Pedagogía y glándula pineal

Pedagogía y glándula pineal

Pedagogía y glándula pineal: nueva pedagogía de luz

Que la luz es importante para la vida parece obvio, pero es algo que olvidamos muy a menudo y de lo que no obtenemos todo el provecho que deberíamos. La luz es el origen de la vida y podemos llevarla al interior de nuestro cerebro, literalmente, activando todas las funciones neuronales, equilibrando nuestras emociones y desarrollando nuestras capacidades sutiles. Así es, sabemos transformar la energía de la luz y convertirla en la verdadera revolución educativa del nuevo milenio: pedagogía y glándula pineal.

Al observar una fuente de luz adecuada de un determinado modo, se genera una imagen de luz interior, fosfeno le llamamos, que ilumina nuestra mente y que en ningún caso es una simple imagen de persistencia retiniana,  pues es fotografiable, dirigible y exteriorizable, y en su presencia razonamos más y mejor, sentimos más y más empáticamente, y conectamos más y más lúcidamente con nuestra conciencia.

Un fosfeno es la representación sutil de la luz física que lo originó, es la luz que toca el asiento del alma, como denominaba Descartes a la glándula pineal, y podremos activarlo, verlo, entenderlo y exteriorizarlo, coherentemente, desarrollando nuestra mente, armonizando nuestras emociones y despertando nuestra conciencia. Con los fosfenos, el Dr. Francis Lefebure realizó grandes descubrimientos en fisiología cerebral, y desarrolló un método de estimulación de todas las facultades de nuestro cerebro, Dr. Lefebure Methods®, y de nuestra personalidad.

La estimulación es tan simple, tan obvia pues utiliza la luz y el ritmo, que las aplicaciones y los resultados son inmediatos. Sesenta años de trayectoria y miles de alumnos en todos los países del mundo lo atestiguan.

Bastan tres minutos para constatar la efectividad de la aplicación pedagógica de los fosfenos y de la audición alternativa o neurosincronización. Los fosfenos están íntimamente ligados y son espejo de los ritmos cerebrales, hasta el punto que se rigen por las mismas leyes de periodicidad que las imágenes mentales más elementales a las que podamos prestar atención. La Humanidad ha realizado fosfenos desde su origen con la observación del fuego y del sol, la luna, el cielo luminoso, las estrellas, etc. pero la historia de los fosfenos viene de mucho más lejos…Glándula pineal activada con fosfenos

El orificio encontrado en la parte superior del cráneo en algunos fósiles de lagartos prehistóricos, correspondería a un tercer ojo que probablemente, debió ayudar mucho a prevenir los peligros que pudieran venir del aire sobre todo en el momento en que el animal debía salir del agua, un ojo literalmente, mirando al cielo. En cualquier caso desde los peces a los mamíferos podemos encontrar un tercer ojo.

Un órgano que pierde su función en el proceso evolutivo acaba desapareciendo o en el caso del tercer ojo reconvirtiendo sus funciones, así el tercer ojo, se convirtió en los vertebrados, en una glándula de plena función. La glándula pineal, situada en los humanos en lo más profundo del encéfalo, tiene su origen en el tercer ojo. Su historia es la de un ojo que, en el devenir del proceso evolutivo, se convirtió en glándula pero que todavía conserva una estrecha relación con la visión pues regula la luz exterior con los niveles hormonales. La glándula pineal de hecho, está unida a la retina, así pues de facto forma parte de las vías visuales. Cuanta menos luz más melatonina, más sueño. La glándula pineal la produce a partir de la serotonina, también llamada hormona del humor o de la felicidad.

La glándula pineal es también un convertidor neuroendocrino relacionado estrechamente con las vías neuronales vinculadas a la visión, ya que las fibras ópticas provenientes de las capas ópticas, convergen en la base de la glándula pineal para desde allí irradiar al cerebro, de hecho en los vertebrados inferiores tiene toda la apariencia de un ojo pues incluso posee en su parte exterior un cristalino y en la interior un humor vítreo, muy parecido a una retina, con células fotosensibles. Podemos convenir pues, que de hecho en el fondo del cerebro, tenemos un antiguo ojo que todavía está conectado con la visión pero que no ve, al menos como el ojo al que se conecta, pero que está vinculado estrechamente a la luz.

