Viaje iniciático y mundo sutil

Viaje iniciático

Viaje iniciático y mundo sutil las experiencias subjetivas en las iniciaciones y búsqueda constante de nuevos paisajes espirituales

Hace tiempo que quiero escribir al respecto de un tema recurrente con ciertos alumnos que tienen interés en los aspectos más finos del método, los más sutiles, los más transcendentes, al viaje iniciático, si se quiere, en lo espiritual. La aplicación del Fosfenismo en todos los ámbitos diríamos de tierra sigue un procedimiento argumentado pautado y coherente, el mismo que en los aspectos del viaje iniciático, el caso es que cuando el alumno aplica el método en pedagogía, desarrollo personal, terapéutica etc. los resultados los ve claramente en tierra y son pocos los que les dan la espalda, la situación cambia en el viaje iniciático porque las experiencias son impresionantes y abren la puerta a un mundo nuevo (incluso para los que creían que estaban, muy, muy avanzados…).

En ese momento hay dos tipos de proceder que me gustaría comentar. Hay quien se limita a ver fotografías de la ciudad a la que quiere ir y empieza a preguntar por su historia por su clima por sus gentes, como si ya estuvieran allí pretendiendo con ello ahorrarse el viaje iniciático, regalándose una especie de documentales de viajes, concretamente el capítulo de viaje iniciático… Otros deciden coger el coche para ir pero pretenden a los pocos kilómetros, saber cómo y dónde van a aparcar durante el viaje iniciático. Llega un momento en el que se buscan respuestas sobre lugares y experiencias en las que no están y que no tienen todavía, y si las tienen son esporádicas, del todo fugaces e inconsistentes. No tiene ningún sentido explicar cómo y dónde vamos a aparcar nuestro coche al llegar a nuestro destino cuando todavía tenemos dificultades para ponerlo en marcha y coordinar nuestra motricidad y atención en el cambio de velocidades. No conseguiremos más que confusión y dispersión, sencillamente, no tiene sentido.

En estás situaciones siempre recuerdo un pasaje en el que un discípulo de Buda no hacía más que refunfuñar porque este no le contestaba si el universo era infinito o si era eterno entre otros muchos y variados posibles aparcamientos. Entonces Buda le contó una historia, una historia de un hombre herido por una flecha envenenada; sus parientes y amigos quieren llamar a un médico, pero el hombre…

No dejaré que me retiren esta flecha sin antes saber quién me ha herido, si es un kshatriya o un brahmán… cuál es su familia, si es grande, pequeño o de talla mediana, de que aldea o ciudad procede; no dejaré que me retiren esta flecha sin antes saber con qué clase de arco me la han lanzado… qué cuerda se empleó en el arco…qué pluma se usó en la flecha… de qué forma estaba hecha la punta de la flecha…

El hombre murió, además murió sin saber…

Buda le recordó al discípulo que él únicamente había enseñado una cosa: las cuatro Nobles Verdades. Antes de saltar hay que mirar bien el apoyo, la pisada debe ser firme, y la superficie regular y sólida, si no nos arriesgamos a torcernos el tobillo o a saltar poco… Es básico, desde mi punto de vista, prestar atención a nuestro entorno de tierra, debe estar equilibrado en cuanto a nuestras emociones, a nuestro trabajo, a nuestro dinero, a nuestro nivel de satisfacción etc. y sobre todo hay que poder responder afirmativamente a la pregunta, ¿estás contento/a?

Es solo una reflexión, pero no tiene mucho sentido ir a otra ciudad cuando todavía no conoces bien la tuya, acostumbran a producirse sorpresas y es frecuente encontrar lugares muy próximos de una belleza fantástica, lugares accesibles y familiares por el entorno cercano en el que se encuentran. Del viaje iniciático siempre se vuelve, o no,  pero no es un viaje de fin de semana ni tiene sentido llevarse la cámara fotográfica…