Un kriya, en el contexto del kundalini yoga, es una secuencia concreta de ejercicios que combina posturas, respiración, mantra y un tiempo de meditación final, diseñada para producir un efecto específico sobre el cuerpo y la energía. La palabra “kriya” viene del sánscrito y significa literalmente “acción” o “proceso completo”: cada secuencia se considera un todo en sí mismo, con un objetivo claro y delimitado, a diferencia de una clase de yoga genérica donde se combinan posturas sin un propósito energético único.
A diferencia de otras formas de yoga centradas en la flexibilidad o la fuerza física, el kundalini yoga utiliza los kriyas como su herramienta principal de trabajo. Cada kriya está pensado para influir en un sistema concreto del cuerpo —el sistema nervioso, el hormonal, el inmunológico— y, en conjunto, todos persiguen el mismo fin: favorecer el ascenso de la energía kundalini a través de los chakras.
Cómo se estructura un kriya, paso a paso
Todo kriya sigue, de forma general, la misma estructura de cuatro elementos:
- Postura o asana: la posición física de partida, que se mantiene durante toda la secuencia o varía según las indicaciones del kriya concreto.
- Respiración (pranayama): el ritmo respiratorio que acompaña el movimiento. Puede ser una respiración de fuego (rápida, rítmica, por la nariz) para activar y calentar el cuerpo, o respiraciones lentas y profundas para calmar el sistema nervioso.
- Mantra: el sonido o palabra que se repite mentalmente o en voz alta durante la práctica, sincronizado con la respiración y, en algunos casos, con movimientos de los dedos.
- Duración y relajación final: cada ejercicio se mantiene un tiempo determinado —que va de unos pocos minutos a hasta 31 en las prácticas más intensivas— y se cierra siempre con un momento de relajación o meditación en silencio.
La recomendación tradicional de Yogi Bhajan, uno de los principales divulgadores del kundalini yoga en Occidente, es practicar un kriya durante 40 días seguidos para establecer el hábito, 90 días para confirmarlo y 120 para dominarlo por completo.
Ejemplos de kriyas conocidos, con sus pasos básicos
Sat Kriya
Es uno de los kriyas más fundamentales y completos: muchos profesores lo describen como “una clase entera de yoga en una sola postura”. Se practica sentado sobre los talones, con los brazos extendidos por encima de la cabeza y los dedos entrelazados salvo los índices, que quedan extendidos hacia arriba. Mientras se inhala, se canta mentalmente “Sat” contrayendo el ombligo hacia la columna; al exhalar, se canta “Naam” soltando la contracción. Se recomienda empezar con sesiones de 3 minutos e ir aumentando de forma progresiva. Está especialmente indicado para fortalecer el sistema sexual y nervioso, aunque conviene practicarlo con moderación si existen problemas cardíacos.
Kirtan Kriya
Es probablemente el kriya con más respaldo científico de todos: estudios de las universidades de Harvard, UCLA y Virginia, y también un estudio español de la Associació Vallès Amics de la Neurologia (AVAN) realizado en Barcelona, han documentado mejoras en la memoria y reducción del estrés y la ansiedad en personas que lo practicaron solo 12 minutos al día durante 40 días. Se practica sentado con la espalda recta, repitiendo el mantra “Sa-Ta-Na-Ma” mientras se tocan secuencialmente el pulgar con el índice, el medio, el anular y el meñique. Puede practicarse entre 3 y 31 minutos.
Hast Kriya
Centrado en renovar el sistema nervioso, ayudando a liberar emociones retenidas como la ira o la vergüenza.
Sodarshan Chakra Kriya
Considerado uno de los más exigentes, busca aportar vitalidad e intuición y se asocia tradicionalmente con la capacidad de afrontar bloqueos psicológicos más profundos.
Beneficios habituales de la práctica
Quienes practican kriyas de forma regular suelen reportar una mayor sensación de calma, mejor concentración y una conexión más estable entre cuerpo y mente. Al combinar movimiento, respiración y sonido, el kriya actúa sobre varios niveles a la vez —físico, energético y mental— y por eso muchos practicantes notan beneficios incluso sin buscar explícitamente “despertar” la energía kundalini, simplemente por la regularidad de la práctica.
Algunas precauciones antes de empezar
No todos los kriyas son aptos para todo el mundo. Algunos, como el Sat Kriya, implican contracciones abdominales intensas que no se recomiendan durante el embarazo o la menstruación, y conviene moderar su intensidad si existen antecedentes cardíacos. Es recomendable empezar siempre con sesiones cortas e ir aumentando la duración de forma gradual, y, si es posible, recibir las primeras indicaciones de un profesor antes de practicar un kriya nuevo por cuenta propia.
Cómo el fosfenismo complementa la práctica de los kriyas
En Luz Natural Mente trabajamos los kriyas de kundalini junto con la práctica del fosfenismo, el método desarrollado por el Dr. Francis Lefebure. Mientras que el kriya trabaja la energía a través del cuerpo —postura, respiración, mantra—, el fosfenismo añade un punto de apoyo adicional para la concentración mental, basado en la luz residual que percibimos tras observar una fuente luminosa (el fosfeno).
Esta combinación permite sostener la atención durante la práctica del kriya con mayor estabilidad, especialmente en los ejercicios más largos o exigentes, como el Kirtan Kriya en sus duraciones de 11 o 31 minutos, donde mantener la concentración suele ser el mayor reto para quien empieza.
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