El tercer ojo fue una ventaja evolutiva en los tiempos en los que primaba la feroz competencia por la supervivencia y se reconvirtió en una glándula relacionada con la luz y sus ciclos y muy probablemente con imágenes interiores, con un cine interior en una elegante inversión de su función puramente defensiva y de supervivencia al comienzo, y de introspección e interiorización de la energía de la luz después. Incluso la dimetiltriptamina, de la que se encuentran trazas en el organismo humano y que muchos investigadores creen que está en la glándula pineal, sorprendentemente, es un componente fundamental de la ayahuasca, una conocida planta alucinógena, utilizada desde hace milenios para producir estados alterados de conciencia que se acompañan de imágenes impactantes y muy conscientes, casualmente su estructura es extremadamente similar a la de la melatonina y la serotonina, hormonas reguladas por la glándula pineal.

Esta inversión del exterior al interior se pone de manifiesto en ciertos experimentos en los que se priva del tercer ojo a ratas jóvenes pues crecen más y más rápido; sucede lo mismo con los pollos, llegan mucho más rápido a ser gallos o gallinas. Incluso niños que ven afectada en su funcionamiento la glándula pineal alcanzan antes la pubertad creciendo sus órganos sexuales rápidamente, y al contrario, según B. Sergueiev  (Fisiología Recreativa. B. Sergueiev. Editorial Mir) si se introducen en el organismo preparados a base de pineal, la pubertad se retrasa e incluso en animales se produce una atrofia de las glándulas genitales y se reduce la procreación.

De algún modo cuando el ojo físico transformado en ojo interior se deteriora o deja de existir se produce una vuelta a la predominancia de lo exterior, de lo físico. Es extremadamente interesante esta inversión. Parecería que la evolución está trabajando en la línea de una cierta sublimación, tomando una dirección hacía los procesos introspectivos en vez de hacia los puramente defensivos o de supervivencia.Cerebro reptiliano

En cualquier caso el proceso evolutivo del cerebro humano es una sucesión de mejoras adaptativas que le obligan a crecer por zonas en distintas épocas, conservando siempre las más antiguas. Las funciones instintivas de supervivencia, de procreación, de territorio, de búsqueda de la comida, de alerta ante el peligro con respuestas de conflicto o de huida, etc. hunden sus raíces en una zona enterrada en lo más profundo del cerebro como la más pequeña de las muchas muñecas rusas de la evolución. Desde los reptiles, que luego propiciaron la aparición de los mamíferos, es el asiento de los instintos, se encarga de la supervivencia vegetativa sin ninguna interacción emocional, es el cerebro reptiliano o arcaico, que actúa con respuestas programadas y automáticas, en definitiva con respuestas estereotipadas. Es una zona de nuestro cerebro que se caracteriza por la acción y por el presente, por el aquí y ahora es absolutamente tierra, terrenal.

En el contexto escolar la supervivencia está muy presente, es decir, el aprobar como un perpetuo salto de vallas, las que se superaron no fueron más que obstáculos en el camino, conforme se avanza, quedan en el olvido marcadas como simples desafíos en un entorno competitivo.

Cuando un niño realiza fosfenos su mundo se vuelve mucho más flexible y ágil, sus procesos de adaptación se realizan como algo natural debido a que la luz interior del fosfeno despierta respuestas rápidas de adaptación al entorno debido a la enorme intuición que se manifiesta cuando está presente la luz interior.

¿Existe algo más natural que la luz? El cerebro arcaico entiende el lenguaje de la luz pues es la que le permite la supervivencia, así llevar la luz al interior del cerebro mediante el fosfeno, permite generar experiencias estereotipadas más rápidamente y en sintonía con los factores emocionales y sociales del alumno. La luz del fosfeno permite percibir el aprendizaje como algo intrínseco a la vida misma porque se vuelve natural y fácil, de modo que aprender pasa a ser algo siempre en movimiento, siempre creativo, pues la fantástica activación que el fosfeno produce en el cerebro del alumno se acompaña de naturalidad y de alegría, terreno perfecto para que el proceso de aprendizaje se produzca como algo innato y no como un desafío arcaico para la supervivencia en un entorno hostil.

