Testimonios y experiencias

Testimonios chamanismo de luz Matarranya 2013

Esperanza: chamanismo de luz, testimonio

No se como empezar a contar todo lo vivido en mi primera visita a la comarca de Matarranya para el curso de chamanismo de luz, cuando llegue no sabia muy bien que es lo que me esperaba, así pues abrí mis sentidos y me deje fluir. Para mi la experiencia comenzó cuando fuimos al gran Masmut, empezando por como se formó mi grupo de trabajo, pues era el menos numeroso y después de realizar el primer ejercicio casi sabíamos por qué ya que vibramos al unísono desde el primer momento y una sensación de bienestar, armonía y complicidad nos unió el resto de los días. Comenzaré contando mi primer trabajo como pasiva, de él diré que fue dulce me sentía arropada por la presencia de la madre tierra que cantaba junto a mis compañeras y lo que creo que fueron las esporádicas visitas del «maestro», una sensación de bienestar y placidez me invadía todo el cuerpo, por mi mente pasaban todo tipo de imágenes del lugar que nos rodeaba, de cerca y de lejos hasta que perdí la consciencia, una palmada me despertó y me trajo de vuelta relajada y feliz.

El segundo trabajo fue totalmente diferente, estábamos trabajando a pleno sol y el calor empezó a agobiarme, era incapaz de pensar en nada, estaba totalmente empapada de sudor y empezaba a faltarme el aire, estuve a punto de arrancarme de la cara el pañuelo y el antifaz que la cubría y levantarme de un salto, pero aguanté hasta el final, esta vez me costó reaccionar y sin darnos tiempo a nada empezamos la subida hacia los coches, se me hizo eterna y agotadora. Fue una extraña sensación, físicamente estaba al borde de un golpe de calor y totalmente extenuada, pero en mi corazón había paz y serenidad, paz y serenidad que todavía, al día de hoy, conservo.

Luego vino La Coveta, la ermita por la noche, donde pensé que todavía no estaba preparada para la subida de kundalini (una novata como yo) y posiblemente me equivoqué ya que a la mañana siguiente en la ermita de Sta. Magdalena conseguí vibrar sin proponérmelo, y luego vino el Salt; en todos los lugares recogí lo que se me dio y ahora toca descifrarlo. Tengo que decir que fui sin saber nada de nada, pero he vuelto muy enriquecida y con mayor conocimiento de mi misma.
Hasta aquí los trabajos fueron en grupos y desde aquí quiero darle las gracias, desde lo mas profundo de mi corazón, a Meki, Carmen, Julia y Nuria (las dulces) que tanto me dieron. Como las añoro …..

El lunes ya íbamos quedando menos gente y en Sta. Bárbara y las cuevas de cristal, trabajamos todos juntos y se sentía la fuerza del grupo. De todos los lugares en los que estuvimos me llevo la fuerza de su energía y su vibración, que todavía resuena dentro de mí y una paz interior que jamás antes tuve, y de la gente, su esfuerzo, su generosidad y su amor.Testimonio chamanismo de luz

Y fue al salir de las cuevas de cristal donde realmente terminó el curso para mi, la naturaleza parecía sincronizada con nosotros y en ese mismo instante el sol empezó su declive hasta que desapareció, fue el cierre mas bonito que pudimos tener tras unas jornadas tan intensas. La sensación fue la que te da las cosas bien hechas, plenitud y satisfacción. Hasta el año que viene.

P.D. No me quiero olvidar de mostrarle mi eterna gratitud a Mara, que puso todo el empeño para que fuera. Gracias Mara.

Nuria: chamanismo de luz, testimonio

Este es mi tercer año que hago este curso y mi sensación es de plenitud y agradecimiento por todo lo que me llevo.

El viernes comenzó el curso en la Ermita de Santa Bárbara, se notaba una energía preciosa, me costó encontrar el ritmo del grupo, aunque la experiencia fue como un saludo al sol y a la naturaleza. Después fuimos al Salt, el sonido del agua inundaba el sitio, y la oscuridad invitaban a estar en conexión con el lugar. Al día siguiente fuimos al Masmut, para mí fue muy intenso pues me costó mucho encontrar el ritmo en mi grupo, la verdad que me esforcé por encontrarlo y en ese esfuerzo me perdí otras experiencias, aun así fue positivo, cuando estuve de pasivo noté como venían a verme mis guías y maestros me sentí arropada.

En la Coveta del L’aigua fue espectacular estuve de pasiva y noté como la madre naturaleza me abrazaba y me tenía en su regazo, encontré mi piedra de poder que era de color rojo lava y amarillo, la sentí mía y la guardé en mi interior, aquí encontré el ritmo con mi grupo y fue fantástico. Por la noche en la ermita también fue muy intenso pues haciendo de activo notaba toda esa energía que fluía a través de mí, pensé que podía subir kundalini y me puse de pasivo, pero mis miedos no dejaron subirla aún así la experiencia fue positiva.

