Igual que la sangre recorre el cuerpo a través de venas y arterias, la energía vital también tiene sus propios caminos. En la tradición del yoga y del tantra, esos caminos se llaman nadis: una red inmensa de canales sutiles por los que circula el prana, la fuerza que nos mantiene vivos, despiertos y conectados.
Conocer los nadis es entender cómo se mueve la energía dentro de nosotros. Explica por qué a veces nos sentimos activos y otras veces introspectivos, por qué la respiración cambia nuestro estado de ánimo en segundos y, sobre todo, cómo se prepara el cuerpo para el ascenso de la kundalini, la energía espiritual que duerme en la base de la columna.
En este artículo te explicamos qué son los nadis, cuántos existen según los textos clásicos, cuáles son los más importantes, cómo funcionan Ida y Pingala, las dos grandes corrientes de energía lunar y solar, y qué prácticas ayudan a purificarlos y equilibrarlos.
¿Qué son los nadis?
La palabra nadi procede de la raíz sánscrita nad, que significa “movimiento”, “flujo” o “vibración”. Un nadi es, por tanto, un conducto por el que algo fluye. En el contexto del yoga, ese algo es el prana: la energía vital que anima el cuerpo físico, la mente y las emociones.
Los nadis no son estructuras anatómicas que se puedan ver en una radiografía. Pertenecen al cuerpo sutil, la dimensión energética que, según la filosofía yóguica, envuelve e impregna el cuerpo físico. Algunos autores los comparan con el sistema nervioso o con los meridianos de la medicina tradicional china, pero en realidad son un modelo propio para describir cómo circula la energía y la conciencia.
Los nadis cumplen varias funciones:
- Transportan el prana a cada órgano, tejido y célula del cuerpo.
- Conectan los chakras entre sí, formando una red de comunicación energética.
- Regulan los estados internos: actividad y descanso, mente analítica e intuición, acción y receptividad.
- Sirven de vía para el ascenso de la kundalini cuando se dan las condiciones adecuadas.
Cuando los nadis están limpios y la energía circula sin obstáculos, la persona se siente vital, clara y en equilibrio. Cuando están bloqueados, el prana se estanca y aparecen el cansancio, la dispersión mental o la sensación de estar desconectado de uno mismo.
¿Cuántos nadis hay en el cuerpo?
Los textos clásicos no coinciden en la cifra exacta, pero todos describen una red enorme:
- La Hatha Yoga Pradipika habla de 72.000 nadis, la cifra más citada.
- Algunos Upanishads, como el Prashna Upanishad, describen 101 nadis principales que se ramifican hasta alcanzar cifras de millones.
- La Shiva Samhita eleva el número hasta 350.000.
Más allá del número concreto, la idea es la misma: el cuerpo sutil está atravesado por una red tan densa de canales que no queda ningún rincón sin energía. De esa inmensa red, los textos destacan 14 nadis principales, y de ellos, tres son considerados esenciales: Ida, Pingala y Sushumna.
Los tres nadis principales
Los tres grandes nadis nacen en la base de la columna vertebral, en la zona del chakra raíz, y ascienden hacia la cabeza. Cada uno tiene una naturaleza y una función distintas.
| Nadi | Energía | Lado del cuerpo | Cualidades |
|---|---|---|---|
| Ida | Lunar, femenina, fría | Izquierdo | Calma, intuición, receptividad, mundo interior |
| Pingala | Solar, masculina, cálida | Derecho | Acción, lógica, vitalidad, mundo exterior |
| Sushumna | Neutra, espiritual | Centro | Equilibrio, conciencia, camino de la kundalini |
Ida nadi: la energía lunar
Ida nace en la base de la columna y termina en la fosa nasal izquierda. Se asocia a la luna, al color blanco o plateado, al río Ganga y a la energía femenina o Shakti. Su temperatura es fría y su naturaleza es receptiva.
Cuando Ida predomina, la mente se vuelve más tranquila, intuitiva y creativa. Es el estado ideal para el descanso, la introspección, la imaginación y la conexión emocional. Ida se relaciona con el sistema nervioso parasimpático, encargado de la relajación y la regeneración, y con el hemisferio derecho del cerebro, vinculado a la percepción global y a las imágenes.
Un exceso de energía en Ida puede manifestarse como letargo, tristeza, falta de motivación o tendencia a perderse en los propios pensamientos.