Al respecto, en el artículo Señores de la luz II recordé una costumbre muy antigua en Euskal Herria consistente en colocar un sol en las fachadas de las casas como protección una lleguzki-lore o flor del sol, es decir, una flor seca del cardo silvestre carlina acaulis. Una leyenda muy antigua habla del temor de los hombres a la oscuridad en el principio de los tiempos, acosados por dragones (representación clásica junto a la serpiente del caos primordial), así en constante tensión, los hombres pidieron a la Tierra solución y ésta creó la Luna, que fue un alivio momentáneo hasta que por fin la Tierra accedió a crear el Sol que relegó a la noche el caos y el miedo en forma de brujas, dragones y serpientes; todavía atemorizados durante la noche en la que reinaba el miedo, los hombres volvieron a acudir a la Tierra y fue entonces cuando por fin, les dio una hermosa flor que al verla los señores de la noche creerían que era el mismo sol: lleguzki-lore.

A nuestro cerebro reptiliano o arcaico le gusta la luz y teme la oscuridad que siempre se ha asociado con el caos primordial.

Como algo que caracteriza en su raíz el método de los fosfenos, Dr. Lefebure Methods® es la reproductibilidad, la concreción de sus resultados, podemos realizar un pequeño ejercicio para observar como la luz interior toca nuestro cerebro más atávico.

El Dr. George Goodhearth en la década de los 50 empezó a investigar sobre las respuestas musculares, fuerte o débil, cuando los sistemas que alimentan al músculo, ya sean nervioso, linfático, sanguíneo o energético, le generan estrés o lo bloquean, es decir lo debilitan, o bien cuando fluyen y lo fortalecen. El diálogo con el cuerpo se dio en llamar kinesiología y consiste en test musculares para encontrar desequilibrios y llegar a corregirlos.

En muchas ocasiones se realiza el test el deltoides por ejemplo, se extiende el brazo formando un ángulo de noventa grados con el cuerpo pidiéndole a la persona que intente mantenerlo firme ante una pregunta que, y este es el punto importante, la estresará o no, es decir, será verdad o mentira, será bueno o malo para el cuerpo etc. Así cuando el sujeto responde a la cuestión se realiza un ligero empuje por parte de otra persona, en dirección al suelo sobre su muñeca. Si durante la presión el músculo se mantiene firme, es decir, el brazo no cede, ofreciendo una sensación rigidez, se conviene que el estado del músculo es fuerte, y por lo tanto que la respuesta es verdadera o bien favorable para el organismo etc. en definitiva que no produce estrés en el organismo. Si el brazo cede es un elemento que genera estrés, entonces no es bueno o verdadero o conveniente en ese momento para el individuo.

Algo muy plástico para ver los resultados y el funcionamiento del test kinesiológico es testar con una obviedad, por ejemplo, preguntar si el nombre del sujeto es verdaderamente el suyo, por ejemplo, ¿tu nombre es Luís? Mientras se ejerce la presión y el sujeto responde, , o bien repite, mi nombre es Luís. Es muy clara la resistencia muscular, la sensación de rigidez. A continuación se realiza el test con un nombre falso y se comprueba como el estrés de la falsedad, en este caso, produce debilidad y el brazo cede por mucha resistencia que el sujeto quiera oponer, de forma manifiesta.

Es muy interesante también realizar el test con el azúcar que siempre debilita a todo el mundo, solo hay que colocar el azúcar a la altura del timo del sujeto que realice la experiencia mientras, por ejemplo, con la otra mano que le queda libre, otra persona ejerce la presión en la muñeca del brazo extendido y con dirección hacia el suelo. Se observa como la debilidad es manifiesta en todos los sujetos.

Pasemos el test kinesiológico al ámbito del estudio y hagámoslo con un problema de competitividad, de rol en el grupo clase, de conflicto si se desea, por ejemplo, con un compañero o compañera con quien las peleas sean frecuentes, cerebro reptiliano, es decir, funciones instintivas de supervivencia, de procreación, de territorio, de búsqueda de la comida, de alerta ante el peligro con respuestas de conflicto o de huida, etc.