El domingo fuimos a la ermita de Santa Magdalena, un sitio muy especial para mí, los ejercicios guiados por Francesc Celma fueron muy intensos y preciosos, fue un regalo tanto para el pasivo como para el activo, cuando estuve de pasiva puede vibrar en la zona que me quedó bloqueada en la ermita, aun así no subí kundalini pues encontré otro bloqueo, bueno para la próxima… Cuando hice de pasivo, mi animal de poder era un águila, estuve sobrevolando la ermita pues me gustaba observarlo desde arriba, también salí fuera a volar. La conexión con el lugar fue extraordinaria y el sentimiento de gratitud al abandonar el sitio fue como si yo también perteneciera al lugar.

Por la tarde en el Salt fue una experiencia muy bonita pues la lluvia también fue un regalo pues llovió cuando estaba de pasiva y sentí como mi árbol de poder recién regado por la lluvia crecía fuerte y sano, mi árbol es un abeto verde y hermoso. Después cuando terminamos el ejercicio Francesc nos puso casi debajo de la cascada del Salt e intenté cerrar los ojos y sentir pero no podía sólo quería abrirlos y disfrutar del paisaje y entonces ocurrió algo fantástico, al mirar la cascada, el agua al caer parecía como si fuese una película y vi entre sus aguas al espíritu del río, sentí un amor inmenso y gratitud por dejarme verlo.

El lunes estuvimos en la ermita de Santa Bárbara fue un ejercicio muy intenso y precioso, sentí esa conexión con la tierra, las plantas, los animales que allí estaban. Después cuando creamos a nuestro doble conjunto de todo el grupo, era grande y poderoso, fue maravilloso la experiencia de salir al universo y recibir el consejo de mi maestro, cuando volvió el ser que creamos era muchísimo más grande y poderoso, fue impresionante el cambio de tamaño y poder. Fue un ejercicio realmente agotador pero me quedo con el buen recuerdo de la experiencia, es difícil explicarlo con palabras pero como mejor lo definiría es que hubo una reconexión con todo, con la tierra, las plantas, los animales con el universo, sentir que eres parte de este todo.

Después nos fuimos a visitar a Oscar, ese árbol tan maravilloso y milenario, y el ejercicio fue precioso, recogiendo la experiencia de cada uno de los sitios donde estuvimos, trayéndola a Oscar y sintiendo como volvían y se integraban dentro de cada uno de nosotros. Por la tarde estuvimos en la Cueva de Cristal, estuve solo de activa y el ejercicio fue precioso pues sentía la fuerza de la energía que enviábamos al sujeto pasivo, incluso parecía que me levantaba de la silla esa misma fuerza. Y el regalo fue que cuando salimos, el sol se estaba poniendo, una puesta de sol preciosa.

Como resumen de este curso he de decir que en cada uno de los sitios donde hemos estado he sentido una conexión con el entorno, en cada sitio en sus distintas formas, me he sentido en conexión con la tierra, con las plantas, con el cielo, con el universo, con mis maestros, con esos maravillosos seres que siempre nos ayudan. Gracias ha sido un curso muy productivo.
Y gracias a todas las personas que estuvieron allí pues entre todos hemos conseguido este regalo que nos llevamos.

Pilar: chamanismo de luz, testimonio

Por una serie de circunstancias, mis planes de verano cambiaron. Y mi amiga Gema, me ofreció ir con ella a este curso. En principio la idea me resonaba bien, muy bien, y de alguna manera, todo se había configurado para que yo pudiese ir, dispusiese del tiempo y el espacio para ello. Así que dije si. Mis experiencias en Fosfenismo habían sido breves. El verano anterior había asistido en el Herbolario Margaritas de mi amiga Gema, en El Espinar, a una charla que Meki ofreció sobre el tema, y asistí. Nada allí me resultó extraño, si bien para mi era desconocido. Llevaba un tiempo leyendo acerca de neurociencia, y aquello fue revelador. No obstante en mi vida reciente habían ocurrido muchas cosas y experiencias que me habían cambiado y habían dado un vuelco de 180º a mi vida. Ese mismo verano, hice registros akásicos y la conexión sanergética, como ayuda a todos los problemas que mi cuerpo y mi mente tenían. Este pasado invierno asistí a un curso de Fosfenismo básico que impartió mi amiga Gema en su herbolario, y volví a asistir como oyente en primavera, para asentar o/y recordar lo aprendido entonces. Esta segunda vez resonó de manera diferente. Lo comprendí mejor. Y después vino el curso de chamanismo de luz. Así que decidí ir, sin saber muy bien que haría allí, y fuese lo que fuese, sería Fosfenismo, y aquello era, sencillamente, bueno.

