El Sahasrara, también llamado chakra de la corona o chakra coronario, es el séptimo y último de los siete chakras principales. Se encuentra en la parte más alta de la cabeza, en la coronilla, y representa el punto de conexión entre la energía individual y la conciencia universal. Su nombre en sánscrito significa “mil”, en referencia al loto de mil pétalos con el que tradicionalmente se representa. Su color asociado es el blanco o el violeta.
Características del chakra Sahasrara
Elemento: energía cósmica o pensamiento puro (a diferencia del resto de chakras, no se le asigna un elemento físico).
Glándula relacionada: pineal, encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia.
Mantra: Om (Aum), aunque en algunas tradiciones se asocia con el silencio.
Símbolo: un loto de mil pétalos, a veces representado con el símbolo del Om en su centro.
Cuándo el chakra Sahasrara está equilibrado
Cuando el Sahasrara funciona en equilibrio, la persona experimenta una sensación de claridad mental, paz interior y conexión con algo más grande que uno mismo. Es habitual sentir mayor capacidad de concentración, una perspectiva más amplia ante los problemas cotidianos y una sensación de propósito en la vida.
Síntomas de un chakra Sahasrara bloqueado
Un bloqueo en este chakra puede manifestarse de varias formas. A nivel emocional, son frecuentes la sensación de desconexión o aislamiento, la falta de propósito y el desánimo. A nivel mental, puede aparecer confusión, dificultad para concentrarse o una desconexión espiritual general. A nivel físico, los síntomas más habituales son los dolores de cabeza, los problemas para dormir y el cansancio persistente sin causa aparente.
Cómo trabajar el chakra Sahasrara con fosfenismo
Las técnicas de visualización y meditación son las más utilizadas tradicionalmente para equilibrar este chakra, precisamente porque su naturaleza es la más sutil de todas. En Luz Natural Mente trabajamos el Sahasrara a través de la práctica del fosfenismo, el método desarrollado por el Dr. Francis Lefebure, que utiliza la luz residual que percibimos tras observar una fuente luminosa (el fosfeno) como punto de apoyo para la concentración.
Al situar la atención en la zona de la coronilla mientras se trabaja con el fosfeno, se facilita la conexión con este chakra de una forma progresiva y controlada, sin necesidad de forzar estados de conciencia para los que el cuerpo y la mente no estén preparados. Es una vía de trabajo especialmente recomendable para quienes ya tienen experiencia con los chakras inferiores y buscan dar el siguiente paso en su práctica espiritual.
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