Pediremos al alumno que diga su nombre para verificar la respuesta muscular fuerte. Huelga decir que debe interpretarse el test como un juego, como un divertimento que sea agradable para el niño. Rápidamente se observará la respuesta fuerte del deltoides. A continuación se realizará con la descripción de un suceso de conflicto por ejemplo de pelea con un compañero, mientras el niño describe el episodio, le pediremos que intente mantener el brazo rígido. Se observará que la debilidad es muy clara, muy manifiesta. Ahora, hagámoslo con luz, démosle al cerebro reptiliano luz, la luz del fosfeno. El niño observará la lámpara fosfénica del Dr. Lefebure durante treinta segundos hasta que aparezca un ligero color azulado, en ese momento le pediremos al niño que cierre los ojos y que vea la luz y la describa. Es extremadamente plástico y agradable, el alumno describirá un mundo calidoscópico de colores y de sensaciones, hay que dejar que se explique. Una vez hayamos conseguido que el niño se familiarice con su luz interior, con el fosfeno, procedamos a realizar el test kinesiológico con el conflicto estresante pero en esta ocasión lo haremos tras un fosfeno. Entonces, el niño realizará un fosfeno y con los ojos cerrados, describirá la situación de nuevo igual que la primera vez solo que en está ocasión con el fosfeno activado. En un número apabullante de casos desde el primer fosfeno, el test describe fortaleza ante el factor que antes, sin la luz, le producía estrés. En un muy reducido número de alumnos la fortaleza se produce en un segundo fosfeno.

Estamos hablando de un cambio en una respuesta de conflicto, de agresión, de pelea, en tres minutos que es la duración del fosfeno, tres minutos…Equilibrio emocional y fosfenos

El cerebro límbico es la siguiente muñeca rusa evolutiva. Se encarga de las emociones, de la sociabilización, de la expresividad, de los sentimientos en definitiva. Se le podría considerar como el cerebro afectivo. Su desarrollo se inicia en las aves para completarse en los mamíferos. Temporalmente sitúa el pasado en el presente procesando y almacenando experiencias, se relaciona con la memoria, el aprendizaje, la atención, la personalidad. Es una zona del cerebro que se caracteriza por su capacidad para sentir, está pues muy influenciada por los sentidos, por el entorno social, por los sentimientos.

Actualmente es obvio que la emoción es algo inherente al aprendizaje, que el contenido emocional es fundamental en la docencia, el caso es que no es más evidente que el hecho de que el fosfeno, la luz interior, es el gran armonizador el gran ecualizador de las emociones, hacer fosfenos es sumergirse irremediablemente en la empatía y en el despertar a una nueva inteligencia emocional. Más aún, el fosfeno facilita de manera espectacular el aprendizaje de forma que el alumno vive la experiencia con una motivación especial que le hace querer aprender, la luz siempre abre la puerta de las emociones enquistadas de fracaso facilitando la idea de que realmente, el alumno puede, además debido a la vinculación emotiva que se crea cuando el fosfeno está presente la relación con los compañeros se hace fluida y sencilla. El sentimiento se nutre de la luz, se limpia con la luz y se transmite con la luz, la luz del fosfeno, de la luz interior.

Recuerdo que hace muchos años en los cursos de Fosfenismo de base que impartía, comenzaba presentando a los alumnos un ejercicio que consistía en evocar a una persona que hiciera mucho tiempo que no veían, estuviera viva o fallecida, pero muy lejana en el recuerdo y que, al acabar, pasados aproximadamente unos tres minutos, hicieran una valoración de su recuerdo puntuándolo, es decir, calidad de la evocación cinco, seis, cuatro etc. esto sucedía después de presentarme a la clase, es decir, era casi lo primero que hacíamos en el curso.

Al final de la mañana, tras realizar la presentación de lo que es un fosfeno y de haber hecho muchos ejercicios prácticos con él, proponía volver sobre el ejercicio de evocación de la persona pero está vez con un fosfeno, pues bien, tuve que dejar de hacerlo porque la impresión emocional y la calidad de los detalles era tal, que quien evocaba a un fallecido o a alguien muy querido pero muy lejano en el recuerdo, se emocionaba y rompía a llorar, dejé de hacerlo para no provocar esos choques emocionales que dejaban a algunos alumnos descolocados; las valoraciones del ejercicio pasaban siempre a estar sobre ocho, nueve o diez.