El viernes, por la tarde llegamos allí y tras ubicarnos en el alojamiento, nos reunimos con Francesc en la plaza de la Fresneda. Allí vi a gente que nunca había visto, pero mi sensación era que estaba muy agusto. Mi sonrisa radiante. Gema me presentó algunas personas, y también a Francesc. Después de presentarnos, me preguntó sobre mis experiencias en Fosfenismo, y al ver que eran pocas, me preguntó qué quería yo. Mi respuesta fue: Quiero saber quien soy, y que he venido a hacer. Vi en su cara alegría y satisfacción.

Nuestra primera actividad fue subir a la ermita de Sta. Bárbara. Allí, con la puesta de sol, realizamos meditaciones. Nunca había hecho nada igual. Mientras, por grupos, hacíamos sonar el OM, nos balanceábamos de diferentes formas. Me dejé llevar. Iba a aprender mucho… Por la noche, fuimos al Salt, pero yo no pude bajar. Me quedé allí arriba, observando las magníficas estrellas aquella noche, escuchando el caer del agua de la cascada, y observando también como el grupo avanzaba con sus lucecitas de Fosfenismo. Fue fantástico y sentí mucha paz.

El sábado por la mañana fuimos al Masmut. Allí continuaron las meditaciones, y se añadió un pasivo, es decir, cada grupo rodeaba a una persona que se colocaba en el centro y recibía la energía. Trabajamos los contrarios. Para mi era todo una novedad, pero allí estaba. El OM empezaba a sonar con más fuerza. Fuimos a comer a una preciosa pradera junto a una ermita linda. Tirados en el césped, con unas fuentes de agua, y un claustro precioso. Allí conversé con dos personas que han resultado ser muy especiales para mi. Gema y José. Sentía que les quería, y que eran alegría. También que yo les transmitía algo especial, emoción, y que estábamos muy agusto. Por la tarde fuimos a la Coveta, a continuar meditando en las entrañas de la tierra. Muy nuevo, y mucha paz. Me llamó la atención todas las experiencias que la gente de mi grupo tenía, y que yo, por más que estuviese allí de pasiva, no llegaba a ver-sentir. Si sentía mucha paz, pero no salía de allí, de mi cuerpo, era todo muy real, muy de aquel lugar. Se buscó la piedra de poder. Yo no la vi ni la encontré. El sábado por la noche si que fue una experiencia absolutamente sorprendente. En la ermita de San Pedro, una persona se ponía de pasivo, y le pasaban cosas extraordinarias. Sentí que allí había mucha energía y hubo un momento en que tuve que salir.

El domingo por la mañana subimos a la cueva de la Magdalena, un lugar de gran belleza. Allí trabajamos el animal de poder y la expansión de conciencia. Podía sentir lo especial de aquel lugar. Allí me sentí especialmente bien. Pude ver a un lchamanismo de luz testimonioeón, que luego era leona. ¿Sería ese mi animal de poder? Lo vi en mi imaginación. Ya por la tarde volvimos al Salt, y esta vez si que bajé. Un lugar en que el agua y las piedras te envuelven y hacen que puedas sentir lo especial de la naturaleza, nuestra madre. Allí trabajamos el neumofeno y el árbol de poder. Pude sentir en mi vientre el agua dando vueltas. Ya por la noche tomamos algo en la plaza de la Fresneda.

El lunes por la mañana estuvimos de nuevo en Santa Bárbara, con el objetivo de expandir la conciencia. Trabajamos tensiones estáticas y nuestro ser mental y emocional. Viajé en mi imaginación al universo. Después fuimos al árbol Oscar, alguien que llevaba allí mucho tiempo y que desprendía mucha paz. Nuestro viaje de vuelta fue con Eva, una extraordinaria mujer. Fue un placer nuestra conversación y nuestro estar con ella.

Como he contado al principio, hace un tiempo entré en este mundo de la energía, de otras dimensiones de las vidas. Puedo decir ahora que esta ha sido una experiencia transformadora. En primer lugar, las personas con las que he compartido estos días han sido muy especiales, y me he sentido muy bien tratada y cuidadísima.

Las experiencias vividas, aunque nuevas para mi, no me han resultado nuevas, resonaban conmigo, y siento que soy energía, y que de alguna forma que aún no alcanzo a comprender, pero si siento, es un nuevo comienzo en mi vida. Ha sido mágico y renovador. He vuelto llena de felicidad y alegría, de amor incondicional y de comprensión de vida.
Siento que hay un nuevo camino por delante, un camino fascinante y vital para un ser humano.