Pingala nadi: la energía solar
Pingala nace también en la base de la columna y termina en la fosa nasal derecha. Se asocia al sol, al color rojo, al río Yamuna y a la energía masculina o Shiva. Su temperatura es cálida y su naturaleza es activa.
Cuando Pingala predomina, el cuerpo se activa, la mente se vuelve analítica y aumenta la capacidad de acción. Es el estado ideal para trabajar, hacer ejercicio, tomar decisiones o resolver problemas. Pingala se relaciona con el sistema nervioso simpático, que prepara el cuerpo para la acción, y con el hemisferio izquierdo del cerebro, vinculado a la lógica y el lenguaje.
Un exceso de energía en Pingala puede manifestarse como irritabilidad, ansiedad, insomnio, agresividad o dificultad para parar.
Sushumna nadi: el canal central
Entre Ida y Pingala discurre Sushumna, el canal central que recorre la columna vertebral desde el chakra raíz hasta la coronilla. Es el nadi más importante del cuerpo sutil, porque es el camino por el que asciende la kundalini cuando despierta.
Sushumna solo se activa plenamente cuando Ida y Pingala están en equilibrio. Mientras una de las dos corrientes domina, la energía circula por los canales laterales; cuando ambas se igualan, el prana puede entrar en el canal central. Te explicamos este canal en profundidad en nuestro artículo sobre el canal central de energía o Sushumna Nadi.
Ida y Pingala: la danza de los opuestos
La relación entre Ida y Pingala es una de las ideas más bellas de la tradición yóguica. Ambos nadis no ascienden en línea recta, sino que se entrelazan alrededor de Sushumna formando una doble espiral. Se cruzan en cada chakra y se encuentran finalmente en el entrecejo, en el chakra Ajna, donde las tres corrientes se unen.
Esta imagen recuerda al caduceo, el símbolo de las dos serpientes enroscadas en un bastón, y expresa una idea profunda: la vida es un juego constante entre opuestos complementarios. Día y noche, acción y descanso, razón e intuición, masculino y femenino. Ninguno es mejor que el otro; el problema aparece cuando uno domina de forma permanente.
El propio nombre del Hatha Yoga hace referencia a esta unión: ha significa sol y tha significa luna. El objetivo del hatha yoga, en su sentido original, es precisamente equilibrar Pingala (ha) e Ida (tha) para que la energía pueda fluir por el canal central.
Cómo saber qué nadi está activo
Existe una forma muy sencilla de comprobar qué nadi predomina en cada momento: observar la respiración nasal.
- Coloca un dedo bajo la nariz o tapa alternativamente cada fosa nasal.
- Observa por cuál de las dos fosas entra y sale el aire con más facilidad.
- Si respiras mejor por la fosa izquierda, predomina Ida. Si respiras mejor por la derecha, predomina Pingala. Si el flujo es igual por ambas, Sushumna está activo.
Este fenómeno no es una invención esotérica: la fisiología lo conoce como ciclo nasal, una alternancia natural en la que las fosas nasales se congestionan y descongestionan de forma rítmica a lo largo del día. Los yoguis observaron este ritmo hace siglos y lo relacionaron con los cambios de estado de la mente. La ciencia del Swara Yoga se dedica precisamente a estudiar esta alternancia y a utilizarla de forma consciente.
Ida, Pingala y los ritmos del día
Según la tradición, la energía alterna entre Ida y Pingala en ciclos de aproximadamente una a dos horas. Además, cada nadi tiene momentos especialmente favorables:
- Ida favorece las actividades tranquilas: meditar, leer, crear, descansar, comer alimentos ligeros o dormir.
- Pingala favorece las actividades activas: trabajar, hacer ejercicio, digerir comidas fuertes, hablar en público o tomar decisiones.
- Sushumna, que se activa brevemente en los momentos de transición, es el momento ideal para la meditación profunda.
Vivir en sintonía con estos ritmos ayuda a aprovechar mejor la energía de cada momento y a no forzar el cuerpo en contra de su naturaleza.