Podemos constatar las posibilidades pedagógicas del fosfeno en el ámbito del cerebro límbico mediante un juego kinesiológico que nos permita valorarlo al momento. Hay que matizar que los test kinesiológicos en torno al fosfeno  nos ayudan a ver de un modo rápido y muy plástico, desde mi punto de vista, si vale la pena invertir esfuerzo en llevar la luz al interior de nuestro cerebro, entendiendo que el trabajo de aplicación pedagógica del método, siendo extremadamente simple, tiene sus tiempos y su metodología específica. Lo que hacemos con los test es lo que hoy en día todos reclamamos, inmediatez. Los resultados de la aplicación pedagógica del fosfeno en un estudiante son muy rápidos, aparecen a partir de la primera semana de utilización regular del método pero su poder es tal que en tres minutos ya se muestran respuestas de fortaleza ante situaciones estresantes y de rapidez mental ante procesos asociativos como veremos más adelante.

Pidamos al sujeto con el que vamos a realizar la experiencia que escoja una situación de ruptura o de fuerte conflicto emocional, es ese tipo de sensación que aparece cuando vemos a alguien con quien tenemos cuentas pendientes o simplemente existe un rechazo irracional, no nos cae nada bien diríamos, incluso sin haberse producido nada especialmente desagradable en nuestra relación. El caso es escoger a una persona que provoque un fuerte impacto emocional, desagradable impacto emocional.

Hacemos el test para constatar la fortaleza muscular con algo, por ejemplo, verdadero como puede ser el nombre. A continuación le pedimos al sujeto que piense en la persona y que la represente en un papel con un garabato un símbolo o unas iniciales, no importa, tampoco necesitamos saber el nombre de esa persona ni que sucedió. Sugerimos que el símbolo aparezca de forma automática y simple, sin pasar por los procesos habituales del pensamiento.{simpleproduct:id=200}

Una vez representada la persona en el papel o la pizarra realizamos de nuevo el test kinesiológico con el sujeto pidiéndole que mire la representación y que piense en esa persona. Es sorprendente ver la debilidad muscular que se produce de forma inmediata. El recuerdo de una emoción negativa produce un estrés automático en el organismo.

Ahora demos paso a la luz. Pedimos al sujeto que, mirando la lámpara del Dr. Lefebure durante la observación fija de treinta segundos que es la que precede a la aparición del fosfeno y la que le da origen, piense en la persona exactamente como antes. Pasados los treinta segundos cerrará los ojos y colocará la imagen de esa persona en el fosfeno, dejamos pasar aproximadamente un minuto durante el cual la imagen siempre debe estar presente, y en ese momento le pediremos que extienda el brazo e intente mantenerlo firme como la vez anterior. Sorprendentemente para los que no conocen todavía las posibilidades de activar la glándula pineal mediante el fosfeno, el brazo permanece firme, muy firme.

La luz ha sido capaz de limpiar literalmente la emoción, de depurar el pensamiento, el fosfeno actúa como la lejía del cerebro límbico. Quien trabaja habitualmente con la luz depura sus emociones y es mucho más empático abierto y participativo a demás de ser muchísimo más proclive al perdón y a pasar página.

La profundidad y la implicaciones del fosfeno y de su acción sobre el cerebro límbico en el mundo educativo son extraordinarias, en cualquier caso es tan fácil cómo invertir tres minutos y verlo uno mismo…

El neocórtex, es decir, la nueva corteza es la zona más evolucionada, se estructura en dos hemisferios el izquierdo relacionado con los procesos lógicos, analíticos y de síntesis, y el derecho con la imaginación la creatividad, la integración, en contrapartida a la descomposición de los procesos, del hemisferio derecho. Es una zona cerebral que imagina y piensa, resuelve y proyecta, complementándose los dos hemisferios de forma flexible y resultando de ello el pensamiento. Así el tercer cerebro gobierna la vida intelectual.Pedagogía de luz: fosfenos