Pedro: chamanismo de luz, testimonio

Un año más, comenzamos el curso de naturofosfenología en la colina de Santa Bárbara, junto al mirador orientado hacia el oeste. Allí, proyectamos al sujeto pasivo –con el balanceo lateral- un punto de concentración. Dirigimos nuestra intención; nuestra voluntad y… sacralizamos al sujeto pasivo. En ese momento, lo más importante era él, y, en su observación –junto con el pensamiento rítmico-, generamos un arquetipo. A continuación, ya de anochecida, llegamos al paraje del Salt y nos situamos bajo el abrigo de la cascada de agua. Con su estruendo y fuerza de arrastre tuve la impresión de quedarme vacío, casi liviano, y con la semilla de la energía en el primer chackra. Este rato lo sentí de una forma muy íntima y vívida. La metáfora de la cascada que te limpia –sin mojarte- por dentro, que arrastra las inmundicias por la fuerza simbólica de las aguas y que siembra el girofeno en la zona sacra, se traduce en unos sentimientos, que, se expresan en el entrecomillado con las palabras literales de Francesc: La intención de domar la energía; Del caos sacar el orden y Destruir la energía para renovarla completamente.

Al día siguiente, en la Peña del Masmut, valoramos la emoción de la dualidad: cielo y tierra (balanceo vertical); día y noche (balanceo lateral). Proyectamos esa emoción con el punto de luz hacia el sujeto pasivo. Aquí, con los dos balanceos, me sentí muy bien y con una concentración muy buena. El punto de luz viajaba de forma suave de un lado a otro guiado por el trabajo metódico de Bruno a 1seg./lado; con mucha conciencia y calidad. La mañana se me pasó deprisa, sin darme cuenta. Fruto del buen trabajo, también, de todas las compañeras. Por la tarde, en la Coveta de l`Aigua, el grupo y yo nos quedamos en la entrada de la cueva, y aprovechamos para realizar ejercicios de desdoblamiento astral (creo que tienen que ver con el aspecto emocional o emotivo de cada persona…), también guiados por SuperBruno. Fueron muy instructivos.

Ya de noche, en la ermita de San Pedro Martir, trabajamos la subida de kundalini con ritmo a sexta parte. Francesc comentó que hay que intentar dar coherencia a la energía kundalini, es decir, domeñarla y tratar de dirigirla o controlarla para subir un grado hacia la plena conciencia. Y, como siempre, resultó mágico estar allí hasta casi las dos de la madrugada.

En la mañana del domingo, subimos a la cueva de Santa Magdalena. La espiral que estaba todos los años, en esta ocasión, se encontraba destrozada. Allí, con las tensiones estáticas, trabajamos el animal de poder. Se transmuta la energía animal en energía protectora. Cuando estuve de pasivo, con el apoyo del grupo, me vi como una loba (remarco el género femenino) y me sentí como ese ser: fuerte, vigilante y vital. En mi mente yo fui una loba de color gris claro.

Después, regresamos al Salt y tuvimos que cobijarnos de la lluvia, pues comenzó una tormenta. Siguiendo con la tónica del curso, me resultó muy cómodo estar allí. Siendo activo, estuve totalmente concentrado en los ejercicios. Como pasivo, pude ver un gran foso del que emanaba una luz amarilla-naranja pero con un fondo de tonos rojizos. Desde los bordes del foso salían las ramas de un Tejo pero, de repente, todo alrededor cambia: donde antes estaba la cascada, ahora, hay un ciprés enorme; (muy fuerte ese cambio en la visión).

Ahí acabó el curso para mí. Por motivos laborales me tuve que ir. Si hay alguna sensación o sentimiento que, de una manera más fuerte, recuerdo, es la de tener una mayor conciencia de las experiencias que el Fosfenismo nos regala. Así que, me siento mejor persona y con mayor conocimiento, y que sigo trabajando por el desarrollo de mi esencia como ser humano. Muchas gracias a todos, y un fuerte abrazo.Testimonio de Eva: curso chamanismo de luz

Eva: chamanismo de luz, testimonio

Hola. He traído conmigo una presencia que la sentí conscientemente en El Salt, que tiene otro origen… posiblemente… En La Coveta tenia la sensación que estaban presentes sin molestarme; me llevaban de paseo amorosamente, no me molesta, incluso por las noches vuelvo a Matarranya y al curso de chamanismo de luz, parece que se ha quedado algo pendiente y/o de descubrir. El trabajo interior después del curso iniciático del año pasado de Madrid me ayudado vivir las experiencias con lucidez y calma, sin el parloteo como diría Francesc y aceptar todo lo que viene… y ha llegado.