Los 14 nadis principales
Además de Ida, Pingala y Sushumna, los textos clásicos describen otros nadis importantes que conectan distintas partes del cuerpo:
| Nadi | Recorrido o función |
|---|---|
| Gandhari | Desde el ojo izquierdo hasta el dedo gordo del pie izquierdo |
| Hastijihva | Desde el ojo derecho hasta el dedo gordo del pie izquierdo |
| Yashasvini | Desde el oído izquierdo hasta el dedo gordo del pie izquierdo |
| Pusha | Desde el oído derecho hasta el dedo gordo del pie derecho |
| Alambusha | Desde la boca hasta el ano |
| Kuhu | Desde la garganta hasta los genitales |
| Shankhini | Desde la garganta hasta el ano |
| Saraswati | A lo largo de la lengua; asociado a la palabra y la expresión |
| Varuni | Recorre todo el cuerpo; relacionado con la eliminación |
| Vishvodara | En la zona del abdomen; relacionado con la digestión |
| Payasvini | Entre Pusha y Saraswati, en la zona del oído derecho |
Las descripciones varían ligeramente según el texto, pero todas muestran la misma idea: cada sentido, cada función del cuerpo y cada órgano tiene su propio canal de energía. Cuando estos nadis secundarios están limpios, los sentidos se agudizan y el cuerpo funciona en armonía.
La relación entre los nadis y los chakras
Los chakras son los puntos donde los nadis se cruzan y concentran. La palabra chakra significa “rueda” y describe un vórtice de energía que se forma allí donde confluyen muchos canales. Por eso los siete chakras principales se sitúan a lo largo de Sushumna, en los lugares donde Ida y Pingala se entrecruzan.
Esta relación tiene una consecuencia práctica muy importante: no es posible equilibrar los chakras sin trabajar los nadis. Si los canales que alimentan un chakra están bloqueados, el chakra no recibe suficiente energía o la recibe de forma desequilibrada. Por eso las prácticas de purificación de los nadis son el primer paso en el trabajo con los chakras y la kundalini. Lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre la relación entre la kundalini y los chakras.
Los puntos de cruce de Ida y Pingala también se conocen como granthis o nudos. Los textos describen tres granthis principales que la kundalini debe atravesar en su ascenso:
- Brahma granthi: en la zona del chakra raíz. Representa el apego al cuerpo, la seguridad material y el miedo.
- Vishnu granthi: en la zona del corazón. Representa el apego emocional y las relaciones.
- Rudra granthi: en el entrecejo. Representa el apego a la identidad, al conocimiento y a los poderes psíquicos.
Nadis y kundalini
Según la tradición, la kundalini permanece dormida en la base de la columna, enroscada sobre sí misma, mientras el prana circula solo por Ida y Pingala. En ese estado, la conciencia oscila entre los opuestos: entre la actividad y el descanso, entre el pensamiento y la emoción.
Cuando los nadis se purifican y Ida y Pingala alcanzan el equilibrio, la energía puede entrar en Sushumna. Es entonces cuando la kundalini despierta y comienza su ascenso por el canal central, atravesando los chakras y los granthis hasta llegar a la coronilla, donde se produce la unión de Shiva y Shakti, de la conciencia y la energía.
Por esta razón, los maestros insisten en que la purificación de los nadis debe preceder a cualquier práctica de despertar de la kundalini. Un despertar con los canales todavía bloqueados puede generar síntomas intensos e incómodos, porque la energía encuentra resistencia en su camino. Preparar los nadis es, en cierto modo, preparar el cauce antes de que llegue el río.
Síntomas de nadis bloqueados
En la tradición yóguica se considera que los nadis pueden bloquearse por el estrés, una alimentación pesada, el sedentarismo, las emociones no expresadas o una respiración superficial. Algunas señales que se asocian a un flujo energético alterado son:
- Cansancio persistente o sensación de pesadez sin causa aparente.
- Dificultad para concentrarse o mente dispersa.
- Cambios de humor frecuentes o sensación de desequilibrio entre actividad y descanso.
- Respiración predominante por una sola fosa nasal durante periodos muy largos.
- Sensación de desconexión del propio cuerpo o de las emociones.
Estas señales tienen un valor orientativo dentro del marco energético del yoga. Si los síntomas físicos o emocionales son intensos o se prolongan, lo adecuado es consultar también con un profesional de la salud.
Cómo purificar y equilibrar los nadis
La purificación de los nadis se llama en sánscrito nadi shodhana. Es uno de los objetivos centrales del hatha yoga y del kundalini yoga, y se trabaja con varias herramientas complementarias.
Nadi Shodhana: la respiración alterna
La práctica más conocida para purificar los nadis es la respiración alterna, que precisamente lleva el nombre de nadi shodhana. Forma parte de los pranayamas clásicos y es sencilla de aprender:
- Siéntate con la espalda recta y los hombros relajados. Cierra los ojos.