Si por algo se caracteriza el fosfeno es por la manifiesta mejora que produce en los procesos mentales, lo más conocido del fosfeno es su utilización en la capacidad de razonamiento y de memorización. Miles de alumnos en los ya sesenta años de difusión de los Dr. Lefebure Methods®, han constatado que el fosfeno produce una ebullición fantástica de ideas y conceptos relacionados pero que además actúa, literalmente, como un densificador del pensamiento, así cuando en su presencia se coloca un proceso un pensamiento éste se graba en el recuerdo y es un principio fundamental de lo se llama la mezcla fosfénica, es decir, mezclar un pensamiento con el fosfeno traslada la energía de la luz al pensamiento asociado, dinamizándolo y dándole una fuerza y una concreción fuera de lo habitual.

Así el estudiante que incorpora los fosfenos a su dinámica de estudio recuerda más y mejor las lecciones además de beneficiarse de todos los elementos asociados con los fosfenos como el mejor ánimo, un aumento notable de la empatía, un sueño más reparador más creatividad etc. El caso es que aunque se utilicen los fosfenos para, por ejemplo, implicando el neocórtex, estimular los procesos cognitivos, la luz interior invade toda nuestra personalidad, mejorando nuestra emoción y haciéndonos mejores y más conscientes.

Pero eso no es todo observar lo que ocurre si se miran fijamente dos lámparas fosfénicas en lugar de una sola, que se encienden y se apagan alternativamente al ritmo de un segundo, colocando una separación entre las dos, de manera que cada ojo realice un fosfeno alterno, es el origen de otro enorme descubrimiento del Fosfenismo, en ese momento se producen dos fosfenos sí, pero que se suceden con un ritmo propio, distinto al que les dio origen que pone de manifiesto un ritmo interhemisférico, un ritmo alterno que nos ofrece información de la plasticidad y de la situación mental del sujeto.

En Dr. Lefebure Methods, el Fosfenismo, se utiliza la estimulación cerebral alternativa para mejorar el rendimiento en la concentración, la memorización, y la creatividad entre otras posibilidades.

La neurosincronización consiste en escuchar, de forma alterna por el oído derecho y después por el oído izquierdo, con un ritmo regular, un sonido que puede ser un zumbido, un chasquido, o los dos asociados, o también una enseñanza oral o una música, creando así un ritmo en el pensamiento. Mientras que los sonidos regulares y simultáneos en los dos oídos son enervantes, los mismos ritmos en audición alternativa mejoran la sincronización de los hemisferios cerebrales y consecuentemente facilitan el trabajo del neocórtex es decir, el del izquierdo relacionado con los procesos lógicos, analíticos y de síntesis, y el del derecho con la imaginación la creatividad, la integración, mediante un baile rítmico entre los dos.

La utilización de la audición alternativa en el estudio y el repaso favorece una mejor comprensión, la atención se mantiene sin cansancio, el trabajo intelectual es de mejor calidad y se organiza mejor, los temas, incluso difíciles, se vuelven más atractivos. La neurosincronización es muy utilizada por los estudiantes para preparar sus exámenes, pero también por las personas que llevan una vida activa para estimular su creatividad y optimizar sus competencias.

Así pues cuando decimos que la nueva corteza es la zona más evolucionada, y se estructura en dos hemisferios que trabajan complementándose, ¿qué mejor que estimularlos de manera rítmica? Los hemisferios cerebrales no trabajan de forma simultánea, sino que funcionan en alternancia de forma que lo que favorece el trabajo intelectual facilita la alternancia y todo lo que favorece la alternancia facilita el trabajo intelectual, es decir, estimular los hemisferios cerebrales con un ritmo específico facilita el rendimiento cognitivo.

Un buen y reciente ejemplo de los fantásticos resultados de la alternancia cerebral sobre el rendimiento escolar es la experiencia realizada por Teodoro Montoya Peña con alumnos de 3º de primaria. Teodoro utiliza la estimulación interhemisférica para la realización de exámenes, la resolución de problemas, de ejercicios matemáticos etc. pero muy especialmente para mejorar la escritura, Teodoro habla en su artículo de un 85 % de mejora y de una participación muy activa de los niños.