El domingo por la mañana subimos a La Magdalena para trabajar el animal de poder y los ancestros, trabajo con el fuego. El ejercicio eran tensiones estáticas y sexta parte. Fui la segunda pasiva, todo bien, tengo mi animal de poder… y llega el tercer pasivo: primera tensión estática pierdo el equilibrio, la secunda tensión tengo la sensación de desmayarme y me siento, y comienza unas oleadas de emociones DOLOR en un crescendo alucinante… no puedo controlar nada… de vez en cuando me llegan mis propios sonidos… y dejo que pase. Cuando siento que la intensidad esta bajando me levanto y me alejo del grupo para seguir soltando. Francesc se acerca para recordarme pon la mano en el ombligo. No sé cuanto tiempo pasó, puedo decir solo que a sido duro pero muy sano y liberador. Este curso para mi ha sido muy enriquecedor, he tenido la suerte de conocer personas de gran calidad humana, y me ha tocado un grupo estupendo: Pilar, Pedro, Pau, José, Miguel, y Antonio. Gracias por vuestro apoyo.

Gracias a Francesc que ha hecho posible este curso y mi participación. Gracias por estos días maravillosos en el curso de chamanismo de luz. Un abrazo.

Laura: chamanismo de luz, testimonio

Asistir al curso de Fosfenismo en la naturaleza fue una experiencia inolvidable, en primera conocer esos lugares mágicos, hermosos, con una gran historia ancestral con una energía sorprendente, y no se diga, conocer gente de diferentes países con una gran calidad humana y habilidades extraordinarias. En cada ejercicio todos vibrábamos con la misma frecuencia energética, podía sentirse su energía, su amor, en una de las prácticas en la cima de una montaña hicimos un ejercicio con fosfenos, nos pusimos todos en círculo, seguimos las instrucciones de nuestro maestro Francesc Celma y guau, que hermoso, pude mirar una luz color dorado que poco a poco nos envolvía a todos, luego a la montaña, posteriormente a todo el pueblo de Matarranya y después en un momento, esa luz era tan intensa, que se elevó hacia el cielo, en ese momento, sentí una emoción que no tengo palabras exactas para describirla, solo puedo compartirles que salieron mis lágrimas de tanta emoción, por unos momentos pare de hacer el ejercicio e incline mi cabeza para honrar a esa luz y energía tan sutil, que me hizo sentirme alegre, en paz, en reconciliación conmigo misma, con más amor a todo lo que me rodea, positiva y con fuerza para continuar mi camino en la vida y por supuesto, seguir recorriendo cada espacio, realmente fue muy enriquecedor.

Visitar cada lugar fue bello, ir a las grutas de cristal, ¡ver para creer!, espectacular, trabajamos ahí, igual puede ver algunas cosas increíbles en los compañeros con los que hacíamos los ejercicios, ir a la cascada y trabajar con la energía del agua, maravilloso lugar, mis ojos se deleitaron con tanta belleza que tiene el universo para nosotros, de igual forma ver y trabajar en Las rocas de Masmut, uff, hermoso, me quedaron ganas de regresar el próximo año. Gracias Universo, que siempre tienes lo mejor para mi y yo lo agradezco con amor.

José: chamanismo de luz, testimonio

Decidí no leer ningún testimonio ni experiencia previa al curso de chamanismo de luz para no sugestionarme en ninguna dirección. A la vez aunque me cuesta, traté de no tener expectativas. Simplemente pasar unos días experimentando, estando cerca de la naturaleza y entregándome al trabajo con intensidad. Por experiencia me resulta complejo siempre pertenecer a un grupo grande. Independientemente de la calidad de las personas como dice Francesc, se me hacen gigantes e impersonales. Consciente de mi limitación y de mi necesidad de silencio puedo decir que disfruté mucho de la compañía, diálogos y sillas ( jeeje) de Carmen, Nuria y Esther, que son con las que más compartí en estos días y a las que recuerdo con cariño y afecto.

Algo parecido a los grupos me sucede al narrar experiencias. Las encuentro siempre íntimas, personales, subjetivas, sujetas a revisión, precisión y acotación. Al fin y al cabo tengo bien aprendido y científicamente estudiado, que el cerebro es el mayor ilusionista de la historia. Nos cuenta lo que quiere, nos hace ver, oír y sentir fruto de la interpretación y el Maya ilusorio puede impregnarlo todo. Por eso tomo la decisión de lo útil, lo objetivo, lo coherente y lo cotidiano, versus la experiencia, el espectáculo y el dominio de lo subjetivo.

