Curso en la naturaleza de Matarranya testimonio de Rubén

Curso en la naturaleza de Matarranya

Curso en la naturaleza de Matarranya: testimonio de Rubén

El curso en la naturaleza de Matarranya debería ser el coronamiento de unas clases de preparación previa pero la aparición del Fosfenismo y su conocimiento, para mi, fue a primeros de julio. Lo conocí a través de mi maestra Mara., ella conociéndome, sabía que podía enfrentarme al curso en la naturaleza de Matarranya por el proceso de enfermedad-cambio que estaba atravesando y del que, ella, era conductora/terapeuta; siempre le estaré agradecido. Así que fui directamente a la experiencia del curso en la naturaleza de Matarranya sin haber hecho ningún curso de preparación de Dr. Lefebure Methods.

Y seré tan breve como revelador: Llevo más de 30 años leyendo manuales místico-esotéricos-religiosos etc, etc. Integrándome en grupos dentro de estos campos de la más diversa índole, practicando y viviendo experiencias y, seria desleal e incorrecto, decir que no he vivido momentos mágicos y maravillosos.

En el curso en la naturaleza de Matarranya tuve varias experiencias muy intensas en los diferentes días, pero serian comparables a algunas de las que a lo largo de mi larga trayectoria había vivido. El instante/eternidad vivido en Masmut es otra cosa.

Pero transcribo directamente (sin matizaciones) lo que anote en mi libreta de bolsillo el mismo día, unas horas después del regreso de la experiencia en Masmut:

Durante el ejercicio de balanceo vertical, con las premisas de cielo/tierra, azul/rojo; trate de seguir con gran determinación, energía y pulcritud los pasos explicados por Francesc.

Simplemente lleve el ritmo 1/6 con la mayor sincronía que pude interpretar. Al cabo de 1 o 2 minutos mi estado perceptivo cambió. En mi imaginación proyecte un haz de energía que provenía del centro de la tierra, llegaba a mi coxis y recorría todo el interior de mi columna. A continuación no supe decidirme en la elección por el Sol, la Luna o las estrellas, así que me decidí por todo el cielo estrellado. Como si pudiese recoger todo el Universo infinito de una sola vez. A continuación lo descolgué como si de una tela se tratara y desde ese momento empece a proyectar sobre el ombligo del sujeto pasivo toda la energía que provenía de la unión de cielo/tierra.

En ese momento el ritmo empezó a hacer vibrar todo mi cuerpo al unísono, sin intervención de mi voluntad. Y a partir de entonces desapareció cualquier sensación de incomodidad, dolor o cansancio, transformándose en un bienestar que me sorprendió por ser muy intenso, reconocí inmediatamente que me encontraba ante una situación nueva y desconocida para mi.

Una sensación muy profunda. Una vívida sensación de formar parte de todo, sin ser una parte. Como fuera de si, pero con la conciencia presente dentro y fuera de mi cuerpo a la vez. Sin separación entre el yo y el todo.

De forma coloquial y con el más grande y humilde respeto, es como si Dios mismo me hubiese dicho: ponte aquí, te cedo los mandos un rato, para que sientas lo que yo siento.

Respecto a la duración, no puedo trasladar la experiencia a nuestra forma limitada de medirla. Creo esta fuera de nuestro concepto de espacio/tiempo pudo ser un instante o 20 minutos, no importa. Fue.

Y en mi vida, hay un ANTES y un DESPUÉS. Gracias.

Revista chamanismo de luz: testimonios

Revista chamanismo de luz: testimonios del curso de Matarranya 2014