- Con el pulgar de la mano derecha, tapa la fosa nasal derecha e inhala lentamente por la izquierda.
- Tapa la fosa izquierda con el dedo anular, libera la derecha y exhala por ella.
- Inhala por la fosa derecha.
- Tapa la derecha, libera la izquierda y exhala por la izquierda.
- Esto completa un ciclo. Repite entre 5 y 10 minutos, con una respiración lenta, suave y sin forzar.
Al alternar la entrada y salida del aire, se estimulan Ida y Pingala de forma equilibrada. Muchas personas notan después una sensación de calma y claridad mental, y una respiración más uniforme por ambas fosas nasales.
Otras prácticas de respiración
- Surya Bhedana: inhalar siempre por la fosa derecha y exhalar por la izquierda. Activa Pingala y se recomienda cuando hay falta de energía o pesadez.
- Chandra Bhedana: inhalar siempre por la fosa izquierda y exhalar por la derecha. Activa Ida y se recomienda cuando hay agitación o exceso de calor.
- Kapalabhati: exhalaciones rápidas y activas por la nariz. Limpia los canales y aporta vitalidad, aunque conviene aprenderla con un profesor.
Asanas y movimiento
Las posturas de yoga ayudan a liberar tensiones físicas que bloquean la circulación del prana. Las torsiones de columna, las flexiones hacia delante y hacia atrás y las posturas de equilibrio lateral estimulan alternativamente ambos lados del cuerpo. El kundalini yoga combina posturas, respiración y mantras precisamente para preparar los nadis y facilitar el despertar de la energía.
Meditación y visualización
Una práctica sencilla consiste en visualizar dos corrientes de luz que ascienden desde la base de la columna: una plateada por el lado izquierdo y otra dorada por el lado derecho. Ambas se entrelazan en cada chakra y se unen en el entrecejo, donde forman un punto de luz brillante. Esta visualización ayuda a tomar conciencia de los nadis y a armonizar sus energías.
Hábitos de vida
La tradición también considera que la alimentación ligera, el descanso suficiente, el contacto con la naturaleza y una vida emocional honesta contribuyen a mantener los nadis limpios. No se trata solo de hacer prácticas puntuales, sino de cuidar el flujo de energía en el día a día.
Preguntas frecuentes sobre los nadis
¿Qué significa nadi en sánscrito?
Nadi significa “canal”, “flujo” o “corriente”. Procede de la raíz nad, que expresa movimiento y vibración.
¿Cuántos nadis tiene el cuerpo humano?
La cifra más citada es de 72.000 nadis, según la Hatha Yoga Pradipika. Otros textos, como la Shiva Samhita, hablan de cifras mayores. De todos ellos, 14 son considerados principales y 3 esenciales: Ida, Pingala y Sushumna.
¿Qué diferencia hay entre Ida y Pingala?
Ida es el canal lunar, femenino y frío, que termina en la fosa nasal izquierda y se asocia a la calma y la intuición. Pingala es el canal solar, masculino y cálido, que termina en la fosa nasal derecha y se asocia a la acción y la lógica.
¿Los nadis son lo mismo que los meridianos?
No exactamente. Ambos describen canales de energía, pero proceden de tradiciones distintas: los nadis del yoga y la tradición india, y los meridianos de la medicina tradicional china. Tienen recorridos y funciones diferentes, aunque comparten la idea de que la energía vital circula por caminos definidos.
¿Cómo se limpian los nadis?
La práctica principal es la respiración alterna o nadi shodhana, junto con otros pranayamas, las asanas de yoga, la meditación y unos hábitos de vida equilibrados.
Los nadis, el cauce de la energía
Los nadis nos recuerdan que la energía no es algo abstracto, sino un flujo vivo que recorre cada parte de nosotros. Ida y Pingala nos enseñan que la vida es equilibrio entre opuestos, y Sushumna nos muestra el camino que se abre cuando ese equilibrio se alcanza.
Trabajar los nadis con la respiración, el movimiento y la meditación es una forma sencilla y profunda de cuidar nuestra energía y de preparar el terreno para el despertar de la conciencia. Unos minutos diarios de respiración alterna pueden ser el primer paso de un camino que, según la tradición, conduce a la unión de todas nuestras fuerzas interiores.