Los ejercicios de aquellos días ejercieron diversos efectos. Para bien no todos eran espectaculares ni desastrosos, sino variables en función de miles de factores. En la cueva por ejemplo sentí la presencia de una entidad, por así llamarlo, que estaba delante de mi a la derecha. Mi pierna derecha estaba fría, la izquierda normal. Me lo tomé con calma y sin son intriga me pregunto ¿Y esto para qué? ¿Qué hacemos con esto? Al acabar el ejercicio Magda que estaba a mi derecha me comenta que ella sentía una presencia a su izquierda y que su pierna izquierda estaba más fría que la derecha. Bienvenida la presencia y sin duda, el hecho de que algo exista o se perciba como tal, y por dos personas… es en sí mismo trascendente. Tumbado me llegó la imagen de una roca roja o algo parecido. A la noche al dormir pude identificar esa roca como un jaspe rojo.

En el ejercicio del árbol de poder no vi ningún árbol pero noté el centro bien expandido y creciendo… por así decirlo. No le di mucha importancia pero al viajar a la cascada y sentarme cerca del agua me encontraba bastante difuminado… A la noche de nuevo toda esa cascada barrió información y aportó lucidez al sueño.

En la cueva de la Magdalena noté en las proyecciones de las tensiones buena carga y energía sobre el cuerpo. El ritmo acumulado y los ejercicios me incitaban a correr por la naturaleza, subir y caminar a velocidad. Los ejercicios me ayudan a respetar, amar y querer mi propio cuerpo, porque éste adquiere otra dimensión y poder. Eso es vital para mi, porque respetando el cuerpo se encuentra cómoda el alma. Al fin y al cabo el cuerpo es donde duerme el doble, así me gusta verlo. Las caminatas se me hicieron cortas y a menudo ruidosas como la entrada a los lugares de poder, pero entiendo que es un asunto estrictamente personal y simplemente lo observé en mi interior. En algunas ocasiones estaba cansado en las proyecciones, sea como pasivo o activo, pero me repuse al instante y fui consciente del efecto del ritmo acumulado. Es bello además darse y recibir con los compañeros del grupo, encantadores todos por cierto.

Un ejercicio que me gustó mucho fue la convergencia ocular: tremendamente sencillo y con enorme lógica. Entender el pulso y la homología una vez más es un regalo gigantesco. Francesc lo explicó mChamanismo de luz: Fosfenismouy bien y Bruno le aportó hasta ternura. No pondría la mano en el fuego para asegurar que estaba en la montaña de enfrente, pero disfruté de la tendencia a la expansión posterior a la concentración. El viaje al centro de la galaxia se me hizo largo, a pesar del buen guía, pero a ratos muy energético. No me protegí bien del sol ni del viento y eso me sacó bastantes veces. Aprendo…

Lo que más me gusta del Fosfenismo no es la kundalini, ni los balanceos, ni las proyecciones y mucho menos las experiencias que puedan producir los ejercicios y que se encuentran parecidas a veces en otros métodos, normalmente sesgados. Lo que me gusta es que puede ser práctico, coherente y cotidiano, ¡amén de que ¡se puede entender! Práctico porque me demuestra mejoría evidente en el estudio, coherente porque es un axioma que trato de seguir y cotidiano porque para mi lo ordinario es lo verdaderamente extraordinario. Por eso es un método de calidad, aunque como todo, lo puedes llevar a tu vida para que ayude a despejar la basura o dejarlo ahí en el diario de experiencias mágicas para engorde del Yo.

La diferencia con los seminarios de ciudad es lógica. La naturaleza siempre invita al silencio, la expansión, la escucha y la certeza de que no somos nada. La zona y los lugares sin duda ayudan a ello. En ellos uno adquiere la dimensión de sí mismo y ve la altura real de los problemas, deseos, retos y ansiedades. La vuelta a lo cotidiano nos da la medida real: más tranquilo, mejor sueño, más enfocado, a ratos más sencillo… y con ganas de instalar mejor algunas prácticas. Más que suficiente para un humano con fecha de caducidad. La eternidad viene después. Abrazos.

Amparo: chamanismo de luz, testimonio

De todos los lugares en los que hemos estado en el curso de chamanismo de luz en el que mejor me he sentido ha sido la Coveta de l’Aigua. Lo noto cambiado: acogedor, generoso, iluminador, y es una percepción que cuadra bastante con lo que otros amigos y amigas han visto allí. La sensación es que la Coveta se ha vuelto luminosa y dadivosa, a la par que nosotros también la hemos iluminado.

