matarranya 2010, para decirlo en una palabra, fue conocer (darme cuenta) de lo que es percibir la «energía», con mayúscula, en esos sitios tan mágicos donde estuvimos.

En la cueva de la Magdalena, percibí algo especial, nada más verlo. Había observado, sobre todo en Meki y Mara, manifestaciones de llanto, etc y cuando me tocó estar de pasiva, al ver que no me pasaba nada, pensaba para mí: ves, no siento ni padezco, como una piedra, y de repente (andaba por allí Francesc) sentí que algo se removía en mí y rompí a llorar, no era pena, ni alegría, era otra cosa que luchaba por salir, como un torrente que rompe las ataduras.

La segunda, fue en la ermita restaurada, no recuerdo el nombre, pero al escucharnos a todos cantar los mantras, la voz de todos juntos, era más que humana, ahí, había algo muy grande que no sabría explicar. Tengo muy grabada aquella noche, serena, muy iluminada por la luna llena…..

Un recuerdo cariñoso para Francesc, Charo, Meki, Edu, Mara, Alfonso, no recuerdo el nombre de todos, y sobre todo para los catalanes con los que compartí el automóvil muchas veces, por su entusiasmo y su sentido del humor.

He compartido lugares preciosos, aparte de los que describo, todos especiales, supongo que aparte de Matarraña, me encantaría poder descubrirlos, percibirlos, para eso necesito trabajar más.

Nada más, un fuerte abrazo para todos. Teresa.

Ismael

 

Mucho se ha escrito sobre la kundalini y la conciencia de la unidad. Voy a contar mi experiencia.

Me llegó la información de un curso chamanismo de luz Matarranya 2010 de energía en la naturaleza, un curso de Fosfenismo en la naturaleza. Llegamos, nos acomodamos, y al día siguiente empezamos a trabajar los elementos en lugares sagrados, Santa Magdalena, el Salt, lugares en la montaña y cerca de ermitas y puntos con gran energía telúrica de la tierra.

Nos toco el fuego y trabajar con nuestro animal de poder. Entré en un estado alterado de conciencia donde tenía una doble conciencia. Sabía donde estaba, y por otro lado me encontraba en un bosque con una casa redonda tipo celta de piedra con un gran fuego en medio, aparentemente estaba vacía, pero tenía todo lo que necesitaba. Me asomé al río y lo curioso es que era un unicornio, era la casa, era el bosque y era el río, tenía conciencia de unidad no había separación.

Al día siguiente trabajamos el elemento Tierra, podías sentir cómo te fusionabas con la Tierra y tenías la sensación de que la Tierra iba a dar a luz en una frecuencia más elevada y que tú pertenecías a ella.

Finalmente trabajamos con la kundalini sentí cómo las costillas se me abrían, el corazón se ensanchaba y un torrente de energía explotaba en él como si fuera un volcán llegaba hasta la coronilla a través de la garganta y la glándula pineal, la sensación era de ser una fuente de caudal infinito y con una fuerza ilimitada, así lo viví.

Montse

Matarraña, «quina caña»

Cuando descubrí el Fosfenismo sentí que es el curso de los cursos, y van pasando los tiempos y la experiencia me lo sigue confirmando. Tengo que deciros que volví un poco enfadada conmigo ya que pensaba que no había sacado suficiente provecho del curso chamanismo de luz Matarranya 2010 (ahí estaban mi juez y mi ego dándome con una caña raja como dice una amiga), por no haber trabajado con más constancia. Por otro lado estoy contenta y agradecida por haber compartido con vosotros no sólo los ejercicios que realizamos sino el espacio-tiempo que vivimos al completo, desde que llegamos hasta las despedidas.

En la cueva de Sta. Magdalena, cuando la compañera pasiva tuvo la subida de kundalini, yo noté como mi cuerpo se expandía y vi a todo el grupo fuera del tiempo (mil años arriba, mil años abajo. ¿Existe el tiempo?

El gran OM que nos unió al final me llevó al centro de la espiral áurea, al lado del fuego donde me arraigué a ese suelo, esa cueva en la que me sentí como en casa. No encontré el animal pero si me sentí como uno en su guarida y con la manada.

En la Coveta sentí la unión, vibrar al unísono con mis compañeros, nuestra fuerza se manifestaba a través de nuestras voces con tal unidad que se expandía en todas direcciones, latíamos al mismo tiempo y esto, al estar de pasiva, me dio la oportunidad de experimentar, de sentir a la madre tierra, de fundirme con ella a través del abrazo que nos dimos mi madre mi hija y yo.

Un largo y profundo abrazo que nos permitía respirar con el mismo latido de la tierra, como si nos meciese, comunión con mi pasado y con mi futuro, mi corazón se abrió uummmm y pude cerrar un círculo con amor y armonía, y aquí queridos compañeros quiero agradeceros profundamente la entrega y la fuerza con la que se estaba trabajando. La tarea era buscar la piedra y yo me sentí en los brazos de mi madre (ella hace doce años que no está ya aquí). Sí vi un rubí en forma de gran champiñón aunque no la identifiqué como mía (veré qué pasa con los días).

De esa fuerza he tirado en algún momento estos días. En el Salt, sí vi el árbol, un hermoso baobab. Y me impresionó cómo Gisleno y Dani coincidieron en ver mi atasco en el primero y segundo chakras cuando hacía de pasiva. Gracias por el trabajo del día siguiente. La ermita de San Pedro, la noche, la montaña, la luna llena, es la culminación y la magia de todo lo sagrado vivido. Y en este espacio entendí que es igualmente sagrada nuestra participación en las experiencias de todos.

No os voy a contar que ese pedazo de tierra que nos ha acogido está vivo y vibra continuamente, que los espacios escogidos para trabajar parecía que estuvieran esperándonos con su majestad y su magia. No os voy a contar cómo facilitó las cosas la cohesión del grupo a la vuelta de la explanada la primera mañana, ni tampoco os diré que el niño que llevamos dentro paralelamente a los trabajos también correteaba por esos parajes porque sé que ya lo sabéis.

Todos habéis sido espejo donde he podido ver mi lado amoroso y también mi lado oscuro (incluso con quien apenas hemos cruzado unas palabras), en alguna ocasión me habéis devuelto una imagen que no siempre me ha gustado por pertenecer a patrones arcaicos y viejos pero que me ha servido para seguir en la alerta del guerrero. He aprendido a ver, no sólo a mirar con más consciencia a mi alrededor, y a pedir permiso y dar las gracias con más respeto. Las risas, las comidas, la terraza, la salida del sol, las idas y venidas en el coche y las risas y las risas y las risas….

Me siento afortunada por poder compartir y crecer. Gracias Charo por esa toalla tan oportuna, por tu voz y tu fuerza; Edu, por llevarte el «visca» y dejarme el «hala»; Alfons, por tus palabras en la ermita; Mercedes, gracias por cuidarme siempre; Dani, siento enormemente lo del colchón.

Mis respetos al comité organizador. Y a ti Celma, gracias por tu impecabilidad.

Sonrisas desde el corazón.