Chamanismo en Matarranya 2013

Magda: testimonios chamanismo de luz

Chamanismo de luz 2013

Magda. Testimonio del curso de chamanismo de luz 2013 en Matarranya

Ahora que estoy sentada y elaborando un pequeño guión para explicar de una forma clara mi experiencia en el Matarranya, siento que debo empezar por mi primer año. La primera vez iba cargada de expectativas, yo había evolucionado con la realización de los ejercicios y creía que había llegado el momento de un cambio, algo remarcable y contundente. La experiencia fue magnífica, pero la misma proyección y ansiedad limito la magnitud y la vivencia de las experiencias. Yo regresé hipercontenta, con mucha gratitud a mis compañeros, al lugar y al profe. Después de dos años, al repetir la experiencia, he sentido mi espíritu de otra manera, he seguido una evolución y un crecimiento lento y constante y la vivencia ha sido totalmente distinta. Mi pretensión no estaba en un cambio radical, en un festival de luces y colores, yo solo quería sentir mi espíritu y vincularlo a los elementos esenciales. La primera toma de contacto en Santa Bárbara me hizo revivir y aproximarme a la energía del lugar, a tomarle el pulso, a sentir el inicio de un trabajo embrionario. Sentir el Salt por la noche, con la fuerza del agua y el poder de las estrellas fue mágico. Empezamos el sábado i Masmut con su majestuosidad me caló sus raíces, me vinculé a la regeneración de la energía primigenia del ser con la energía primigenia del lugar, las águilas vigilantes, protegiéndonos, los grillos acompañando nuestros ritmos, o tal vez sería mejor decir el ritmo… La luz me iluminó y sentí la tierra y como mis raíces se hundían en ella. Por la tarde llegamos a la Coveta y surgió el temor, el miedo, la otra vez me marché, no aguanté su oscuridad, su fuerza. Esta vez fue totalmente distinto, me sentía cómoda y viví la experiencia con placidez. Realicé el ejercicio como activa y no me apeteció ponerme de pasiva, el trabajo con los compañeros fue suficiente, pude mirar mi rincón oscuro, con mis miedos y mis dudas y, lo miré de frente sin temor. Sentí la energía del lugar fuerte, revoltosa y curiosa.

Por la noche en la Ermita de San Pedro estaba mareada, fatal, ahora me doy cuenta del cúmulo de energía que hervía y hervía con mucha fuerza. El domingo empezamos a trabajar en un lugar de culto para mí, la Ermita de Santa Magdalena,, trabajamos fuerte con las tensiones y la energía del lugar, la energía generada por el grupo me regaló una bonita experiencia, no estaba sola, mi lobo me acompañaba y caminamos juntos uniendo nuestras fuerzas, sin prisa pero sin pausa, sabiendo que habíamos iniciado una experiencia de vida.

Por la tarde en el Salt, tan noble, tan suave y al mismo tiempo fuerte y vivo… bien, mi ombligo fue una vorágine de energía, por un lado, mi columna se convirtió en unas fuertes raíces que se hundían en el suelo, en la tierra, en el magma, por otro mi árbol crecía fuerte, sin pretensiones, pero muy verde, con mucho fruto, fecundo. El lunes por la mañana llegamos a Santa Bárbara de nuevo, trabajamos la convergencia ocular, intuición, el abrazo del ser con el paisaje, la fusión con las colinas y el valle.
El gran regalo: viajamos por la galaxia, la luna, el sol, la conciencia del todo y de este todo en uno mismo, esta chispa que salta y es engullida para volver a saltar y así infinitamente. Me perdí en su inmensidad, la fusión de almas, conciencias….

Por fin Oscar, nuestra encina majestuosa, que cada vez nos recuerda quienes somos y sin pretensiones nos devuelve a la tierra, nos abraza y calma nuestro espíritu inquieto y rebosante, su sabiduría traspasa nuestra piel y cala en ese sitio que cada uno tiene, a veces sin saber exactamente donde.

Para despedirme solamente hay una palabra, GRACIAS, gracias al grupo, gracias a los compañeros de experiencias, algunos amigos otros compañeros de energía y sentimiento, gracias por la oportunidad única de crecer, gracias a los lugares que nos han acogido y regalado su fuerza y sabiduría, gracias al profe que como guía nos indica el camino para no perdernos, atento, vigilante… También quiero agradecer a Bruno su fuerza.