En la Coveta vi lo sutil y lo primitivo. Lo sutil: la inspiración. Lo primitivo: la tierra, la madre, el útero, lo carnal. Más que verlo lo sentí mientras estaba de pasiva en el centro del grupo, como un torrente incontenible que me entró por el cuerpo y me hizo estallar en carcajadas, igual de incontenibles. Estuve mucho rato riendo sin motivo y sin poder parar. Cuando por fin me calmé, al poco, empecé a tiritar y al principio me pareció normal porque allí hace frío, pero al cabo de un rato hasta me asusté porque en mi vida había tenido una tiritona como aquella, de verdad, no sé, tan de repente y tan incontrolable como el ataque de risa de un poco antes.

Lo sutil: la inspiración. Dos palabras que se me instalaron en la mente y todo lo que vi y sentí giraba en torno a ellas. La inspiración es un plato que se cocina en un caldero con ingredientes tales como talento, conocimientos, tesón, confianza, trabajo… y entonces, si tenemos suerte, la inspiración, ese no sé qué, llega. O no. Algo muy sutil que parece que nos cae del cielo. El cielo y la tierra, justamente el tema de la meditación de esa misma mañana en el Masmut y que pareciera que para mí dio sus frutos por la tarde.

Lo primigenio y lo más elevado. En los momentos cielo ocurrieron más cosas y vi lo que yo considero lo mejor de mí misma; sería muy prolijo de describir pero también aparecieron muchas preguntas, mucha emoción, sorpresa, frustración… y en consecuencia unas cuantas lágrimas. Os aseguro que en toda mi vida había dedicado tanto tiempo a pensar en la inspiración como ese rato en la Coveta y los días posteriores que me ha tomado concebir y escribir estas líneas. Además, estuve viendo y percibiendo cosas todo el tiempo, no sólo el rato que estuve en el centro del grupo como pasiva (término que, por otra parte, nunca me ha gustado pero que seguiré usando para entendernos hasta que se me ocurra otro mejor). Es más, las percepciones más sutiles las tuve mientras trabajaba como activa con el resto del grupo y en el centro estaba una persona a quien conozco desde hace tiempo y a quien aprecio.

El trabajo de convergencia ocular el lunes por la mañana en lo alto de Santa Bárbara fue lo mejor después de la Coveta: la expansión de la conciencia para llevarla por todos y cada uno de los sitios donde habíamos estado; guiarla fuera del cuerpo, atraerla de nuevo, fue fantástico, suavemente, con naturalidad. Mi propia conciencia se me representó como la silueta de una figura imponente, algo así como una gran gárgola alada; me resultaba familiar, supongo que será un mix de los cuadros, las ilustraciones, películas y demás que habré visto a lo largo del tiempo. No sé, y me da igual; el caso es que durante el ejercicio me sentía bien y terminé satisfecha y un puntito sobrecogida y con pellizco en el estómago cuando caí en la cuenta de que ese ser–conciencia, tan imponente él, lo había guiado yo a voluntad.

Lo demás en Santa Bárbara, tanto ese día como el viernes, me lo podría haber ahorrado, bueno, exceptuando la maravillosa puesta de sol del viernes, que además me hizo un bonito regalo.En el Salt, durante la meditación del árbol de poder, se desató una tormenta y se puso a llover; me salpicaba el agua de la cascada que caía con fuerza llenándolo todo con gran estruendo. Cuando estuve en el centro del grupo ese estruendo me impedía concentrarme en ninguna otra cosa así que opté por concentrarme en él y el simple sonido de agua cayendo con fuerza se fue transformando en ruido de hombres corriendo. Para explicarlo en pocas palabras: aquello parecía el ruido que hacían muchos hombres corriendo precipitadamente. Hombres, varones. Huyendo. Fue una experiencia extraña y absurda. No logré ni comprenderla ni zafarme de ella y terminé muy enfadada. El Masmut es muy bonito y algún día espero sintonizar bien con él, igual que conseguí sintonizar con la Magdalena, que en esta ocasión se ha portado raro, con cosas en las que aún tengo que meditar.

Doris: chamanismo de luz, testimonio

Matarranya, tierra de contrastes y sorpresas. Es mi tercer año en el curso de chamanismo de luz, y uno siempre aprende cosas nuevas de esta tierra, del grupo que comparte, del momento personal en el que está… Este año no es distinto, empezando con la visita nocturna a El Salt bajo su bóveda estrellada y acabando en Molinos, en las Cuevas de Cristal. Después de unos días de descanso, quiero compartir algunas de las experiencias vividas en este curso. En ocasiones es difícil expresar con palabras todo lo vivido… prefiero sentir, compartir, agradecer a todos aquellos que han traído su ilusión, sus ganas y esfuerzo compartido. Gracias infinitas.

