Curso de chamanismo en Matarraña

Gema: curso de chamanismo en Matarranya 2014

Curso de chamanismo en Matarranya 2014

Gema

El segundo año vivido en el curso de chamanismo en Matarranya y quiero comenzar narrando esta experiencia así:

Para mi ha sido muy curioso y diría, relevante, que semanas antes de llegar al curso de chamanismo en Matarranya se activó en mi una gran  voluntad de hacer “balanceos” como nunca lo había sentido. Era como escuchar una vocecita que me invitaba a tener el impulso de “acumular ritmo” practicando balanceos preparándome para el curso de chamanismo en Matarranya. Fue una prueba de constancia para mi muy buena y agradecida también. ¡Ya empezaba a hacer efecto curso de chamanismo en Matarranya sin estar allí aún! Aunque esto solo fue una “avanzadilla”, ya que la vida me sorprendía con otro acontecimiento  muy importante, “fuerte” y único a la vez en mi vida y que se anticipaba “causalmente” un día antes de la fecha prevista del encuentro en la plaza de La Fresneda y justo el mismo día que marchaba al curso de chamanismo en Matarranya (habíamos decidido Víctor, mi marido, y yo, ir un día antes a descansar y conectar con el lugar pero no pudo ser así).

Ese jueves 24 de Julio a las 6 de la mañana recibía la noticia de que mi padre había fallecido. El estado de shock por la pérdida y todo lo demás que aconteció hasta el viernes a medio día que finalizó el entierro no fueron suficiente motivo para anular el viaje al curso de chamanismo en Matarranya. Y exhausta de cansancio emocional, mental y físico, el sábado por la mañana a la hora prevista, estábamos reuniéndonos con el grupo como si no pasara nada.

Fue la gran montaña Masmut la que me recibió en ese estado para practicar los primeros ejercicios donde solo estuve de activo. La activación de la energía se apreciaba con suavidad y el grupo se esmeraba por hacer bien el trabajo y compartir las experiencias. Después de comer nos esperaba La Coveta de l’Aigua, un lugar muy poderoso y con la energía Yin para recogerse y  trabajar con la oscuridad, el frio y la humedad que la cueva nos ofrece y poder conectar  con la piedra de poder. Francesc orientó el trabajo con la energía de color azul, que os aseguro que cuando la sentía entrar por el coxis, hacía vibrar todas mis células y todo el vello y los poros de mi piel se electrizaban en todo mi cuerpo. El color azul lo visualizaba con mucha claridad, era intenso y brillante. Cuando estuve de sujeto pasivo, la conexión con ese entorno me llevó de inmediato al recuerdo de mi padre. ¡Vaya si conecté con mi interior!  También  la piedra de poder se reveló ante mi y cada vez voy siendo mas consciente de utilizarla y aprovechar su poder.  EL grupo se aceleraba con los mantras y el ritmo y francamente me desanimé para trabajar. Quizá fue mas bien mi estado del duelo que volvía a revivir que lo que me llegaba del grupo. Aunque todo lo hablábamos de muy buen rollo.Matarraña 2014: testimonio del curso de chamanismo

Y aún quedaba más ese día, se estiraron las horas del reloj hasta la madrugada en la Ermita de san Pedro, ¡parecíamos incansables! El trabajo que llevó a cabo Francesc fue un iniciático. Por supuesto que nos acompañaba también la energía y el silencio de ese lugar y como no el conocimiento con que Francesc explicaba y dirigía el trabajo, tanto para las nuevas personas que vinieron como también sirvió de recordatorio a los veteranos como yo. Opino, que lamentablemente y por supuesto inconscientemente, caemos en el olvido de lo aprendido y sobre todo de las cosas importantes y sencillas que nos aportan un beneficio y necesitamos que nos las recuerden de vez en cuando. Lo digo particularmente por mi que conocía estos ejercicios hace mucho tiempo. Agradezco el volver a sentir nuevamente el ritmo y la energía en todo lo que soy.

Y agradezco también el conocimiento traducido en las palabras que escuché de Francesc que le han dado mayor significación y comprensión de este método  que es Fosfenismo, la luz y el ritmo. Pude comprobar que las personas que pasaron por la experiencia iniciática esa noche, habían sentido algo diferente en ellos que marcaría un antes y después. Ojalá den testimonio de ello. Era todo tan intenso… que apenas quedaba tiempo de pensar en nada, tan solo estar aportando el trabajo cada uno en cada lugar y situación, acumulando eso que llamamos energía.