En cualquier caso la eficacia de la estimulación alternativa de los hemisferios es, como con el fosfeno, constatable en unos minutos, por ejemplo, no habría más que colocarse el ritmo para la calma mental en un momento de sobreexcitación o de estrés, casi inmediatamente se observa una calma que va apoderándose paulatinamente como la marea con la playa, acallando todo el murmullo y la agitación mental. Así como es evidente en el caso de la relajación, lo es en el de la activación o la memorización.

Entonces, disponemos gracias a los Dr. Lefebure Methods® de la posibilidad de llegar a los tres cerebros del alumno mediante la transformación de la luz natural en energía cerebral, equilibrio emocional y conciencia sutil. Literalmente bañamos la historia de las mejoras adaptativas de nuestro cerebro con luz, nutrimos, regamos, vitalizamos, amplificamos todas las funciones cerebrales con la luz interior del fosfeno y además provocamos una neurosincronización mediante un balanceo rítmico entre hemisferios con sonidos alternos, la audición alternativa.

La vida tejida con luz y ritmo no quiere más que luz y ritmo y nosotros sabemos como producirlo y transformarlo para mejorar nuestras capacidades.

Escuchar sonidos alternos no entraña, evidentemente, ningún riesgo, huelga decir que la neurosincronización y sus efectos fueron descubiertos, estudiados y desarrollados por el Dr. Lefebure y perfeccionados por Dr. Lefebure Methods® con la APP neurosincronizador cerebral. Es algo tan poderoso como inofensivo, del igual modo que la utilización de la luz fosfénica es totalmente inocua para la vista si se respetan las normas de utilización de la lámpara fosfénica, es más, la observación de la luz es una excelente gimnasia química para la retina, gracias a la alternativa destrucción y formación de la púrpura retiniana. A lo sumo pueden producirse unos pequeñas reacciones adaptativas como que la conjuntiva se congestione un poco o algo de lagrimeo o de tensión, es muy extraño que suceda si se pestañea correcta y normalmente pero dichas reacciones desaparecen tras los primeros fosfenos.

La utilización regular de los fosfenos produce una mayor agudeza visual y llega incluso a prevenir los desprendimientos de retina gracias al fortalecimiento de los tejidos subyacentes. Muchos alumnos han observado también una mejora de la miopía.

En cuanto a la acción sobre el sistema endocrino parece obvia en nuestra descripción de la pineal, pues durante la observación fija de la lámpara fosfénica son muchos los fotones que atraviesan el ojo y la cavidad ósea para llegar a la glándula pineal.

Es también más que reseñable la acción de los fosfenos sobre el sueño, no hay nadie que haga regularmente fosfenos y que no duerma fantásticamente bien de hecho muchos insomnios se han curado gracias a la luz fosfénica.

El enorme aumento del tono vital es otro de los activos que se observan cuando el alumno trabaja sus lecciones con fosfenos. Es destacable que son activos, como antes comenté, que no requieren de un trabajo específico, es decir, el solo hecho de hacer fosfenos para la memorización y para la capacidad de asociación de ideas lleva consigo una serie de diríamos, efectos colaterales, entre otros el dormir bien y el aumento del tono vital.

El glaucoma es la hipertensión de los líquidos del ojo debido, a menudo, a una insuficiente evacuación del humor acuoso. Los alumbrados potentes provocan el mismo efecto de contracción de la pupila. Además, la alternancia de contracción máxima y dilatación máxima en oscuridad hacen probablemente flexibles los orificios.

Por lo tanto, en principio, la alternancia frecuente de alumbrados vivos y oscuridad debería ser favorable. Pero, sucede que en algunas ocasiones el glaucoma es desconocido para el que lo padece y el ojo con glaucoma es más irritable. Por lo tanto para prevenir innecesarios riesgos oculares desaconsejamos realizar fosfenos si se padece glaucoma. Si se han producido intervenciones oculares, deberemos dejar pasar un año para trabajar con la lámpara fosfénica.

En resumen, parece que es favorable practicar el Fosfenismo, incluso en caso de glaucoma pero entonces, al comienzo se debe hacer con alumbrados muy suaves y teniendo en cuenta continuamente las reacciones del ojo.

Metodología de la aplicación de los fosfenos y la audición alternativa al estudio…