Como siempre Matarranya y el curso de chamanismo de luz juntos, nunca defrauda. Este año con muchas novedades: la salida nocturna del viernes fue una invitación a conectar con uno mismo a través de la luz de las estrellas. Este año la forma de organizarnos por grupos y vivir durante dos días consecutivos en el mismo grupo nos ha permitido compartir más, convivir las experiencias personales de la luz con mayor profundidad y consciencia. Una decisión muy acertada. Los inicios de mi grupo no fueron fáciles Masmut nos miraba desde arriba, imponente y recio, nos retaba a mostrar lo mejor de nosotros mismos, mensaje que finalmente interiorizamos como grupo y así conseguimos armonizarnos, entrar en ritmo y resonar unos con otros a través del balanceo lateral y antero-posterior. Fuerza, sudor, determinación y expansión de la consciencia fueron las notas predominantes.

La siguiente experiencia tuvo lugar en La coveta de l’aigua, nada era igual a los años anteriores. El trabajo del grupo fue duro pero exquisito. Estuvimos 4 horas en el interior de la coveta, y pudimos sentir su fortaleza, su energía: renovada, limpia y transparente. Una grata sorpresa, sin duda. El domingo estuvimos en La Magdalena, mi lugar preferido. Lo que uno siente a medida que sube la ladera de la montaña es cortejo, compañía, que uno no está solo. En este lugar, mágico por excelencia, uno se expande, se abre y consigue volar para conectar con su animal de poder. La salamandra es el mío.Experiencias de Doris en Matarranya 2013

Experiencia personal llena de matices, ritmos y empoderamiento con las tensiones estáticas. El cierre del ejercicio con el grupo lo más íntimo y selecto: una lección magistral del balanceo circular. En mi ejercicio con el grupo conseguí entrar en ritmo y salir de mi cuerpo, asomarme tímidamente al otro lado y observar con serenidad, disfrutar de las experiencias de kundalini de los otros grupos vecinos me agradó profundamente. Por la tarde, estuvimos en El Salt, pudimos remar juntos con tesón y fuerza a través del ritmo respiratorio grupal. Quiero compartir esta experiencia.

A través de este ejercicio, conseguí entrar en la matriz etérica de la tierra y ver su gran estructura, en forma de rombos que giraban al unísono uniendo el cielo y la tierra, el arriba y el abajo. ¡¡¡Fue espectacular!!! de una belleza sublime. Me sentía parte del inmenso mundo interior de lo terrestre, de lo interno del mundo vegetal, de lo micro. Agradecimiento inmenso por la experiencia vivida. Cansados y exhaustos pero felices nos fuimos a descansar. El lunes por la mañana en la Fresneda continuó el curso. Conseguimos aunar fuerzas de grupo, Miguel, José y yo con el resto del grupo en la iglesia de Santa Bárbara.

Sentimientos de serenidad y gratitud a todo lo vivido y todos por estar ahí presentes… ante la inmensidad vivida. Gracias a todos, al equipo de colaboradores y a Francesc por darnos este regalo. Seguiremos disfrutando del Fosfenismo, de la luz del mundo…

José: chamanismo de luz, testimonio

Matarranya, curso de chamanismo de luz … distinto, conmueve, … te cambia. No soy el mismo Jose que llegó, eso lo tengo claro. Hay sensaciones que te sorprenden… la parada nocturna en El Salt fue una de ellas, recoge… Hay sensaciones esperadas, el contacto con la naturaleza, los ejercicios de Fosfenismo, … Hay sensaciones que impactan… enfrentarte a ti mismo, permitirte ser feliz. Es como mirarse en un espejo… te ves. Envuelto en sensaciones vives días encadenando uno con otro, se duerme poco y se trabaja mucho, pero te sientes bien. Plenitud sería la palabra, si hay que definir la experiencia con una palabra.

En mi caso descubro que tengo menos miedos de los que pensaba, quedarme sólo en una cueva esperando a mi grupo lo encontré tan normal. Tomé algunas decisiones difíciles aunque correctas, me sorprendí. Tener una conversación con una mirada, levantarte antes de la hora para ver amanecer… Empezar a trabajar en un grupo distinto tras una experiencia que rozó el éxtasis el primer día, me fundí con la Tierra o así me lo pareció.

Todo está bien y además es lo adecuado, cuando crees que no es así, ahí tienes trabajo que realizar. Si que lo recomiendo, pero hacer un curso básico al menos antes y trabajar, le sacaréis más partido al taller. Traes unas expectativas, pasa lo que pasa y luego comprendes que estás trabajando aspectos que ni sospechabas que ibas a trabajar. No sé, me cuesta escribir, lo mío es hablar. Este curso se vive, si tienes la oportunidad hazlo.

El año que viene creo que repito, será el curso de chamanismo de luz 2014.