El domingo fuimos a la cueva de la Magdalena, un rinconcito de la madre tierra acogedor y con una energía muy sensible para nutrirnos de otro nuevo trabajo. Aunque llegar hasta allí requiere de un esfuerzo físico para la superación de los buenos caminantes. Cierto es, que nada se nos da sino sale de nuestro esfuerzo, sin embargo, que ¡grato es cuando a la vuelta de ese esfuerzo vemos los resultados! Este mensaje ha sido para mi de suma importancia en este encuentro. Comprender con mayor conciencia, que si dedicamos tiempo en practicar y dar uso a tan poderosas herramientas, el resultado se aprecia en uno mismo y es tan gratificante sentirlo…

Al momento de llegar a la cueva, una bella imagen muy clara de la cabeza de un águila con una mirada muy penetrante se me brindaba como un regalo, ahí estaba el animal de poder  con el que podíamos conectar. Un animal que ve el mundo a vista de pájaro, ¡ya lo entiendo!

Muchos nombres y ninguno verdadero… ¡tan solo el recuerdo del héroe!!! Otro trabajo para desarrollar en la Magdalena, el recuerdo de “sí mismo”, el descubrir que llevamos muchas máscaras o nombres  a cuestas que hacen que no seamos nosotros mismos. La comprensión y toma de conciencia sobre ello amplificó la visión sobre mi. Y todo ello se iba desarrollando durante los trabajos, mantras, balanceos, tensiones, etc.  que íbamos haciendo. Y sinceramente os digo, que cuando estuve de sujeto pasivo, la energía se iba expresando en mi de un modo muy suave, era tranquila sin exaltaciones como el año pasado, no hacía falta. Un buen trabajo de nuevo por parte de Francesc, despertando la “conciencia pura” con sutiles mensajes.

Por la tarde nos encontramos con la energía del Salt, este año no había agua y prescindimos de la fantástica cascada aunque el lugar emite muy bonita vibración igual. Nos reunimos cada grupo en un lugar escogido y dedicamos buen rato a trabajar con el neumofeno y el árbol de poder.  Este fue para mi uno de los peores ratos vividos. Tenía dificultad en conectar con el ritmo y mi  respiración y aún así el árbol de poder que era una carrasca, creció y se hizo grande dentro de mi pecho. Quería marchar cuanto antes de allí, no estaba preparada aun para afrontar ese reto de respirar la vida. Eso a veces nos pasa y hay que respetar que todo llega en el justo momento, cuando estamos preparados, ni antes ni después.

Y llegó el último día, lunes por la mañana a Santa Bárbara donde nuestras miradas  apreciaron un horizonte infinito precioso. El trabajo fue diferente ya que dejamos el pequeño grupo al que pertenecíamos de 5 o 6 personas y lo hicimos en colectivo, todos juntos, muy pegaditos y con las manos entre lazadas, tumbados en una gran roca lisa que mostraba ser el precipicio de un valle. Fueron las tensiones estáticas las que nos llevaron a rozar los límites físicos a más de uno en ese ejercicio. Aunque el viaje al que nos dirigió Francesc mereció la pena. Nos proyectamos como seres de luz (el doble de luz que se llama), mas allá de lo que nuestra visión física alcanza, sobre volando límites terrenales y gozando del inmenso cosmos para alcanzar el propósito del encuentro con las almas y el nombre verdadero, ¡una chulada! ¡Y  más conciencia de todo ello claro!

Y nuevamente, como otros años, para despedirnos del curso de chamanismo en Matarranya visitamos al majestuoso Oscar, una carrasca anciana y enorme que nos acoge en la meditación que nos guía Francesc para seguir alcanzando estados sutiles de paz y conciencia. Y esto es lo que me llevé puesto de la experiencia del curso de chamanismo en Matarranya 2014 y un gran agradecimiento a todo, a los lugares, los compañeros, el maestro… ¡Que sean bendecidos!

PD: ¡Ah! y por supuesto que todo lo que os ha narrado mi corazón a través de estas palabras, han estado acompañadas de muchos fosfenos o “luz” con la lámpara fosfénica y la luna y como no, el ritmo, que nos acompaña siempre en la vida escuchado con auriculares del neurosincronizador y equilibrando mis hemisferios cerebrales. Como diría Francesc… ¡una pasada! ¡Hasta el próximo curso de chamanismo en Matarranya 2015!