Transmutar la emoción curso de Dr. Lefebure Methods

Transmutar la emoción mediante kundalini

Transmutar la emoción mediante kundalini, testimonio del curso de Matarranya M3

El curso de transmutar la emoción de M3 comenzó con el ejercicio en el bosque, en mi caso el año pasado trabajé en un árbol fuera del bosque, este año tal y como iba andando sentí que debía trabajar dentro de él, así que cuando pasé por delante del árbol con el que había trabajado el año pasado, le pedí permiso para poder cambiar, y tal yo lo había sentido, no había ningún problema, le hice una ofrenda y le di las gracias, también sentí que los dos árboles estaban comunicados, así que continué andando hasta encontrar mi otro árbol.

El ejercicio era sacar transmutar la emoción y pude comprobar que la emoción salía y parecía que se condensase delante de mí, como si el frío hiciera que no se esparciese, fue un trabajo precioso, el sacar esa emoción que ya no necesitaba y no me beneficiaba, fuera de mí, pues cada vez que liberaba parte de esa emoción me sentía más libre. También trabajamos, para transmutar la emoción, la mantralización con una frase corta, la que yo elegí, hacía que identificase todos los aspectos de la emoción a transmutar, y sentía como me liberaba de ella y la colocaba delante de mí, el frío se encargaba de dejarla bien fija.

Después de pasar unas horas delante del árbol pude ver en su tronco la cara de un ser de luz, su cara era de luz blanca, poco a poco pude ver su cuerpo, y cómo fue cambiando la forma de su cabeza y de su cuerpo, vi como se movía, incluso llegué a ver como movía la boca, imagino que estaría comunicándome algo pero no llegué a escucharlo, esto duró varios minutos, no podría decir cuantos, porque la transformación era lenta y yo estaba fascinada por poder presenciar algo tan bello.

Para este curso de transmutar la emoción de M3 nos avisaron de que haría mucho frío, y el aire tan frío que soplaba ayudaba a sacar la emoción, y aunque pasé frío no fue algo insoportable, pasé todo el ejercicio con las manos congeladas y cuando terminamos me quité los dos pares de guantes que llevaba y se me calentaron en unos pocos minutos, algo curioso, solo la ultima hora sentí como me calaba dentro el frio, pero ya quedaba poco.

Ya por la tarde trabajamos con la sexta parte, y la preciosa música del bolero de Ravel. Desde el principio sentí que a mi serpiente le encantaba esta música porque empezó a bailar muy lento, haciendo el ocho tibetano en mis caderas, así que la dejé bailar al son de la música, y mis caderas comenzaron a bailar también. Aunque el trabajar en sexta parte es muy agotador, al sentir la música y cómo mi serpiente bailaba a su ritmo, notaba que no me cansaba tanto y así estuvimos esa tarde durante 5 horas.

A la mañana siguiente del curso de transmutar la emoción de M3 fui la primera en ponerme de pasiva, y ya tenía permiso mi serpiente para poder bailar. El objetivo era que la serpiente se comiese esa emoción, transmutar la emoción, que habíamos concentrado delante nuestro en el bosque, así que mi serpiente empezó muy lentamente a bailar y a subir poco a poco por cada uno de mis chakras, mi cuerpo también se movía al son de movimiento de la serpiente, fue saliendo por todos mis chakras comiéndose literalmente esa emoción, iba sin prisa pero sin pausa, un caminar por mi interior muy placentero y liberador el sentir que ya no quedaba ni rastro de la emoción que había sacado fuera de mí y que ya no necesito ni tener, ni experimentar más, también sentí como subía kundalini, lo sentí muy sutil, muy liberador y a partir de ahí mi serpiente bailaba al son de la música por todos mis chakras y mi cuerpo se movía tal como lo hacía la serpiente. La sensación era de libertad total y muy placentero pues la serpiente fluía por mi interior, saliendo y entrando por mis chakras, y no hubo hueco después de desaparecer, de transmutar la emoción, me sentía de plena de alegría, felicidad, placer, segura… tanto que aun hoy siento que esas sensaciones tan lindas ocupan más espacio que mi cuerpo físico, es un no poder quitarme la sonrisa de la cara.

Cuando pasé al espacio de encaje, reponiéndome fui calmando a mi serpiente porque no había manera de que parase de bailar, de hecho no lo hizo en las siguientes 10 horas que estuvimos trabajando con los compañeros que faltaban, eso sí, mi serpiente se quedó en mi cadera bailando, y no podía parar pues lo intenté en varias ocasiones, el quedarme sentada y trabajar la sexta parte algo mas descansada, pero no podía, tenía la necesidad de levantarme y seguir bailando con mi serpiente…  una experiencia preciosa.

Y me lo he pasado genial en este curso de transmutar la emoción de M3 con mis compañeros, había un ambiente muy bueno en el grupo, he disfrutado de la compañía de todos ellos, de sus conversaciones y nos hemos reído también mucho, en el poco tiempo que teníamos libre, gracias a todos por un fin de semana inolvidable y a Francesc en especial por hacerlo posible, gracias.

Nuria Martínez